Un palacio en Bimenes para comer como un marqués
Asturias
El edificio, de los siglos XVII y XVIII, lleva más de veinte años albergando eventos y, desde hace tres, está abierto como restaurante de cocina tradicional
01 Mar 2026. Actualizado a las 05:00 h.
Es el edificio civil más señero de Bimenes. Fundado entre los siglos XVII y XVIII, promovido por Juan de Valvidares y Cecilia Estrada, el palacio del Marqués de Casa Estrada, situado en Martimporra, es un Monumento Histórico-Artístico incluido entre los Bienes de Interés Cultural (BIC) de Asturias, y hoy cualquiera puede acercarse allí no solo a visitarlo sino también a regalarse el estómago. Habilitado como espacio de eventos tras una rehabilitación hace poco más de dos décadas, la empresa que lo rige desde hace tres años lo ha abierto como restaurante.
Uno de los socios, Daniel Díaz Anca, asegura que la gente aprecia cada vez más vivir la experiencia en el edificio. «Es algo muy distinto, no dejas de estar comiendo entre muros del siglo XVII, tiene un encanto que se sale de lo habitual, y hay muy pocos en Asturias». Efectivamente, el edificio es muy vistoso y señorial. Tiene planta rectangular y dos torres cuadradas que se elevan en la fachada principal, con una composición muy simétrica y una portada noble que destaca sobre el resto del edificio, con una vistosidad poco habitual en los palacios rurales asturianos, que normalmente son más sobrios.
El interior, aunque experimentó varias reformas, aún conserva elementos importantes como un zaguán empedrado, una sala de armas, cocinas en la planta baja y un salón principal en la superior. Esta composición interior es una limitación, y también parte de su encanto. Su condición de BIC hace que no se pueda tocar casi nada ni del interior ni de la fachada porque lo que prima es la conservación del edificio tal cual. «Aunque podría ser ideal tirar muros y hacer un salón grande, no puedes mover nada, y es complicado», explica Díaz Anca. Entonces, el salón más grande tiene espacio para 60 comensales, y después hay otro salón para 30 y otros cuatro en los que caben 20 comensales. Pero lo que quita de amplitud se gana en recogimiento. Todas estas estancias se encuentran en la planta alta. La baja está reservada para el bar y una zona para espichas.
Otra de las bondades del palacio es que cuenta con una capilla consagrada a la Virgen del Camino, en la que todos los años se celebran numerosas bodas. Para este año tienen cerradas ya 19. Algunas para el verano pero muchas para octubre y noviembre. En este sentido, la fecha de las bodas ha evolucionado mucho en los últimos años. Cada vez se prefiere más el otoño al verano. «A la gente le gustan mucho esas fechas».
La capilla es, probablemente, del siglo XVII. Tiene una sola nave, una sacristía lateral que funcionó en su momento como panteón familiar, y cubiertas de bóveda estrellada y de cañón. Conserva además un sarcófago con la conocida inscripción con la que los Estrada hacían gala de su linaje: «Esta es la casa de Estrada, fundada sobre un peñasco, más antigua que Velasco y al Rey no le debe nada».
Es un conjunto edificio señorial en un entorno privilegiado. Y la cocina quiere acomodarse a esa mirada al pasado que inevitablemente tiene. «Nosotros somos más de cocina tradicional; puedes meter un pequeño toque moderno pero la nueva cocina no es lo nuestro». Entre sus platos estrella destacan el cabritu, muy típico de la zona, y la lubina con muselina de sidra. Platos exquisitos para que los comensales se puedan sentir como marqueses.