Los MIR asturianos son los que menos ganan de España: hasta 9.700 euros menos que en las comunidades mejor pagadas
Asturias
Un MIR de primer año percibe en el Principado alrededor de 15.100 euros netos anuales, mientras que en el último año de residencia el salario asciende a 23.529 euros brutos y unos 18.886 netos
18 Apr 2026. Actualizado a las 05:00 h.
Los médicos internos residentes (MIR) que desarrollan su formación en Asturias se sitúan entre los peor remunerados del país, según el último estudio comparativo elaborado por el Sindicato Médico de Granada con datos actualizados a 2026. El informe pone cifras a una realidad conocida en el sector sanitario. Las diferencias salariales entre comunidades autónomas son notables y, en el caso del Principado, juegan claramente en contra. La brecha alcanza su máxima expresión cuando se incluyen las guardias obligatorias, momento en el que un residente puede llegar a percibir hasta 9.700 euros menos al año que en los servicios de salud mejor pagados.
En el caso asturiano, la desventaja comienza ya en la jornada ordinaria, sin tener en cuenta las horas extra. Un MIR de primer año percibe en el Principado en torno a 17.050 euros brutos anuales, que se traducen en unos 15.178 euros netos, mientras que en el último año de residencia el salario asciende a 23.529 euros brutos y unos 18.886 netos. Entre medias, un residente de segundo año ronda los 18.414 euros brutos (15.935 netos), uno de tercer año alcanza los 20.119 euros brutos (16.715 netos) y uno de cuarto se sitúa en 21.824 euros brutos (17.675 netos). Estas cifras quedan por debajo de la media nacional, que llega hasta los 27.333 euros brutos en quinto año sin guardias, lo que evidencia una pérdida de varios miles de euros anuales incluso antes de sumar otros conceptos.
La estructura salarial explica en parte esta diferencia. Asturias aplica prácticamente sin variaciones el sueldo base fijado para el grupo A1 en los Presupuestos Generales del Estado, con 1.387,24 euros mensuales y pagas extra de 856,05 euros, sin mejoras autonómicas relevantes. A ello se añade el complemento de grado de formación, que comienza a percibirse generalmente a partir del segundo año y que oscila entre unos 110 euros mensuales en R2, 248 euros en R3, 386 euros en R4 y algo más de 500 euros en R5. Sin embargo, a diferencia de otras comunidades que han reforzado estos conceptos con incentivos adicionales, en Asturias estos pluses se mantienen en niveles básicos, lo que limita el crecimiento del salario fijo.
La diferencia se agrava al analizar el pago de las guardias, un elemento clave en la nómina de los MIR y que puede suponer una parte sustancial de sus ingresos. En Asturias, el precio de la hora de guardia se sitúa también en la banda baja. Un residente de tercer año, por ejemplo, percibe alrededor de 17,32 euros por hora en días laborables, 18,88 euros en festivos y 29,13 euros en jornadas especiales. Estas cantidades son inferiores a las de otras comunidades, donde las diferencias pueden superar los 8 o incluso 10 euros por hora según el estudio. Además, el impacto real en el bolsillo se reduce considerablemente debido a la fiscalidad, ya que entre el 30% y el 40% del importe bruto de estas guardias se pierde en retenciones de IRPF y cotizaciones a la Seguridad Social.
A pesar de ello, las guardias siguen siendo imprescindibles para alcanzar un salario más competitivo. Con una carga media de unas 80 horas mensuales, equivalente a más de media jornada adicional, un MIR asturiano de tercer año puede alcanzar aproximadamente los 2.953 euros brutos mensuales, lo que se traduce en unos 2.200 euros netos, con un total anual cercano a los 37.308 euros brutos y 27.921 netos. En el quinto año, estas cifras pueden elevarse hasta unos 42.564 euros brutos anuales y algo más de 31.000 euros netos. Sin embargo, incluso en este escenario, Asturias continúa lejos de los máximos nacionales, que superan los 56.000 euros brutos anuales en algunas comunidades.
El esfuerzo adicional que suponen las guardias es especialmente significativo en el Principado, donde la media alcanza las 5,6 al mes, una de las más altas del país. Esto implica jornadas que se prolongan durante noches, fines de semana y festivos, incrementando la carga asistencial y la exigencia profesional. En la práctica, los residentes asturianos compensan un salario base más bajo trabajando más horas que muchos de sus compañeros en otras regiones.
El estudio también subraya la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos años. A pesar de las subidas salariales aplicadas desde 2009, estas no han compensado el incremento del coste de la vida, lo que se traduce en una merma real de entre el 16% y el 24% en la jornada ordinaria. Incluso incluyendo las guardias, la pérdida sigue siendo significativa, lo que refuerza la percepción de que las condiciones económicas no están a la altura de la formación, responsabilidad y carga de trabajo que exige el sistema MIR.
En comparación, comunidades como Navarra, País Vasco o Cataluña ofrecen mejores condiciones retributivas, tanto en el salario base como en el pago de guardias y complementos, mientras que Asturias comparte los últimos puestos con regiones como Canarias o Extremadura. La consecuencia es una brecha territorial que no solo afecta al bolsillo de los profesionales, sino también a la capacidad de los servicios de salud para atraer y retener talento.