Reconocen la incapacidad permanente a un autónomo por secuelas tras la vacuna del COVID
Asturias
El Juzgado de lo Social nº 5 de Oviedo estima una demanda tras acreditar que el trabajador desarrolló una polineuropatía que le impide continuar con su actividad profesional
09 Mar 2026. Actualizado a las 11:44 h.
El Juzgado de lo Social nº 5 de Oviedo ha estimado la demanda interpuesta por Velázquez & Villa Abogados y ha reconocido la situación de incapacidad permanente a un trabajador autónomo que desarrolló una polineuropatía tras recibir la vacuna frente al COVID-19, una patología que le impide continuar desempeñando su actividad profesional.
Según recoge la sentencia, tras la administración de la vacuna el demandante comenzó a presentar síntomas neurológicos progresivos compatibles con una polineuropatía, una enfermedad que afecta al sistema nervioso periférico y que puede provocar debilidad muscular, alteraciones sensitivas y limitaciones funcionales relevantes.
El cuadro clínico derivado de esta patología generó en el trabajador importantes dificultades para desarrollar con normalidad su actividad profesional, hasta el punto de impedirle mantener el rendimiento y las exigencias físicas necesarias para el ejercicio de su profesión.
La administración había rechazado inicialmente el reconocimiento de la incapacidad, pese al impacto que la enfermedad estaba teniendo en la capacidad laboral del afectado. Ante esta situación, desde el despacho de abogados se impulsó la vía judicial aportando informes médicos y pruebas clínicas que permitieron acreditar la relación temporal entre la vacunación y la aparición de la sintomatología, así como las limitaciones funcionales derivadas de la enfermedad.
El fallo judicial reconoce finalmente que las secuelas neurológicas que padece el trabajador le impiden continuar desarrollando su actividad profesional con normalidad, motivo por el cual procede el reconocimiento de la correspondiente incapacidad permanente dentro del sistema de la Seguridad Social.
Desde el despacho destacan la relevancia de este tipo de resoluciones, que ponen de manifiesto la importancia de valorar de forma individualizada cada situación clínica y su impacto real en la capacidad laboral de las personas trabajadoras, especialmente cuando se trata de patologías neurológicas con un importante componente funcional.