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Voy a clase de chino para entender a mi hijo

UNA MADRE DE CHAMÍN A PEKÍN No es un cuento chino. Vero, madre aplicada, ha pasado por la Escuela de Idiomas y asiste a una academia para captar las conversaciones de los chicos de su vida. Con 2 años, Cibrán aprende chino con papá, Rui. Él, que puede sonarles de «Land Rober», dice que ella debe aplicarse al idioma para aprobar. La retranca se impone al humor amarillo en esta familia galiasiática que quería aldea y arraigó en Santaia de Chamín

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«Criticar las actitudes de otras mujeres es una barbaridad»

Lleva más de veinte años presentando informativos, ha publicado dos novelas con el aplauso de muchos lectores que consiguieron que su primer libro fuese un éxito de ventas. Ahora colabora en el programa «De mayor quiero ser» para abrir otros referentes a las niñas. «Yo tengo en mi madre todo un ejemplo de lucha», confiesa