La Voz de Asturias

El número de huelgas no mengua en Asturias pero su volumen de movilizados se reduce

Asturias

L.O.

En la evolución desde los años 90 no ha disminuido la cantidad de paros pero las protestas son de plantillas más reducidas

30 Mar 2026. Actualizado a las 05:00 h.

No sin razones de peso, Asturias llegó a nuevo siglo con una reputación de territorio especialmente guerrero en las reivindicaciones laborales, por la intensidad y el número de las protestas, y en concreto de huelgas. En la actualidad, puede existir la percepción social de que la conflictividad se ha atenuado con el paso de las décadas; sin embargo, los datos reflejan una realidad distinta. Si bien el impacto masivo en las calles es menor, el número de movilizaciones individuales se mantiene en niveles similares o incluso superiores a los de antaño. La diferencia fundamental reside en la escala: las huelgas actuales han dejado de ser procesos que movilizan a miles de trabajadores capaces de paralizar regiones enteras para convertirse en conflictos más frecuentes pero mucho menos masivos, afectando a grupos reducidos de trabajadores en ámbitos muy específicos.

Llendo al panorama más reciente, con los datos de 2024 y la proyección de 2025, el escenario revela ese  fenómeno de fragmentación. Durante el año 2024 se registraron 39 huelgas que afectaron a 2.486 trabajadores, lo que arroja una media de apenas 63 empleados por conflicto. Esta cifra contrasta con el comportamiento anómalo detectado en 2025, donde a pesar de registrarse un número ligeramente inferior de huelgas (33), el volumen de horas perdidas se disparó hasta las 12.715 (miles). Este repunte de intensidad en horas perdidas por conflictos laborales, y que se concentró el pasado mes de junio, llega a cifras que no se veían en la región desde principios de la década de los noventa, aunque con una base de trabajadores implicados significativamente menor que en aquel entonces.

La evolución histórica de estos indicadores, según los registros de SADEI, permite identificar ese cambio en las protestas como reflejo de un cambio de modelo productivo y social de la comunidad. Al inicio de la serie, en 1990, Asturias registraba 19 huelgas que movilizaban a más de 80.200 trabajadores, lo que suponía una media de más de 4.200 personas por cada convocatoria. A lo largo de esa década, la conflictividad mantuvo volúmenes de afectación muy altos, como los 53.816 trabajadores de 1992 o los 59.001 de 1995. Tras el cambio de siglo, la serie muestra picos de excepcionalidad, como el año 2010, con 268.627 trabajadores afectados en un contexto de huelgas generales. No obstante, la tendencia estructural desde 2014 muestra una estabilización del número de conflictos en el entorno de las 30 o 40 huelgas anuales, pero con un volumen de trabajadores que rara vez supera los 4.000 por año, confirmando que la conflictividad asturiana ha pasado de la gran escala sectorial a la micro-negociación de empresa.

¿Han dado frutos esas protestas en ese nuevo escenario? En realidad los datos más reciente apuntan a que no. Los últimos registros del Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúan a Asturias como la única comunidad autónoma con un retroceso en los salarios por hora, registrando una caída del 0,8%, a pesar del incremento simultáneo en la cifra de ocupación. Durante el último ejercicio, el Principado sumó 6.600 nuevos ocupados, elevando el total de personas con empleo en la región a 436.200. Esta evolución se produce en un contexto nacional de máxima demanda de mano de obra, donde España ha alcanzado un récord histórico de 155.737 vacantes, lo que supone un incremento de 7.719 puestos sin cubrir respecto al año anterior, localizados principalmente en el sector servicios.

El coste laboral total representa el gasto íntegro que asume una empresa por cada trabajador y mes, y se calcula mediante la suma del coste salarial (salario bruto) y los costes no salariales, tales como las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social, indemnizaciones y prestaciones sociales. En el conjunto de España, este indicador se sitúa en 3.382,48 euros, tras un incremento anual del 3,8%. En Asturias, sin embargo, el coste total es de 3.236,05 euros, lo que supone un descenso del 1,0%. Esta situación es divergente con la tendencia general del país, ya que el componente específicamente salarial en el Principado se contrajo un 1,4%, mientras que regiones como La Rioja experimentaron aumentos de hasta el 8%.

Respecto a la ausencia de vacantes, el 93,2% de las empresas asturianas señala como motivo principal que no requiere de trabajadores adicionales, mientras que un 5,3% atribuye la falta de oferta al elevado coste de la seguridad social y la contratación. Al cierre del periodo, Asturias contabilizó 1.628 vacantes, apenas el 1,04% de la cuota nacional. De cara a la próxima década, se estima un déficit estructural de 60.000 trabajadores en la región, derivado de la diferencia entre las 126.000 jubilaciones previstas y los 66.000 relevos de jóvenes. 


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