Los socios de la Bóveda Global de Semillas agradecen el Premio Princesa de Cooperación
Asturias
Este depósito subterráneo, situado cerca del Polo Norte, alberga más de 1,3 millones de semillas procedentes de más de 85 países
26 May 2026. Actualizado a las 20:26 h.
Los socios de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard (Noruega), que la pasada semana fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, han mostrado su agradecimiento por el reconocimiento que supone al papel que desempeña a la hora de garantizar el futuro de la alimentación y como símbolo de cooperación global y responsabilidad compartida.
«En un momento de creciente incertidumbre climática, conflictos y presión sobre los sistemas alimentarios, este premio subraya la importancia de salvaguardar la diversidad de cultivos como base de la seguridad y de la resiliencia alimentarias», aseguran en una declaración conjunta del Ministerio de Agricultura y Alimentación de Noruega, el Centro Nórdico de Recursos Genéticos y el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos.
La Bóveda Global de Semillas de Svalbard (Noruega), un depósito subterráneo que alberga cerca del Polo Norte más de 1,3 millones de semillas procedentes de más de 85 países, es, según sus promotores, «una prueba de lo que es posible cuando el mundo se une para proteger nuestros recursos más preciados».
Desde que la Bóveda de Semillas abrió sus puertas en 2008, bancos de genes, gobiernos, científicos e instituciones de todo el mundo le han confiado duplicados de sus colecciones de semillas más valiosas, lo que ha convertido a este depósito en «la máxima garantía de seguridad mundial para la diversidad de cultivos y para el futuro de la alimentación».
Según recoge Efe, la Bóveda de Semillas ha sido reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura como un pilar fundamental del sistema mundial para la conservación ex situ y el uso de la diversidad de cultivos.
En un momento en el que cada vez se cultivan menos especies de plantas y en el que se han perdido miles de variedades, el jurado del Premio Princesa de Cooperación consideró que este proyecto era merecedor del galardón por ser un «modelo de multilateralismo eficaz» que reúne la colaboración de numerosos países, instituciones científicas y organizaciones internacionales en torno al objetivo común de «garantizar la base genética de los sistemas alimentarios»