La Voz de Asturias

El problema de la desconexión social en Asturias: «Aunque chateemos con muchas personas, no logramos tener amigos íntimos»

Asturias

Esther Rodríguez Redacción
Estudiantes de secundaria con el teléfono móvil

La psicóloga sanitaria Zara Díaz advierte de los problemas que acarrea para la salud no pasar tiempo con la familia y los amigos. Además, señala las claves para fomentar y mantener los vínculos personales

11 Nov 2025. Actualizado a las 05:00 h.

El ser humano es sociable por naturaleza; sin embargo, en Asturias esa capacidad innata parece haberse perdido en la era actual. Los asturianos mantienen cada vez menos contacto con familiares y amigos, aunque la mayoría se muestra satisfecha con sus vínculos personales. A pesar de verse con poca frecuencia, sí que conservan la confianza necesaria para hablar de asuntos íntimos o incluso pedir ayuda. Así lo reflejan los últimos datos del Indicador Multidimensional de Calidad de Vida del Instituto Nacional de Estadística, que confirman que el Principado sigue siendo una de las comunidades donde mejor se vive.

Hace una década, tres de cada diez asturianos pasaba diariamente un buen rato con su entorno más cercano. Ahora eso solo lo hace el 13,4%. Casi la mitad de la población solía reunirse al menos una vez por semana. Hoy en día, en cambio, suelen hacerlo como mínimo una vez al mes. Aunque ha cambiado la frecuencia de los encuentros, la mayoría considera que aún tiene la posibilidad de pedir ayuda a familiares o amigos al igual que hace diez años. Casi la mitad de la población sigue manteniendo un nivel de confianza alto o muy alto en los demás, lo que refleja la solidez de los vínculos personales en Asturias.

Fuente: Instituto Nacional de Estadística

El hecho de que los asturianos pasen cada vez menos tiempo con su entorno más cercano en comparación que hace diez años mantiene en alerta a los expertos en salud mental de nuestra región. «Está situación es muy pero que muy preocupante. La estamos normalizando cuando, en realidad, se nos está yendo de las manos», advierte la psicóloga sanitaria Zara Díaz, con consulta en Lugo de Llanera y miembro de la Comisión de Psicología del Colegio Oficial de Psicólogos del Principado de Asturias.

Son varios los factores que explican la disminución de las relaciones personales. Sin embargo, uno de los principales motivos es el uso de las nuevas tecnologías. «Son las pantallas y, sobre todo, el móvil, las que nos roban tiempo y energía. Cada vez nos absorben más y nos distraen constantemente», asegura la psicóloga. «Basta con pararse a analizar lo que hacemos cuando llegamos a casa. En lugar de descansar de verdad, nos desconectamos con las pantallas. Esto hace que nos cansemos aún más y que mentalmente estemos agotados, dejándonos sin energía para dedicarla a las relaciones sociales», explica.

Aunque la mayor parte del tiempo con el móvil se dedique a las redes sociales y a chatear, según la psicóloga clínica, las conversaciones online que mantenemos con nuestro entorno son «vacías y superficiales». «Si bien simulan una conexión y resultan cómodas, no nos llenan lo suficiente. Además, al hablar con muchas personas, no logramos tener amigos más cercanos o íntimos, porque no se establecen ni se fomentan los vínculos», precisa. De igual modo, pese a que las relaciones en línea generan una sensación de mayor satisfacción al no exponerse al rechazo o a conversaciones incómodas, «hacen que se reduzcan las habilidades sociales».

Como las pantallas consumen gran parte del tiempo de las personas «sin que se den cuenta», en sus apretadas agendas apenas queda hueco, no solo para socializar, sino también para practicar algo tan importante como el deporte, que a su vez es una oportunidad para relacionarse o iniciar nuevas amistades. Así lo advierte la psicóloga, quien reconoce que la pandemia cambió la forma de relacionarnos, pero no considera que la causa de esta situación. «Como bien señaló Byung-Chul Han, en la sociedad actual evitamos constantemente el malestar o buscamos aliviarlo sin resolverlo, huyendo de cualquier incomodidad. Por eso, preferimos relacionarnos por internet», apunta.

Las consecuencias psicológicas

No pasar tiempo con nuestra familia y amigos trae consigo problemas para la salud mental. «Cuanto más aislados estemos de nuestro entorno y menos conexiones sociales tengamos, mayor es la probabilidad de padecer depresión y ansiedad. Estos trastornos, a su vez, disminuyen las ganas de relacionarnos y afectan la autoestima, que se ve reforzada por las relaciones sociales. Lo importante es que, para poder conectar con otros, primero debes conectar contigo mismo», advierte, y señala que «existe una correlación directa, según los estudios, entre las relaciones sociales de calidad y la salud física a largo plazo, disminuyendo el riesgo de enfermar».

En el caso de los niños y adolescentes, los mayores usuarios de pantallas, surge otro problema: al no existir un contexto o situaciones que les permitan aprender a comunicarse de manera directa, «no desarrollan las habilidades sociales necesarias para interactuar y desenvolverse con soltura en su entorno». «Lo peor de todo es que están perdiendo capacidades en una etapa en la que sería mucho más fácil adquirirlas, porque el cerebro es mucho más flexible», lamenta Zara Díaz.

«Hay que dar lugar al aburrimiento, a espacios de calma y a otros en los que podamos dedicar tiempo a actividades de ocio activo que nos permitan fomentar los vínculos sociales»

Para fomentar y mantener las relaciones sociales, la psicóloga sanitaria recomienda disminuir el tiempo frente a las pantallas y reducir el ocio pasivo, tanto en niños como en adultos. «Hay que dar lugar al aburrimiento, a espacios de calma y a otros en los que podamos dedicar tiempo a actividades de ocio activo que nos permitan fomentar los vínculos sociales como pueden ser los deportes de equipo, las actividades culturales, rutas, pertenecer a grupos de senderismo... depende de la edad de la persona».

«Es además muy importante ser conscientes del tiempo que pasamos con el móvil, sobre todo en adultos y adolescentes. En los niños, este control debe venir desde fuera, desde los padres. Hay que reducir también el uso del móvil en tiempos muertos, por ejemplo, en el tren, en una cafetería o entre ejercicios en el gimnasio, nos permite no perder oportunidades de conectar con los demás», añade.

Y, por supuesto, en lugar de mantener tantas conversaciones superficiales online recomienda proponer encuentros en persona. «Hay que reducir contactos en redes y buscar relaciones más profundas», dice Zara Díaz, quien considera también «fundamental» exponerse al rechazo: a aceptar que, a veces, cuando proponemos quedar, nos digan que no. «La única manera de generar vínculos auténticos es enfrentarnos a la incomodidad de las relaciones, a los conflictos y atrevernos a vivir la vida real en lugar de la virtual», manifiesta.


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