La Voz de Asturias

La Formación Profesional, una llave de acceso directo al mundo laboral

Asturias

Esther Rodríguez Redacción
Laura, Pablo y Sara se han forjado su futuro profesional gracias a estudiar una FP

Titulados de FP cuenta cómo estos estudios han sido el punto de partida de sus carreras laborales. Han conseguido labrarse un futuro gracias a realizar un ciclo formativo

10 Jun 2025. Actualizado a las 13:56 h.

Hasta hace relativamente poco, la Formación Profesional era considerada una educación de segunda categoría. Sin embargo, con el tiempo, esta percepción ha cambiado, dado que la calidad de sus estudios y su alta empleabilidad le han conferido un mayor prestigio. La oferta de titulaciones de FP en Asturias es, además, amplia y diversificada porque busca cubrir las cambiantes necesidades del mercado de trabajo. Gracias a que estos estudios se adaptan a la situación actual del mundo laboral, los estudiantes adquieren habilidades prácticas y conocimientos técnicos, que les permiten acceder a empleos que requieren técnicos especializados y que suelen ofrecer estabilidad. De esto dan fe sus exalumnos, quienes años después de graduarse siguen valorando encarecidamente la enseñanza obtenida.

«Cursar una FP supuso un cambio radical en mi vida porque gracias a ella encontré el rumbo de mi carrera profesional», asegura Pablo Romero. Este avilesino decidió, en el año 2012, matricularse en el Grado Superior en Producción de Audiovisuales y Espectáculos después de asumir que ser cantante lírico no le daría la estabilidad que buscaba a sus 31 años. Como además estaba interesado en todo lo relación con la gestión cultural apostó por realizar estos estudios que imparte el CISLAN de Langreo. Como permiten aprender de forma activa, eligió la Ópera de Oviedo para poner en práctica la teoría. Desde entonces, este asturiano se dedica a perfeccionar la técnica.

Pablo Romero, Grado Superior en Producción de Audiovisuales y Espectáculos

Tras ese periodo de prácticas en la fundación que organiza la actividad operística en la capital asturiana, a Pablo Romero le salió una oferta de trabajo en Reino Unido. «Me llamaron para trabajar en una agencia de representación de artistas, principalmente, cantantes de ópera. Ahí me desempeñé como asistente hasta que me cambié a otra compañía para ser representante artístico», cuenta. Después de cuatro años trabajando en Londres, recibió una llamada desde España para ofrecerle esa estabilidad laboral que tanto ansiaba. «Me surgió la oportunidad de trabajar en Abao Bilbao Ópera», dice el avilesino que comenzó a emplearse como asistente de dirección y a día de hoy continúa en el puesto.

Fue por tanto estudiar una FP y a Pablo Romero se le abrieron todas las puertas del mercado laboral. «Es que en realidad es una formación súper específica y muy práctica porque va a lo necesario a la hora de después trabajar», manifiesta. A Sara Laso también le ocurrió lo mismo. No le dio tiempo a graduarse en el Ciclo Formativo de Grado Superior en Mecatrónica Industrial y ya le pusieron sobre la mesa un contrato de trabajo. «Terminé un viernes de hacer las prácticas en Gonvarri y el lunes ya estaba trabajando ahí», dice la joven de 25 años, que apostó por realizar esta formación dada la alta demanda de profesionales en este sector.

Sara Laso, Ciclo Formativo de Grado Superior en Mecatrónica Industrial

«Casi todos los alumnos nos quedamos a trabajar súper rápido. Y si no nos quedamos donde hicimos las prácticas, encontramos trabajo muy rápido», resalta esta corverana. Esa alta tasa de empleabilidad es fruto de un grado superior «muy completo». «Abarca varias ramas, por eso cuando llegas a una empresa sabes un poco de todo. El plan de estudios, además, incluye mucha práctica desde el primer año. Y no se trata solo de aplicar lo aprendido, sino de familiarizarte con los elementos reales», asegura, antes de destacar las aulas, que —según señala— «facilitan que un estudiante que empieza de cero pueda visualizar de forma práctica lo que se va a encontrar en una gran empresa».

Gracias a la formación específica recibida, esta asturiana lleva trabajando en el sector industrial desde que abandonó las instalaciones del CIFP Avilés. «Hace poco me cambié de empresa. Dejé Gonvarri porque en otra compañía me ofrecieron mejores condiciones y acepté por tanto la oferta», asegura Sara, quien continúa creciendo y desarrollándose profesionalmente. Al igual que esta joven corverana, en la misma empresa donde realizó las prácticas formativas, en Inoxnalón, a Laura Coto le hicieron un contrato de trabajo tras obtener la correspondiente titulación del Grado Superior en Administración y Finanzas en el IES Alto Nalón. «Fue acto seguido», dice la sanmartiniega.

Laura Coto, Grado Superior en Administración y Finanzas

Esta joven de Blimea después de desempeñarse como maestra de Educación Primaria durante tres años, se dio cuenta que lo de impartir clases no era lo suyo. «Sí que es verdad que se me daba bien enseñar y conectar con los niños pero no me sentía feliz ni realizada», confiesa. Al apreciar que su vida estaba «completamente estancada», para ayudarla a salir de ese trance emocional, su pareja la animó a cambiar de rumbo profesional. Sabía que siempre le había llamado la atención todo lo relacionado con la gestión de recursos financieros así que la instó a cursar un ciclo formativo sobre este ámbito. «Decidí arriesgarme y dar el paso. Sabía que si no lo hacía en ese momento, no lo haría nunca», reconoce.

Se arriesgó y, evidentemente, ganó. «Fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Ahora, puedo decir firmemente que no importa la edad ni el momento, si no estás donde quieres estar, nunca es tarde para cambiar», asegura a sus 31 años. Tras cursar esta formación profesional, Laura Coto se ha sentido «activa, útil y motivada». «A diferencia de mi anterior experiencia, vi posibilidades reales de crecimiento, de promoción interna, de estar en un entorno dinámico. La FP me dio además la oportunidad de formarme mientras trabajaba, y sobre todo, me enseñó que siempre se puede empezar de nuevo si tienes ganas, motivación y sobre todo, personas que te apoyen, porque puedes ser muy buena en algo, pero como no des con las personas correctas, estás perdida», asevera.

En su caso, según asegura, fue la primera alumna del centro en realizar la FP Dual. «En aquel momento no era obligatoria. Por eso, me costó mucho que me la aceptaran. Pero, gracias a una profesora que creyó en mí, conseguí llevar a cabo la propuesta», dice la joven, que tuvo que compaginar los estudios con dos trabajos para poder costearse los gastos derivados de estudiar este ciclo formativo. «Solicité una beca para poder estudiar con total tranquilidad pero no me la concedieron por haber sacado antes un grado. Cabe también destacar que durante dicho grado tampoco me concedieron ninguna, así que si no llega a ser por mis padres...», lamenta.

Aunque no haya recibido ninguna ayuda estatal ni autonómica para poder formarse profesionalmente y, por tanto, haya tenido que trabajar en una tienda de ropa y una librería para poder costearse sus estudios, no impidió que Laura Coto rindiese académicamente como la que más. «Durante los dos cursos, conseguí matrículas de honor en casi todos los módulos y recibí una mención honorífica al finalizar el ciclo», resalta orgullosa. Y no es para menos que se sienta así porque tuvo también que compaginar las clases teóricas con las sesiones prácticas que realizaba en una empresa de la región para aplicar en un contexto real lo aprendido en el aula.

Dado su buen desempeño, la compañía en la que realizó las prácticas formativas una vez que obtuvo la correspondiente titulación le hizo un contrato de trabajo. Desde entonces, la joven forma parte de la plantilla de esta empresa asturiana, que al igual que otras muchas entidades laborales de la región apuestan por contratar a recién graduados de cualquier FP, ya que saben que los graduados están altamente cualificados. «Cuando entrevisto a candidatos para un puesto si veo que alguno tiene un título de FP lo valoro mucho porqué se que es gente que está preparada y que quiere seguir formándose», asegura Rober Jalón, actual director del servicio de Enfermería del Centro Médico de Oviedo.

Roger Jalón, Ciclo Fomativo de Dietética y Nutrición

El que fuese, durante los últimos siete años, supervisor de la Unidad de Cuidados Intensivos de este complejo hospitalario de la capital asturiana, un puesto con cierto grado de responsabilidad, sabe bien de lo que habla. Por su propia experiencia, sabe que una persona que cursa un ciclo formativo está «de sobra preparado» para desempeñar correctamente en un puesto de trabajo. En su caso, el hecho de convertirse en técnico-especialista en Dietética y Nutrición fue, además, el punto de partida de su trayectoria profesional. Gracias a titularse en esta FP, este ovetense no solo empezó a desarrollarse profesionalmente sino que también le sirvió para crecer a nivel personal.

Por «inmadurez» había dejado de estudiar. Tras suspender varias asignaturas después de repetir COU, «como no veía otra salida más que los estudios caros: los universitarios», no quiso seguir formándose académicamente. Se puso por tanto a trabajar, ya que eso de no hacer nada era algo inconcebible en su familia. Su padre, médico de profesión, le hizo un hueco en su consulta, donde Roger pasó a encargarse de escribir los informes, mientras que echaba una mano en la realización de las diferentes pruebas a los distintos pacientes. Aunque realizaba una labor indispensable, su progenitor le instó a estudiar un grado de formación profesional para que así el día de mañana, cuando él dejase de pasar consulta, pudiese seguir ganándose la vida.

Como desconocía «por completo» este tipo de estudios, Roger empezó a buscar información al respecto. Tras «descubrir» la FP, este ovetense maduró «de golpe» —«era lo que me faltaba»—, ya que se dio cuenta que la formación profesional le ayudaría a labrarse un futuro. Como lo que más le interesaba era la rama sanitaria se matriculó en el ciclo formativo de Dietética y Nutrición. «Quería hacer radiodiagnóstico pero había pocas plazas y estaba muy demandado», dice. Empezó a cursar estos estudios que se caracterizan por tener una fuerte orientación práctica y para su sorpresa comenzó a sacar buenas notas. Al ser tan altas sus calificaciones podía acceder a la Universidad, así que no dudó ni un instante y echó la prescripción para hacer una diplomatura.

En un primer momento iba a hacer fisioterapia pero al quedarse de nuevo sin plaza optó por la enfermería. Aunque tres meses más tarde le surgió la oportunidad de estudiar lo que él quería rechazó la oferta, porque había empezado a gustarle «muchísimo» lo relacionado con los cuidados de los enfermos. Tras obtener esta titulación realizó una formación específica para poder emplearse en la UCI del antiguo HUCA. A los dos años de emplearse en el servicio de salud público le dieron la oportunidad de integrar el equipo del centro médico, donde a día de hoy sigue trabajando.

«La FP te prepara precisamente para salir al mercado laboral»

Cursar en un primer momento esa formación profesional hizo que Roger Jardón valorase la importancia de estudiar. Al pasar también por las aulas de una institución académica de estudios superiores ha visto en primera personas las diferencias que existen entre cursar un ciclo formativo o un grado universitario. «De la FP sales más preparado porque en la Universidad, dependiendo de la titulación, tienes que labrarte luego un futuro. Tienes que especializarte porque sino no encuentras trabajo, mientras que en una FP nada más que acabas, puedes trabajar en cualquier sitio», destaca a sus 53 años.

Por las experiencias que han tenido después de haber cursado un ciclo formativo, estos cuatro asturianos consideran que la formación profesional es la opción «perfecta» para aquellas personas que «no quieren ir a la universidad pero quieren introducirse al mundo laboral de una forma más práctica». A ellos este tipo de educación les ha cambiado la vida para bien, incluso les ha marcado el rumbo de la misma. «Si no hubiese hecho la FP seguramente no hubiese tenido esa chispa de madurez que me faltaba para seguir formándome y reinventándome», confiesa Rober Jardón.

«En mi caso fue lo que desencadenó mi vida profesional», asegura Pablo Romero. «Para mí también ha sido el mayor acierto de mi vida», reconoce Laura Coto, quien valora encarecidamente la calidad y las altas tasas de empleabilidad de estos estudios. «La FP te prepara precisamente para salir al mercado laboral. Es la unión perfecta entre una muy buena base teórica, el desarrollo real de las capacidades prácticas y la oportunidad de adquirir experiencia», dice la joven. En definitiva es formación «completa, directa y útil» que nunca debería quedar en un segundo plano.


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