Tania Pasarín-Lavín, investigadora, docente y divulgadora: «Las aulas están llenas de alumnos con necesidades especiales y no hay recursos»
Asturias
La joven originaria de Villablino y afincada en Asturias ha hecho un repaso por su trayectoria y la situación actual de la docencia en la región
10 Mar 2026. Actualizado a las 05:00 h.
A Tania Pasarín-Lavin (Villablino, 1991), la preferencia por la educación le vino «de rebote». Afincada en Asturias desde hace años, se define como una persona a la que le encanta hacer cosas, y así lo reflejan todas las profesiones que se le pueden otorgar. Docente e investigadora en la Universidad de Oviedo, escritora de libros o divulgadora son algunas de sus facetas. En su perfil de Instagram (@ser_maestra) tiene más de 78.000 seguidores con quienes comparte sus experiencias y conocimientos sobre su especialidad: la atención a niños con diversidad.
—¿Por qué decidió ser profesora?
—Lo decidí de rebote porque, en realidad, yo quería hacer algo relacionado con Medicina. Al final me decanté por la Educación y comencé a hacer prácticas en centros de educación especial. Creo que el mundo necesita docentes y me enganchó la profesión. Tuve epilepsia infantil y sufrí tanto con los médicos que al final lo que yo quería era ayudar y salvar a niños y niñas que estuvieran como yo.
—¿Cuál es su trayectoria profesional?
—Cuando acabé la carrera empecé a opositar. Fue un proceso duro, lo pasé muy mal y requerí de ayuda psicológica para sobrellevarlo. También he sido directora infantil de una escuela en Gijón. Hace unos años empecé el doctorado en la Universidad de Oviedo y ya me quedé aquí con la investigación porque también me enganchó. Ahora doy clases, investigo, doy congresos… Viajo mucho, es un trabajo en el que puedo innovar y cambiar cosas.
—¿Por qué decidió abrirse un perfil en redes sociales?
—Empecé en Instagram en 2015, cuando todavía no había tanta gente como hay ahora en redes sociales. Lo hice porque estuve reflexionando sobre cuántos años tardamos los docentes en aprender y dedicarnos a algo como esto. Me parece importante que, una vez que se adquieren todos esos conocimientos, no se queden encerrados dentro de las puertas del aula. Lo más importante es compartilo, y fue lo que hice. Compartí mi experiencia a la gente y les gustó. Es una forma de divulgar información y a su vez enriquecerte de lo que comparten otras personas.
—¿Qué mensajes le llegan?
—La verdad que me llega un poco de todo, tengo un perfil de público bastante diverso. Por un lado tengo familias con niños con necesidades especiales, por otro opositores, docentes en activo a los que también formo, alumnos...
—¿Qué es lo que más le gusta de tu trabajo?
Creo que me gusta todo. Hay una variedad existente que me encanta, creo que tengo una mente divergente a la que le gusta el cambio y hacer varias cosas a la vez, no quedarme quieta. Por redes sociales divulgo lo que hago, con la investigación aprendo y con la docencia enseño a la gente como me gustaría que lo hicieran conmigo: a ser mejores docentes y personas.
—Además de todo, también escribe libros.
—Los dos primeros libros que publiqué sobre la atención a la diversidad fueron sin editorial, y han llegado a las 14.000 ventas en Amazon. Todavía me sorprende que se sigan vendiendo tanto, en torno a unos 50 libros al mes. El otro libro, Mi hijo es extraordinario, sí que está publicado bajo una editorial, y está más enfocado a las familias, para que entiendan el proceso de tener un hijo con necesidades especiales. El proceso de escribirlos ha sido difícil y denso, ha sido recopilar la información que ya tenía de prepararme las oposiciones y ampliarla, escribir, leer, borrar, volver a escribir, investigar…. Son meses de trabajo, pero estoy contenta porque la gente me dice que son libros que lo hacen fácil y, siendo divulgadora, es un orgullo que me digan eso.
—¿Cómo valora el trato que se le da a la diversidad en general y en las altas capacidades en Asturias?
—Veo que estamos en un punto en el mundo educativo en el que se ofrecen muchas posibilidades en el ámbito docente pero a su vez se excluyen otras. Es muy difícil cambiar el sistema, yo empecé pensando que podía hacerlo, pero sin tener recursos disponibles es muy complicado. Estoy luchando para que todo lo que sea posible de adaptar, se haga. Por ejemplo, hay pruebas que se realizan a los alumnos, como las de creatividad, que no se adaptan a niños con necesidades especiales. Así, no podemos saber realmente si un niño con autismo puede ser creativo. La realidad es que no hay recursos en un momento en el que las aulas están llenas de alumnos con necesidades especiales, ya sean niños que no entienden el idioma, o con TDAH, autismo, etc. Los profesores hacen lo que pueden con lo que tienen.