De Asturias a China en bicicleta: el gran reto ciclista de un vecino de Siero
Asturias
El asturiano Manuel Cano inicia a mediados de mes un viaje de más de 11.000 kilómetros al país asiático, donde se quedará hasta haber aprendido a hablar mandarín
05 Apr 2026. Actualizado a las 05:00 h.
Manuel Cano es un enamorado de los viajes y los idiomas. Durante años estuvo lejos de su Pola de Siero natal, viviendo y trabajando en lugares que le permitieran aprender idiomas. Actualmente, habla con fluidez inglés y francés. Este último idioma lo aprendió durante los tres años que estuvo trabajando en Suiza. El inglés, un año que se pasó en Irlanda jugando al rugby. También lo ayudó a consolidarlo una novia londinense que tuvo. Estudió marketing e investigación de mercados, y su idea ha sido siempre dedicarse a esta profesión —o, si las circunstancias no se lo permiten, a otras— en el país donde quiere aprender el idioma.
Ahora tiene un objetivo ambicioso: China. Dicen que el chino mandarín es el idioma más difícil que hay, pero él está dispuesto a pasar allí el tiempo que haga falta para aprenderlo. Y por si viajar a China de por sí ya es poca aventura, ha decidido ir en bicicleta atravesando Europa y Asia. Más de 11.000 kilómetros de pedaleo, que calcula que recorrerá a razón de 70 kilómetros al día.
China, en realidad, no era su primera opción. Siempre había querido aprender un idioma distinto, algo más raro, y cuando estaba en Suiza se planteó trasladarse a Marruecos para aprender el árabe clásico. Buscó un puesto de trabajo y, cuando lo consiguió, llegó la pandemia del coronavirus. Entonces tuvo que renunciar y dejar los planes para otro momento.
Fue después de este contratiempo cuando surgió la idea de pasar del árabe clásico al chino mandarín. «Llevo año y medio planeándolo y ahorrando dinero; para conseguir unos ahorros modestos estuve trabajando de peón de la construcción», explica. Tiene un presupuesto de unos 10.000 euros, y piensa trabajar siempre que pueda: «seguro que haré chollos».
Barajó otras opciones como ir en moto, pero en este caso le echó para atrás el hecho de que no tiene ni idea de mecánica, y podría ser un problema. Confiesa que en lo de ir en bici influyó mucho otro asturiano, Álvaro Neil, que en 2004 recorrió kilómetros y kilómetros disfrazado de payaso, recorriendo varios países de África.
Lo único que le ha obligado a cambiar de planes han sido los conflictos bélicos que hay en el camino a China. Por una parte, la guerra de Ucrania y Rusia, con la que ya contaba cuando empezó a planear el viaje, y que lo obligó a descartar la línea más corta, atravesando estos dos países. Pero, desde entonces, se han desatado otros dos conflictos: la guerra de Irán y también la contienda entre Pakistán y la India. Ha tenido que cambiar de nuevo el itinerario. Irá por el mediterráneo atravesando Turquía y pasará a Armenia y Azerbaiyán y Turkmenistán o Kazajistán. Su idea es pasar por el sur del Himalaya para llegar hasta Laos, Birmania y Tailandia y, desde ahí, pasar a China.
Una de las dudas que siempre surgen es la seguridad. Si en todos esos países que planea atravesar tendrá problemas en este sentido. Él lo tiene muy claro: «los países musulmanes, aunque los tenemos como los malos de la película, son muy hospitalarios, mucho más que nosotros; aunque están las teocracias, nos olvidamos del pueblo, que es muy hospitalario; conozco una pareja que salió hace cinco meses por Turquía y Georgia y dicen que la gente se desvive por atenderlos, que; estos países son mucho más seguros de lo que la gente piensa».
Por otra parte, Manuel Cano está muy contento con todo el apoyo que ha recibido en la Pola, tanto de personas como de instituciones. Empezando por su propia familia: «Tengo un apoyo brutal, mis padres lo ven muy bien porque a los dos les gusta muchísimo viajar, somos viajeros y aventureros». Tiene previsto salir a mediados de abril.
Tiene claro que el viaje es un producto secundario de la idea principal: aprender mandarín. Está dispuesto a quedarse allí «el tiempo que haga falta» hasta conseguir su objetivo. En un principio, obtendrá un visado de 30 días que se podrá ampliar con otro de 80. Allí espera tener una inmersión absoluta en el idioma, sin tener contactos constantes con españoles que le impidan ganar rápido en fluidez. Es consciente de que el idioma es muy difícil, pero está dispuesto a sumergirse en él lo que haga falta hasta conseguir la fluidez.
Ha abierto un canal en TitTok e Instagram, Jara y Pedal, donde contará paso a paso su aventura. No tardará en emprender el viaje. Su idea es llegar a China en un año o año y medio. En todo ese tiempo, seguro que no le faltan historias que contar.