La Universidad de Oviedo, un referente en formación con proyección laboral
Asturias
Estudiantes y recién graduados cuentan su experiencia en la principal institución de educación superior de Asturias
10 Jun 2025. Actualizado a las 13:57 h.
La Universidad de Oviedo es reconocida a nivel nacional e internacional por la calidad de su enseñanza e investigación. Cada año académico, más de 21.000 estudiantes pasan por sus aulas, de los cuales más de 3.000 se titulan acabado el curso escolar. De todos los egresados, ocho de cada diez tiene trabajo a los cuatro años de haberse graduado. Estos datos de empleabilidad son el fruto de diseñar programas oficiales orientados a satisfacer las necesidades del mercado laboral.
La institución asturiana ofrece planes de estudio que combinan aspectos teóricos y prácticos con el fin de dotar a los estudiantes de las habilidades y conocimientos necesarios que garanticen una preparación integral de cara a su vida laboral. Gracias además a los convenios firmados con empresas, los estudiantes tienen la oportunidad de aplicar lo aprendido en contextos reales, lo que facilita su inserción en el mundo profesional. Así lo avalan sus recién titulados, quienes destacan la calidad de la enseñanza y la preparación recibida.
Apenas había terminado su etapa universitaria cuando Melissa Loaiza recibió una llamada de su tutora del Trabajo de Fin de Grado, quien le notificó que una profesora de la Universidad de Oviedo buscaba un recién graduado en fisioterapia para su clínica particular y quería que, dada su excelente trayectoria académica, formara parte de la plantilla. Sin pensarlo ni un segundo, aceptó la propuesta y se presentó el día acordado para conocer las condiciones laborales y el centro de trabajo.
«Ni siquiera me hizo una entrevista porque ya tenía referencias de mi y, además, sabe que de la Universidad de Oviedo salen buenos profesionales», asegura la ovetense de 23 años. Bajo esta premisa señala que la mayoría de sus compañeros, por no decir todos, también han comenzado su carrera profesional a los pocos meses de graduarse. «Muchos se quedaron trabajando en el centro donde hicieron las prácticas», confiesa la joven, que a día de hoy sigue progresando en su carrera como fisioterapeuta.
Siempre tuvo claro que quería estudiar una titulación oficial relacionada con las ciencias de la salud. La nota que sacó en la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU) hizo que se decantara por fisioterapia, entre las demás opciones. Y su elección, según reconoce, ha sido todo un acierto. «El primer año era todo teoría y ya dudaba de si había hecho bien, pero en segundo al comenzar con las prácticas me enamoré de la carrera», reconoce.
Después de cuatro años en la Universidad de Oviedo, la joven destaca la excelente estructura del plan de estudios del grado de Fisioterapia. «Todas las asignaturas han sido muy interesantes. Pero, sin duda, lo que más valoro son las prácticas que hicimos porque ahí fue donde realmente pude aplicar la teoría y demostrar mis habilidades como fisioterapeuta», destaca. Durante más de seis meses, realizó prácticas profesionales en las que aprovechó sus conocimientos y observó el impacto de los mismos al tratar «directamente» a los pacientes.
Al cursar además los estudios en fisioterapia en una institución de enseñanza superior pública tuvo la oportunidad de hacer prácticas tanto en un hospital como en un centro de salud. «En las universidades privadas eso no es posible», resalta la joven, quien durante su etapa universitaria también tuvo la posibilidad de conocer de primera mano el funcionamiento de las clínicas privadas. Como en este tiempo se rodeó de profesionales con «años de experiencia», pudo retroalimentarse del conocimiento de todos ellos.
Son por estas razones por las que, «sin duda alguna», recomienda matricularse en la Universidad de Oviedo para obtener un título universitario oficial que habilita para ejercer como fisioterapeuta. «Te brinda las habilidades y conocimientos necesarios para que, como profesional, tengas la seguridad de que lo estás haciendo bien. Además, desarrollas un buen pensamiento crítico y te animan a seguir aprendiendo a lo largo de la vida. La fisioterapia al final evoluciona y es esencial mantenerse actualizado para ofrecer un buen tratamiento al paciente», reconoce.
Al igual que Melissa, la canguesa María Álvarez valora la excelente relación teórica-práctica de los programas formativos oficiales de la institución académica asturiana. En su caso, estudió el grado de Magisterio Infantil, cuyo plan de estudios, según indica, incluía dos sesiones prácticas semanales por asignatura, con una duración de dos horas cada una. «Nos dividíamos además en grupos de cuatro, por lo que se reducía muchísimo el número de alumnos y eso facilitaba que tuviésemos un contacto más cercano con el profesor», evidencia, antes de reconocer que los docentes siempre estaban abiertos a resolver dudas.
Aunque realmente donde más aprendió fue en las clases prácticas y en las actividades formativas en los colegios de Asturias, esta joven de 23 años sacó también mucho provecho de las asignaturas más teóricas. «Sobre todo, de las optativas. Para mí fueron las más interesantes», dice antes de reconocer que, «por lo general», todas las actividades que realizó le resultaron productivas. «Al final formarse académicamente es muy importante porque, de alguna manera, vas a dejar huella con lo que hagas en el futuro», asegura la actual monitora del CEIP de Ventanielles.
A Ignacio Tascón también le parece fundamental tener una educación académica superior. «Una buena formación universitaria, más que por los propios conocimientos que adquieres, hace que aprendas a valerte por ti mismo. Te las ingenias para apañártelas solo porque al igual que hay profesores que te guían otros se despreocupan más, hay asignaturas que con los contenidos que te dan es suficiente, pero en otras tienes que buscar tú tus propios recursos adicionales», señala.
Este mierense de 27 años, a diferencia de Melissa y María, optó por seguir una carrera académica. Tras titularse en Biología y al «no tener claras las salidas profesionales», decidió cursar el grado en Administración y Dirección de Empresas (ADE), una rama del conocimiento que también le atraía, ya que sus padres tienen una empresa familiar. Posteriormente, realizó un máster en Economía para aprender «muchas metodologías que se pueden aplicar en la práctica» y ahora se encuentra inmerso en el doctorado de Economía y Empresa.
Cada una de estas titulaciones las ha cursado en la Universidad de Oviedo porque, a su juicio, es una institución académica que «te da muchas oportunidades». En este punto pone como ejemplo Ingenium, una alianza estratégica coordinada por la institución asturiana y que integra a otras nueve universidades europeas para ofrecer una educación de excelencia, internacional, inclusiva y socialmente responsable. Cuenta con el programa de movilidad nacional SICUE, así como con el internacional, más conocido como Erasmus. «Ofrece grados bilingües, una opción cada vez más valorada por la importancia que tiene el inglés», apunta.
«Pero no solo eso, sino que además, al menos en nuestro campus, contamos con iniciativas importantes para fomentar la vida universitaria», asegura su compañero Sergio Fuertes. En este punto, el gijonés de 22 años señala La lección del alumno, una revista escrita y editada por estudiantes de la Facultad de Economía y Empresa, o El Sofá Naranja, un podcast en el que los matriculados en la Universidad de Oviedo son los protagonistas.
Destaca también el programa FinEduca 360: Jóvenes para Jóvenes. «Es una iniciativa en la que los estudiantes vamos a colegios de toda la geografía asturiana para enseñar conceptos de economía financiera», explica el joven que a medida que fue creciendo tuvo clara su vocación. «Siempre tuve interés por los temas económicos. Me pregunta por qué pasan ciertas cosas como, por ejemplo, la crisis del 2008 y porque era tan difícil de solucionar, cuando parecía que simplemente con imprimir billetes ya estaría. Al ir conociendo poco a poco la realidad económica, cuando estaba en 4º de la ESO ya sabía a qué me quería dedicar el día de mañana», dice.
Estaba por tanto convencido de lo que quería estudiar una vez superada la famosa prueba EBAU —ahora se vuelve a llamar PAU—y también tenía claro que para recibir una formación académica de calidad debía estudiar en la institución de educación superior asturiana, ya que cuenta con la prestigiosa acreditación de la AACSB (Association to Advance Collegiate Schools of Business), un organismo internacional que reconoce a las mejores escuelas de negocios del mundo.
«Esta distinción es un elemento diferenciador. Solo el 6 por ciento de las escuelas de negocio tienen esta acreditación. Somos la segunda universidad pública en contar con la acreditación AACSB, lo que ya es un punto a favor. Además, teniendo en cuenta que las universidades privadas también la poseen, es una ventaja aún mayor, especialmente porque los precios son considerablemente más bajos en comparación con los de las instituciones académicas privadas», destaca.
Comenzó cursando el grado de Administración y Dirección de Empresas pero pronto se cambió a Economía porque las asignaturas relacionadas con esta rama del saber le resultaban «más interesantes». «Otra de las cosas buenas que tiene la Universidad de Oviedo es esa. En el primer año, las asignaturas son comunes a otras carreras de nuestra facultad, lo que te permite cambiarte sin problema al siguiente año», resalta el joven que ahora es alumno del Máster Universitario en Economía: Instrumentos del Análisis Económico.
A diferencia de otras carreras, en la suya, la parte teórica tenía un mayor peso en el plan de estudios. Sin embargo, no lo considera contraproducente. «Tú una vez que tienes un conocimiento de base y lo asumes, puedes ir a cualquier empresa y con un tiempo de adaptación eres capaz de ponerlo en práctica», asegura. En este punto señala que la Facultad de Economía y Empresa tiene firmados más de 500 convenios con empresas para que los alumnos puedan realizar prácticas externas y así prepararse para el mundo laboral.
Es por esta razón que recomienda a «cualquier persona que le guste estudiar o que tenga cierto interés por unos ámbitos en concreto» a cursar el grado que desee en la institución asturiana porque «va a recibir una formación teórica que le va a permitir comprender realmente el porqué de las cosas». «Esa formación que va a recibir no solo es útil sino además de calidad porque la Universidad de Oviedo es una universidad que destaca por la calidad de sus estudios», distingue.
Aunque considera que tener una formación académica es «muy importante», Sergio Fuertes considera que «no todo el mundo tiene que ir a la universidad». «Quizás haya personas que por su perfil les sea más útil cursar una formación profesional del ámbito que sea, porque al fin y al cabo todos los profesionales son necesarios. De hecho, hay sectores que hoy en día parece que no va a haber reemplazo generacional y quizás puedan ser interesantes», reconoce.
«Ni todo el mundo tiene por qué ir a la universidad, ni todo el mundo va a querer ir, al igual que hay gente que, por desgracia, tampoco puede», apunta en este mismo sentido Nadia Álvarez. No obstante, esta joven de Villoria, pueblo perteneciente al concejo de Laviana, estima oportuno cursar un grado universitario, ya que proporciona una formación más amplia, teórica y académica, con mayores posibilidades de profundizar y avanzar profesionalmente a largo plazo.
«Creo que pasar por la universidad es útil porque en la formación profesional, como ya lo dice el nombre, te prepara para desempeñar una profesión. Sin embargo, en la universidad te enseñan a tener un pensamiento crítico. Siempre se critica que en la universidad falta más práctica pero al final lo más importante es saber la teoría porque sin eso no vas a ningún sitio», asegura a sus 23 años.
En su caso, decidió cursar uno de los diez programas de doble grado de la Universidad de Oviedo: el de Administración y Dirección de Empresas (ADE) y Derecho. «Cuando en cuarto de la ESO empecé con la optativa de Economía vi que me llamaba la atención y ya en el bachiller cuando me llegó la hora de escoger la carrera fue mi profesora quien me animó a hacer el doble grado porque decía que podía y que además era una carrera que tenía bastante salida», confiesa.
Tras graduarse el pasado mes de junio comenzó a estudiar el mismo máster que Sergio Fuertes porque también quiere realizar una carrera académica. Una vez finalizado este título oficial se doctorará y su intención es hacerlo en la Universidad de Oviedo porque ofrece una formación de calidad, con un ambiente académico excelente y oportunidades para el desarrollo de proyectos de investigación.