Asturias supera las 100.000 viviendas vacías: casi una de cada seis
Asturias
El epicentro del problema está en las zonas despobladas. En concejos como Belmonte de Miranda o Somiedo hay más casas cerradas que habitantes censados
21 Feb 2026. Actualizado a las 05:00 h.
En Asturias hay hoy más de 100.000 viviendas cerradas a cal y canto. Son exactamente 100.646, según el último censo del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondiente a 2021, lo que equivale al 15% del parque residencial del Principado. Casi una de cada seis casas no tiene ningún uso. El dato irrumpe en pleno debate por el encarecimiento del alquiler y la dificultad de acceso a la vivienda en las principales ciudades. Mientras en algunos barrios cuesta encontrar piso, en decenas de concejos sobran tejados sin vida bajo ellos.
Asturias no es una excepción en el contexto nacional. España cerró 2021 con 3,8 millones de viviendas vacías, el 14% del total, de acuerdo con el INE. Pero el Principado presenta una singularidad: la concentración territorial del fenómeno. No se trata solo de pisos cerrados en barrios concretos, sino de concejos enteros donde el número de casas deshabitadas rivaliza con el de vecinos empadronados. Y ahí es donde la estadística conecta con el reto demográfico.
En las grandes ciudades asturianas la proporción es menor, aunque no irrelevante. En Oviedo hay 9.342 viviendas vacías sobre 127.210, algo más del 7%. En Gijón son 8.306 de un total de 148.955, en torno al 5%. Porcentajes moderados en comparación con otras ciudades españolas de tamaño similar, pero que adquieren otra dimensión en un contexto de mercado tensionado. En los dos últimos años, además, ambas urbes han registrado un fuerte crecimiento de viviendas turísticas, lo que ha reducido la oferta disponible para alquiler residencial tradicional y ha contribuido a alimentar la percepción de escasez.
Sin embargo, el verdadero epicentro del problema está en las zonas despobladas. En Belmonte de Miranda, más de la mitad del parque inmobiliario está vacío, 1.509 viviendas, el 55% del total. En Somiedo, 1.270 inmuebles sin uso suponen el 54,1%. En ambos concejos hay más casas cerradas que habitantes censados.
La lista continúa en Bimenes (56,5% de vivienda vacía) y Quirós (52,4%). Y no son casos aislados. En Aller el 38% de las casas no tiene uso; en Piloña se superan las 3.400 viviendas deshabitadas; en Tineo rondan las 2.250. En total, 18 concejos asturianos presentan más de un 20% de su parque residencial vacío.
Este mapa coincide, casi punto por punto, con el de la pérdida de población. El informe «¿Es posible frenar la despoblación de la España rural?», elaborado por EY, subraya que en las zonas rurales españolas existe una correspondencia directa entre vivienda vacía y declive demográfico. En el conjunto del país, 3.926 municipios tienen una densidad inferior a 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado, el umbral que la Unión Europea utiliza para definir áreas de muy baja densidad. Aunque Asturias no alcanza los extremos de la llamada «Laponia ibérica», comparte la dinámica de envejecimiento, dispersión y pérdida de jóvenes en muchos de sus concejos del suroccidente y la montaña central.
El estudio plantea una idea clave en el caso asturiano. La vivienda no es solo una consecuencia de la despoblación, puede ser también una palanca para combatirla. Allí donde hay stock disponible y potencialmente rehabilitable, podría articularse una estrategia para atraer nuevos pobladores, siempre que se acompañe de «empleo, servicios públicos y conectividad». El problema es que buena parte del parque vacío en Asturias presenta deficiencias estructurales, titularidades complejas como herencias sin resolver y copropiedades o localizaciones en núcleos donde apenas quedan servicios básicos.
La paradoja es evidente. Mientras en la zona central el alquiler se encarece y se reclama más oferta asequible, en decenas de pueblos hay viviendas que no encuentran inquilino ni comprador. El mercado no conecta ambos extremos. No basta con que existan casas, sino que hace falta «proyecto de vida». El informe insiste en que sin actividad económica, transporte, educación y sanidad accesibles, la vivienda por sí sola no fija población.