Los hosteleros, quemados por las «reservas fantasma»: «Hay gente que llama a dos o tres sitios a la vez y deciden después a dónde van»
Asturias
Aseguran que cada mesa que les dejan vacía les supone una pérdida económica importante, por lo que advierten que llegará el momento en el que tengan que exigir una señal por cada reserva
14 Dec 2025. Actualizado a las 05:00 h.
La hostelería asturiana «hierve» estos días previos a la Navidad por algo más que por la elaboración de los platos que sirven en comidas y cenas. Las «reservas fantasma» están poniendo en jaque a bares y restaurantes en una época en la que la demanda es alta por las celebraciones con amigos, de empresa, de clubes o de colectivos varios, previas a las fiestas navideñas. Son las temidas «no show», mesas que se piden y nunca se ocupan, una práctica que, según alertan los hosteleros, se extiende cada vez más y cuyos efectos no solo se cuentan en euros, sino también en horas de trabajo perdidas, en productos frescos desperdiciados y en platos preparados que no se sirven a nadie.
Tal es así que, en los últimos días, varios profesionales han estallado en redes sociales y sus vídeos, cargados de frustración, se han viralizado en poco tiempo. Reclaman «seriedad y responsabilidad» al cliente y un cambio urgente en los hábitos de quienes reservan «por si acaso» en dos o tres sitios para decidir a donde ir dependiendo de la hora a la que acaben el vermú, o cuando se reserva mesa para un grupo grande de personas y sólo acuden la mitad sin haber avisado de que no serán tantos comensales. Los hosteleros advierten que sus negocios no pueden soportar esa falta de empatía con el trabajo que realizan y el servicio que ofrecen, que cada mesa vacía es una pérdida importante para ellos y que, aunque se resisten a ello confiando en el cliente, llegará el momento en el que tengan que pedir una señal por cada reserva.
Charly (Mc Charly & Company): «Solo pedimos seriedad y respeto»
Charly, del conocido establecimiento mierense Mc Charly & Company, publicaba hace unos días un vídeo que directamente titulaba «Hoy me pongo serio». El motivo de su actitud no era otro que las no show que había tenido durante el fin de semana pasado, reservas que alguien hizo y que nadie canceló que le dejaron mesas vacías durante el servicio de cenas del sábado y de comidas del domingo. «Me ofende que no te llamen para cancelar la mesa igual que llamaron para reservarla, y es que cuando llamas a la persona que hizo la reserva te cuelgue el teléfono», manifiesta el hostelero, que añade que «yo no necesito que me den explicaciones de por qué cancelan, pero sí que avisen».
Él mismo se muestra preocupado por esta práctica que, señala, «parece que está de moda», ya que cuando habla con gente del sector de la hostelería y la restauración también le comentan que las reservas fantasma «están muy extendidas», con el perjuicio que causa a quienes trabajan con productos frescos: «a nosotros no nos perjudica tanto porque no trabajamos con tantos perecederos, pero hay gente que tiene que tirar género porque le fallan las reservas», indica Charly, que tanto en el vídeo como en la conversación con La Voz de Asturias insiste en reclamar «seriedad y respeto para el trabajo de la gente». Y es que no entiende que haya casos «de gente que reserva en dos o tres sitios y deciden después a donde van», lo que considera «una falta de respeto por la profesión» cuando el trabajo en la hostelería ya es duro de por sí. Es por ello que señala que «va a llegar el momento en que tengamos que pedir el abono de una señal por la reserva».
Karoli (Bar La Caleyuca): «Cuando falla una mesa, me escalabran por todos lados»
Karoli Santiago, propietaria del bar-tienda La Caleyuca, ubicado en la Huería de Urbiés, también se lanzaba a las redes para denunciar que en el servicio de comidas del domingo pasado le había quedado vacía una mesa reservada para 4 personas cuando su establecimiento tiene una capacidad máxima para 12 personas. «Cuando hacen eso, me escalabran por todos los lados», asegura la misma, que solo pide que quien no pueda acudir «que anule la reserva, porque estoy diciendo que no hay sitio a otras personas que llaman y porque trabajo con género perecedero». «Luego se queja la gente de que la hostelería quiera cobrar una señal por la reserva», añade Karoli.
En su caso, comenta que «tengo que mirar todos los gastos al dedillo», con lo cual la mesa para cuatro personas que le falló le supuso un perjuicio muy importante del que no sabe si la gente es consciente, aunque ella quiere dejar claro que «me parece que es jugar con el trabajo de otras personas». Es por ello que, al igual que Charly, pide «que si alguien por lo que sea no puede venir, que avise y cancele la reserva», aunque también insta a avisar cuando no se va a llegar a la hora para la que se tiene reservada la mesa. «En otros sitios de España te dan 15 minutos de cortesía y si no llegas en ese tiempo, te quitan la mesa», añade la propietaria de La Caleyuca.
Mario (TC28):«Hay gente que tiene poca empatía con el trabajo de la hostelería»
Mario Argüelles, del restaurante TC28, de Mieres, también llama la atención sobre la falta de empatía que tienen las personas cuando hacen una reserva y después no acuden o cuando reservan para un grupo grande y después no acuden todas las personas dejando una parte de la mesa inutilizada cuando si avisan de que faltará gente pueden reorganizar el espacio y reasignar la mesa. «El problema para la hostelería es que la gente no tiene conciencia del daño económico que nos causa que nos dejen mesas vacías o que falle mucha gente de un grupo grande», manifiesta el hostelero mierense, que critica a mayores «que cuando llamas a la persona que hizo la reserva no coja el teléfono o que conteste y cuelgue de inmediato al oír de donde se le llama.
«A nosotros que no se nos presente una mesa entera no nos ha sucedido muchísimas veces, pero sí que nos reserven una mesa grande para 15 o 18 personas y se presentan solo 10, perdiendo mucho espacio de servicio cuando nosotros tenemos un comedor de 9 mesas», explica Mario Argüelles, a quien también le deja mal sabor de boca «que le dices a gente que está completo y después te quedan mesas vacías, dando mala imagen». Y el mismo no lo dice solo porque se esté en fiestas navideñas, «porque el destrozo te lo causan en cualquier época», matiza el mismo, que coincide en que se está extendiendo la práctica «de reservar en dos o tres sitios a la vez y luego, cuando se junta el grupo, deciden a donde van a comer».
Ante esto, Argüelles señala que se extenderá cada vez más el pedir el abono de una señal al realizar la reserva: «en hostelería, la gente no lo ve muy bien que te pidan el número de tarjeta para pasarte un cargo si no te presentas, sin embargo, en los hoteles a nadie le extraña», manifiesta el mismo, que pone de relieve que el perjuicio económico puede ser mayor para un restaurante que tenga una reserva para un número elevado de personas que para un hotel el coste de una habitación. «Y eso, matiza, si no tienes menús concretos encargados o vinos especiales». Es por ello que está valorando la posibilidad de implantar una plataforma de reservas por internet que solicite el número de tarjeta a la hora de realizarla porque «hay gente que tiene poca empatía con el trabajo de la hostelería».