La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026

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Imagen del Banco Mundial de Semillas de Svalbard (Noruega)
Imagen del Banco Mundial de Semillas de Svalbard (Noruega) SEEDVAULT.NO

Se trata de un gran depósito de más de mil metros cuadrados que conserva miles de semillas de cultivos de todo el mundo con el objetivo  garantizar el suministro alimentario futuro en caso de pérdida

20 may 2026 . Actualizado a las 13:32 h.

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard ha sido galardonada este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026. El jurado ha leído el fallo a las 12.00 horas en el Hotel Eurostars de La Reconquista de Oviedo.

Esta candidatura ha sido propuesta por Manuel Toharia Cortés, miembro del jurado del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2026. La Bóveda Global de Semillas de Svalbard es un banco subterráneo de semillas situado en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago noruego de Svalbard.

Inaugurado en 2008, con una extensión de más de mil metros cuadrados, repartidos en tres almacenes, tiene como objetivo salvaguardar la diversidad de semillas de cultivos destinados a alimentación para garantizar el suministro futuro en caso de pérdida debida a desastres naturales, conflictos humanos, cambios en las políticas, mala gestión o cualquier otra circunstancia.

Este almacén fue construido por el Gobierno noruego en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago de Svalbard, a prueba de terremotos, bombas, erupciones volcánicas o cualquier otro desastre, por lo que popularmente es conocida como la 'cámara del fin del mundo' o el 'Arca de Noé'.

A 130 metros sobre el nivel del mar, para que no acabe bajo el agua en el caso de que todas las masas de hielo del planeta se derritiesen, más de mil metros cuadrados repartidos en tres plantas albergan las semillas a 18 grados bajo cero, aunque en caso de fallo eléctrico podrían conservarse durante cientos de años gracias a que, al estar situado en el Círculo Polar Ártico, se mantendría la temperatura de forma natural por debajo de los cero grados, informa Efe.

El Gobierno de Noruega, a través de su Ministerio de Agricultura y Alimentación, es el responsable de la Bóveda, cuya gestión está en manos del Centro Nórdico de Recursos Genéticos (NordGen). Además, participa en su financiación el 'Crop Trust', organización internacional sin ánimo de lucro dedicada a conservar la diversidad de cultivos y hacer que esté disponible siempre para su uso en todo el mundo, en la que participan países, instituciones y organizaciones privadas, entre ellas el Gobierno de España, la Comisión Europea o la Fundación Gates (Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2006).

La Bóveda cuenta, además, con un panel asesor internacional que supervisa su gestión, formado por miembros de los bancos de genes depositantes. Ban Ki-moon, ex secretario general de las Naciones Unidas, describió la Bóveda como «una póliza de seguro global» y un «regalo a la humanidad y símbolo de paz», en una visita a Svalbard en 2009.

Con propósito humanitario, la Bóveda Global de Semillas de Svalbard forma parte del sistema internacional para la conservación de la biodiversidad fitogenética de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El depósito de semillas se realiza de forma gratuita y estas son propiedad indiscutible del banco de germoplasma depositante, que es, además, el único que puede solicitar su devolución.

Almacena más de 1,3 millones de muestras 

Hasta la fecha, la Bóveda almacena más de 1,3 millones de muestras de semillas de alrededor de 6.300 especies de plantas —la mayoría, variedades de arroz, trigo y cebada— pertenecientes a 129 instituciones y gobiernos depositantes. Otros cultivos representados son el sorgo, las especies de frijol Phaseolus, el maíz, el caupí, la soja, el kikuyo y el garbanzo.

Dos tercios de los depósitos provienen de los centros internacionales de investigación del Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (Cgiar), junto con los centros internacionales de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), de Investigación Agrícola en Zonas Áridas (Icarda) y de Agricultura Tropical (CIAT, por sus siglas en inglés); así como los Institutos Internacionales de Investigación del Arroz y de Cultivos para los Trópicos Semiáridos. 

Estados Unidos, Alemania, Canadá y Países Bajos son los países que han realizado una mayor aportación. La Bóveda ya ha dado muestras de su utilidad y relevancia: en 2015, con la escalada bélica en Siria, el Icarda se vio obligado a evacuar su sede en Alepo; su banco de semillas, que resultó devastado, contenía 150 000 muestras de cereales, alimentos y piensos procedentes de más de cien países.

Una parte importante de esta colección se había asegurado mediante duplicación y almacenamiento en la Bóveda de Svalbard. Y se pudo retirar a partir de finales de ese año —con una segunda fase en 2017—, para sembrarse en el Líbano y Marruecos y devolver una copia a la cripta del archipiélago noruego.

En 2024, 61 bancos de genes depositaron más de 64.000 muestras —cifras récord en la historia de la Bóveda—, incluyendo 21 instituciones que lo hicieron por primera vez. En 2025, la Bóveda recibió más de dos mil muestras de semillas de sorgo, mijo perla, cacahuete, sésamo, sandía y melón Vigna, provenientes del Banco Nacional de Germoplasma de Sudán, que fue atacado durante la guerra civil del país africano.

En febrero de este mismo 2026 se realizó el primer depósito del año, con semillas de dos nuevos países —Guatemala y Níger— y el primer depósito de semillas de olivo en la historia de la Bóveda, con una participación destacada de instituciones españolas. La Bóveda Global de Semillas de Svalbard fue incluida por la revista Time en su lista de las mejores invenciones de 2008. En 2024, Geoffrey Hawtin y Cary Fowler, científicos que desempeñaron un papel clave en su creación, fueron galardonados con el Premio Mundial de Alimentación (EEUU), informa Europa Press.

Acta del Jurado

Para el jurado que ha fallado el galardón en Oviedo, este proyecto liderado por Noruega e impulsado por un «modelo de multilateralismo eficaz» reúne la colaboración de numerosos países, instituciones científicas y organizaciones internacionales en torno al objetivo común de «garantizar la base genética de los sistemas alimentarios».

Según recoge el acta del jurado, que ha otorgado este premio por unanimidad de sus quince miembros, debe valorarse «la cooperación silenciosa de esta infraestructura crítica y estratégica como legado para las generaciones futuras».