Cinco concejos asturianos con restricciones de agua por la sequía
Asturias
Las zonas rurales extraen el agua de manantiales, que debido a la reducción de las precipitaciones han mermado mucho su caudal y provocado desabastecimientos
12 Aug 2025. Actualizado a las 05:00 h.
La lluvia escasea este verano en Asturias, y aunque las playas se vean llenas y los veraneantes de la costa estén encantados, hay una parte negativa de esta situación climática: la falta de agua, hasta el punto de que algunos municipios del interior se encuentran en situación crítica.
Es una situación peculiar, ya que, aunque la temperatura media de julio se situó en torno a un grado por encima del promedio histórico y las precipitaciones se redujeron un 28% en algunos puntos, lo cierto es que los embalses asturianos están al 72,9% de su capacidad. Mantienen un porcentaje muy por encima de la media nacional, y la Confederación Hidrográfica del Cantábrico no ha informado de situaciones de sequía prolongada en la región.
¿Qué ocurre, entonces? ¿Por qué hay municipios que, a pesar de la situación global, están sufriendo y han empezado con las restricciones? La respuesta es la forma en que se abastecen de agua. La mayoría dependen exclusivamente de manantiales locales, cuyo caudal se ha reducido hasta alcanzar niveles críticos.
La presidenta de la Federación Asturiana de Concejos (FACC), Cecilia Pérez Sánchez, señala que, además de la escasez de lluvias y el descenso de los caudales, hay otro factor importante en los problemas de abastecimiento: «El aumento estacional de la población, tanto por la llegada de turistas como la de vecinos que residen fuera y regresan para pasar sus vacaciones».
Así las cosas, las administraciones locales, en palabras de Cecilia Pérez, siempre apelan «a la responsabilidad y colaboración de la ciudadanía, porque la gestión eficiente del agua en momentos de escasez es una tarea colectiva». La presidenta de la FACC concluye que «con medidas de contención y un uso responsable es posible reducir el impacto de las restricciones y asegurar el suministro para todos».
Estos son los concejos que han aplicado medidas
Villayón
Ha sido el más afectado por la sequía. Este pequeño municipio, que tiene poco más de 1.300 habitantes, ha visto cómo se reducían sus reservas al 45% en unas pocas semanas, hasta el punto de que la capital llegó a quedar temporalmente sin suministro. El Ayuntamiento se vio obligado a activar un plan de abastecimiento de emergencia con cisternas de 30.000 litros.
No obstante, han encontrado una solución provisional conectando el sistema de abastecimiento a un manantial diferente, una vez que el principal se ha secado. Esto ha permitido restablecer parcialmente el servicio.
Candamo
El municipio de Candamo ha experimentado una de las situaciones más complicadas, en la que varios pueblos han llegado a quedarse completamente sin agua en momentos puntuales. La solución en este municipio pasa por que se ejecute la arteria del Bajo Nalón, un proyecto del Consorcio de Aguas de Asturias (Cadasa) que conectará el concejo con el depósito principal de Oviedo. Esta obra, no obstante, tardará todavía varios años en ejecutarse. Hasta entonces, las restricciones y el uso responsable son la única opción.
Quirós y Teverga
Lo concejos vecinos Quirós y Teverga han tomado medidas restrictivas para prevenir problemas provocados por la sequía y el aumento de la población en temporada estival. En sendos bandos municipales, se ha prohibido el uso de agua para cualquier actividad que no sea doméstica, como regar fincas y huertas, lavar coches o llenar piscinas, ya sean fijas o desmontables.
Mieres
El Ayuntamiento de Mieres ha aprobado también un bando para evitar el «uso abusivo del agua». Si bien su situación es menos crítica, se trata de una estrategia preventiva para evitar el desabastecimiento, especialmente en las partes más montañosas. Además de las restricciones que han aplicado los otros municipios, se prohíbe llenar depósitos y aljibes, el uso de bocas de riego sin autorización municipal (excepto en casos de incendio) y también bañar animales en fuentes y lavaderos públicos. Además, el municipio solicita colaboración ciudadana.
La localización de las restricciones es un reflejo de la diversidad de la gestión del agua en Asturias. Los grandes núcleos, conectados a Cadasa y, en consecuencia, con importantes reservas que impiden el desabastecimiento, y muchos municipios rurales que dependen exclusivamente de manantiales locales que no están regulados por embalses.
Cadasa tiene previsto extender su red de distribución hacia el occidente asturiano, pero son proyectos que tardarán en llegar. Entretanto, los datos a corto plazo no son halagüeños. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) prevé pocas precipitaciones hasta octubre en el occidente asturiano, donde se encuentran los municipios más afectados.
Hasta hace unos años, el agua era raramente un problema en Asturias. A partir de ahora, dado el aumento de las temperaturas y la disminución de la lluvia, cabe esperar que lo sea si no se toman medidas preventivas.