La Voz de Asturias

Asturias logra el equilibrio turístico sin masificación: los visitantes crecen sin desbordar a los residentes

Asturias

Sergio M. Solís Redacción

El sector turístico del Principado alcanzó en 2024 su máximo histórico, generando 46.900 empleos y consolidando un modelo sostenible y repartido por todo el territorio

17 Nov 2025. Actualizado a las 05:00 h.

Asturias ha conseguido lo que muchos destinos turísticos del país persiguen sin éxito: crecer en valor económico y social sin perder su equilibrio interno. Según el Estudio IMPACTUR 2019-2024, elaborado por Exceltur y el Principado, el turismo aportó el 9,5% del PIB regional en 2024, generando 2.818 millones de euros y 46.919 empleos, lo que equivale al 11% del total del empleo en la comunidad. Aun así, la presión turística se mantiene contenida: solo 5,5 turistas por cada 100 residentes al año, muy por debajo de la media nacional (6,7) y a años luz de los grandes destinos de sol y playa.

El informe confirma el mejor momento histórico del sector en Asturias, que ha crecido un 26,5% desde 2019, por encima del conjunto de la economía regional. «El turismo se ha consolidado como una de las principales palancas de desarrollo económico y social del Principado», resume el estudio, que destaca su efecto tractor sobre otras actividades como agroalimentación, comercio o servicios avanzados: por cada 100 euros de valor añadido turístico, se generan 42 euros adicionales en otros sectores.

Lejos del turismo masivo, Asturias ha apostado por un modelo de crecimiento sostenible, centrado en el gasto y la calidad de la experiencia más que en el número de visitantes. Entre 2019 y 2024, el gasto de los turistas internacionales aumentó un 41%, el de los españoles no residentes en la región un 29,9%, y el de los propios asturianos un 6,5%, mientras las pernoctaciones apenas crecieron. Esa tendencia revela una transformación del sector: más ingresos, menos saturación. La presencia media diaria de turistas, que incluye también los desplazamientos internos de residentes, se situó en el 5,5% de la población total, una cifra estable y gestionable. En los picos de verano, el ratio se duplica hasta el 10%, pero «sin comprometer la convivencia ni la calidad de vida», señala el estudio. Para mantener ese equilibrio, el Principado ha reforzado la regulación de las viviendas de uso turístico (VUT), que han crecido un 77,9% en los últimos cuatro años. El nuevo decreto autonómico, junto con la adaptación municipal, busca «ordenar y controlar su expansión, especialmente en las ciudades y zonas costeras».

El impacto del turismo trasciende los alojamientos. En 2024, el sector aportó 474 millones de euros en ingresos fiscales, suficientes para financiar el 80% del gasto público en educación infantil, primaria y secundaria, o el 20% del presupuesto sanitario del Principado. Además, el turismo da vida a más de 14.000 empresas asturianas, una de cada cinco en el tejido productivo regional. En términos laborales, el avance es notable. Desde 2019, se han formalizado 12.800 contratos indefinidos, y la tasa de temporalidad del empleo turístico ha caído del 35,5% al 11,3%, muy por debajo del promedio autonómico (16,1%). La mejora cualitativa de la oferta, con más hoteles de cuatro y cinco estrellas y un alza del empleo cualificado, está detrás de esta profesionalización del sector.

El estudio subraya también la capilaridad del turismo en todo el territorio asturiano. Los 78 concejos del Principado cuentan con alojamientos turísticos, y en la mitad de ellos el sector genera más del 10% del empleo total. En uno de cada cinco municipios, esa cifra supera el 20%. El turismo se consolida así como una herramienta clave para fijar población en el medio rural, diversificar economías locales y mantener servicios y comercio en las zonas más afectadas por la desindustrialización.

El modelo asturiano se apoya en una fuerte base nacional (69,8%), con creciente peso del mercado internacional (13,8%). A ello se suman la inversión privada (150 millones de euros anuales, un 41% más que en 2019) y el compromiso público (340 millones en 2024, un 43% más que antes de la pandemia), reforzado por fondos europeos y planes de sostenibilidad turística. Asturias ha logrado también alargar la temporada: las pernoctaciones fuera del verano han crecido un 15% entre 2019 y 2024, gracias a la promoción del turismo activo, gastronómico y cultural, la llegada de la alta velocidad y la apertura a nuevos nichos como el cicloturismo, los nómadas digitales o los eventos profesionales.

En un contexto nacional de saturación de destinos y tensiones por la vivienda, Asturias ofrece una alternativa de «convivencia equilibrada entre residentes y visitantes». Su presión turística, asegura IMPACTUR, «es inferior a su relevancia económica y laboral», un logro poco habitual en España. En palabras del informe, el Principado «ha conseguido crecer en valor, no en volumen», reforzando un modelo turístico que genera riqueza, empleo y cohesión sin poner en riesgo la esencia del territorio ni la calidad de vida de sus habitantes.


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