La Voz de Asturias

La productividad aumenta en la economía asturiana pero la inflación se come los salarios

Asturias

L.O.

Los datos publicados por FEDEA reflejan un aumento de población y empleo en el Principado desde el final de la pandemia

11 Mar 2026. Actualizado a las 05:00 h.

Después de un final de siglo de XX marcado muy intensamente por las reconversiones industriales y el envejecimiento demográfico, Asturias ha iniciado un giro, tanto económico como poblacional, que arranca con el final de la pandemia. La comunidad ha experimentado en los últimos años una evolución positiva simultánea en población, empleo y productividad, según recoge el informe «RegData 7.1» publicado por la FEDEA, pero que, en todo caso, refleja también que ese nuevo dinamismo se da a la par con un intenso crecimiento de la inflación, mayor que en otros territorios, que ha lastrado de forma considerable el poder adquisitivo de los asturianos.

Dentro de las variables que recoge el documento, y respecto al período más reciente desde el año 2021 hasta el presente, los datos apunto a un crecimiento notable de la productividad en el Principado. La productividad se calcula dividiendo el Valor Añadido Bruto (VAB) real entre el número de ocupados, y en Asturias este indicador ha arrojado una cifra de 57.065 euros por trabajador en 2024. Lo que hace que el caso asturiano sea actualmente un 'círculo virtuoso' es que la comunidad ha conseguido aumentar su productividad un 3,3% desde 2021 mientras, al mismo tiempo, sumaba casi 29.000 nuevos ocupados (un incremento del 7,4% en su fuerza laboral).

Este comportamiento resulta poco habitual en términos comparados. De forma general, cuando una comunidad autónoma registra un fuerte aumento del empleo, parte de ese crecimiento se concentra en actividades de menor valor añadido, como determinados servicios estacionales (de la hostelería al turismo), lo que tiende a reducir la productividad media por trabajador. En el caso de Asturias, los datos reflejan una evolución simultánea del empleo y de la eficiencia, sin descensos en la productividad; lo cierto es que el turismo ha aumentado su peso en el PIB regional de forma notable pero, en principio, ese aumento de la productividad podría estar relacionado con sectores industriales y tecnológicos. Hay un contraste entre la situación de Asturias y otros territorios, como Andalucía o la Comunidad Valenciana, donde el incremento del empleo ha ido acompañado de avances más moderados en productividad, mientras que en el Principado la aportación media de los nuevos ocupados al conjunto de la economía ha mantenido una trayectoria al alza.

Pese a este éxito en la eficiencia, el trabajador asturiano se enfrenta a una paradoja: cobra más, pero compra menos. Según los datos de FEDEA, el salario medio en Asturias ha escalado un 13,7% nominal desde 2021, alcanzando los 38.582 euros anuales, lo que la consolida como el cuarto territorio con mejores sueldos de España. Sin embargo, la inflación medida a través del deflactor del VAB ha sido en el Principado de un 15,3% en el mismo periodo.

Esta diferencia de casi dos puntos ha provocado una pérdida neta del 1,41% del poder de compra real. Si comparamos esta situación con la de Madrid, la divergencia es sangrante: en la capital, la inflación ha sido más moderada (+13,3%) y los salarios han subido algo más, permitiendo que sus ciudadanos ganen un 1,1% de capacidad adquisitiva real. Asturias, por múltiples motivos (por ejemplo son mayores los costes de la llegada al Principado de la gasolina o de alimentos), ha terminado con una inflación superior que ha devorado en buena medida las mejoras salariales pactadas en los convenios.

Del estancamiento histórico al rebote post-pandemia

La perspectiva que ofrecen las series históricas de FEDEA es demoledora para el periodo de finales del siglo XX. Echando la vista atrás hasta 1975, Asturias aparece como una región que quedó atrapada en un túnel de crecimiento lento. Mientras que en aquel año Asturias tenía una renta por habitante superior a la de Aragón, cinco décadas después los aragoneses son un 18% más ricos que los asturianos. La reconversión industrial dejó una herida profunda: Asturias es la comunidad que menos ha crecido económicamente de toda España desde 1955 y la que más ha envejecido, alcanzando un pico de población en 1981 (1,13 millones) para iniciar después un declive que parecía irreversible.

No obstante, los datos de 2021 a 2024 marcan un punto de inflexión. La pandemia actuó como un revulsivo en varios campos. El giro demográfico es real: Asturias ha vuelto a ganar habitantes (manteniendo el millón de habitantes a pesar del saldo vegetativo negativo) gracias a un flujo migratorio que se ha concentrado en cophortes de 20 y 40 años; es decir, ha aumentado la población activa y son también grupos en edad de tener hijos.

A nivel estatal, los registros del informe de FEDEA exponen una evolución dispar entre las distintas comunidades autónomas. El País Vasco mantiene la mayor productividad por ocupado de España con 67.638 euros, seguido de Madrid (63.733 €) y Navarra (63.536 €). Por su parte, las regiones insulares y del arco mediterráneo han registrado los mayores incrementos porcentuales en el volumen total de ocupados desde 2021, si bien sus niveles de valor añadido por trabajador se sitúan, en promedio, por debajo de los registrados en el tercio norte peninsular.

En términos agregados, el crecimiento de la productividad en el conjunto de España se sitúa en el 3,45%, una cifra similar al 3,31% computado en el Principado. No obstante, el impacto final sobre la renta de los hogares está condicionado por la correlación entre las subidas salariales nominales y los deflactores regionales. Mientras que en territorios como Madrid o La Rioja el incremento de los salarios ha sido superior al de los precios en el periodo 2021-2024, en Asturias el avance de la inflación del 15,3% ha superado el crecimiento nominal de las retribuciones.


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