La cuota del coche eléctrico en Asturias, similar a la de Umbría, en Italia, y el litoral croata
Asturias
Los datos europeos revelan una brecha estructural entre el norte y el sur del continente
15 Mar 2026. Actualizado a las 05:00 h.
La transición hacia la movilidad eléctrica en el continente europeo no presenta una evolución uniforme, sino que dibuja una marcada segmentación geográfica que separa a las regiones septentrionales de las meridionales. Según los últimos datos de transporte regional publicados por Eurostat, existe una divergencia estructural en la extensión de esta tecnología en Escandinavia y Centroeuropa frente a su implantación residual en los países del arco mediterráneo. Mientras que en determinadas zonas del norte los porcentajes de vehículos eléctricos pueden llegar a ser un tercio del parque móvil, en España la cuota de mercado apenas supera el 1% en puntos muy concretos de su geografía.
En este escenario de baja penetración, Asturias registra una situación que refleja la tónica general del país. Con una cuota de turismos eléctricos del 0,41%, el Principado se sitúa en niveles estadísticos casi idénticos a los de regiones italianas como Liguria y Umbría, y una cuota similar a la de las cifras registradas en la costa de Croacia. En el conjunto de España, sólo Madrid y Baleares logran rebasar el umbral del 1% de presencia eléctrica en su parque móvil, mientras que territorios como el País Vasco, Navarra, Cataluña y la Comunidad Valenciana se aproximan a ese porcentaje mínimo.
Esta realidad nacional contrasta de forma severa con los datos que arroja el norte del continente. Noruega lidera la estadística con tasas de penetración que rondan el 30%, una cifra que se sitúa lejos del alcance actual de cualquier comunidad española. Por detrás de los indicadores noruegos, los distritos de Dinamarca y las áreas más densamente pobladas de Suecia alcanzan ya el 10%, mientras que en determinados puntos de Suiza y en las grandes conurbaciones de los Países Bajos y Bélgica se registra de media un 5% de cuota eléctrica.
El balance detallado de Eurostat para el ejercicio 2024 confirma que el mayor porcentaje de turismos eléctricos entre todos los coches de pasajeros se localiza en las regiones del norte de la Unión Europea. Al igual que sucedió en 2023, la región holandesa de Flevoland registró la mayor cuota con un 22,1%, lo que indica un aumento de 5 puntos porcentuales respecto al año anterior. A esta región le siguen, a una distancia considerable, Estocolmo en Suecia con un 14,4%, Hovedstaden en Dinamarca con un 13,3%, la provincia de Vlaams-Brabante en Bélgica con un 12,9% y Midtjylland, también en Dinamarca, con un 12,6%. El informe subraya que sólo existen otras cuatro regiones en la UE con cuotas superiores al 10%, repartidas entre Dinamarca y los Países Bajos.
Sin embargo, el análisis técnico de Eurostat introduce un matiz en lo que respecta a los vehículos utilitarios, que incluyen camiones y tractores de carretera. En este segmento, la distribución regional es más equitativa. La región italiana de Valle d'Aosta lidera este apartado con un 22%, debido principalmente a su ubicación fronteriza con Suiza y Francia, que la convierte en un corredor europeo clave para el transporte de mercancías. En la lista de las quince regiones con mayor cuota de vehículos industriales eléctricos figuran también cuatro regiones de Finlandia, tres de Bélgica y dos de España, lo que indica que la infraestructura logística y las características económicas de cada zona influyen directamente en la adopción de esta tecnología en el ámbito profesional.
En España, el mercado del coche eléctrico muestra dificultades para igualar el ritmo de sus vecinos comunitarios. En 2024 las ventas de vehículos enchufables (que suman los eléctricos puros y los híbridos enchufables) se mantuvieron en el 12% del total de matriculaciones, una cifra que se sitúa diez puntos por debajo de la media de la Unión Europea. La comparativa con países de ingresos similares arroja datos significativos: Portugal casi triplica la tasa española con un 32%, mientras que Grecia también la supera con un 14%. En el entorno económico europeo, solo Italia presenta un dato inferior al español con un 9,2%.
Diferentes analistas y expertos del sector identifican varios factores que condicionan este estancamiento. El precio de los vehículos de gama baja sigue siendo un obstáculo relevante, con diferencias que oscilan entre los 7.000 y los 10.000 euros respecto a los modelos de combustión. Aunque en la gama media esta distancia se reduce, la renta disponible en España limita el acceso a esta tecnología. A esto se suma un componente informativo; la proliferación de noticias inexactas sobre la vida útil de las baterías o la frecuencia de incendios ha generado un clima de desconfianza que afecta a la toma de decisiones de los consumidores.
La estructura administrativa de las ayudas públicas también juega un papel determinante. En España, las subvenciones pueden tardar hasta dos años en percibirse, lo que contrasta con sistemas más ágiles como el portugués, donde existe una exención total del IVA para estos vehículos. Además, la geografía española, caracterizada por ser un país extenso con amplias zonas poco pobladas, alimenta la percepción de una infraestructura de recarga insuficiente para trayectos de larga distancia. En el ámbito urbano, el hecho de que el 65% de la población viva en pisos dificulta la instalación de cargadores privados, una limitación que es menor en países como los Países Bajos o Bélgica, donde la vivienda unifamiliar es más común.