El jurado valora la «cooperación silenciosa» y «estratégica» de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard
ASTURIAS
Pedro Duque, miembro del jurado, ingeniero y astronauta, ha asegurado que poder llevar estas semillas a otros planetas es una idea «interesante» y ha explicado que tendría que ser en Marte, analizando el suelo y las condiciones de su atmósfera
20 may 2026 . Actualizado a las 14:20 h.El jurado del Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026 ha concedido por unanimidad el galardón a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, por «la cooperación silenciosa de esta infraestructura crítica y estratégica como legado para las generaciones futuras».
Destaca la labor de la bóveda, un banco ubicado bajo el suelo del Ártico creado para salvaguardar la diversidad de cultivos frente a desastres naturales, conflictos humanos u otras circunstancias que puedan amenazarla.
Liderada por Noruega y basada en un modelo de multilateralismo considerado eficaz, la Bóveda Global de Semillas de Svalbard reúne la colaboración de numerosos países, instituciones científicas y organizaciones internacionales en torno al objetivo común de garantizar la base genética de los sistemas alimentarios. El jurado subraya que esta infraestructura protege también el conocimiento acumulado durante milenios por las distintas culturas agrarias del planeta.
Con más de 1,3 millones de muestras que representan miles de variedades de plantas cultivables, esenciales para la seguridad alimentaria de la humanidad, el jurado ha valorado de forma especial la «cooperación silenciosa» que encarna esta instalación.
Miembros del jurado
El jurado del Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026, ha estado integrado por Miguel Ballenilla y García de Gamarra, Miguel Carballeda Piñeiro, Ana Covarrubias Velasco, Pedro Duque Duque, Pilar García Ceballos-Zúñiga, Rodrigo García González, Cristina Garmendia Mendizábal, Charo Izquierdo Martínez, Íñigo Méndez de Vigo y Montojo, barón de Claret, Pol Morillas i Bassedas, Juan Carlos del Olmo Castillejos, María del Mar Pageo Giménez e Isla Ramos Chaves, presidido por Gustavo Suárez-Pertierra y actuando de secretaria Gloria Fernández-Lomana García.
Cultivar las semillas en otro planeta
Tras la lectura del fallo del premio, los miembros del jurado de este galardón han atendido a los medios para poner en valor el ejemplo de cooperación internacional que supone esta infraestructura de alta seguridad instalada en la isla noruega de Svalbard, tanto en la actualidad como para el futuro.
Con la vista puesta en el futuro, el ingeniero y astronauta Pedro Duque, ha asegurado que poder llevar estas semillas a otros planetas es una idea «interesante» y ha explicado que tendría que ser en Marte, analizando el suelo y las condiciones de su atmósfera. «Con la base de datos y el banco de semillas físicas, es posible que encontremos la adecuada para poder cultivar allí», ha vaticinado.
Además, supone para Duque una garantía del mantenimiento de la capacidad de cultivar alimentos ante cualquier desastre, «por grande que fuera». «En algunos casos ya hubo que recuperar semillas de ahí», ha explicado, asegurando que con esta iniciativa se está «dando una esperanza del mantenimiento de la seguridad alimentaria» a las generaciones futuras. Finalmente ha destacado la cooperación multilateral que conlleva este proyecto y ha puesto en valor que se premie la colaboración en un momento en el que «la cooperación multilateral entre diversas organizaciones se está empezando a cuestionar».
Por su parte, el secretario general de WWF en España, Juan Carlos del Olmo, ha destacado la relevancia del banco mundial de semillas por reunir bajo el mismo techo miles de semillas de plantas que han ido desarrollándose a lo largo de «cientos de miles de años» gracias al trabajo de los agricultores de todo el mundo. Su objetivo, ha explicado, es garantizar su supervivencia ante posibles conflictos o el impacto del cambio climático.
En este sentido ha explicado que el banco ya «ha jugado un papel importante» en Alepo (Siria), donde después de la guerra habían sido destruidas prácticamente todas las reservas de semillas y de cultivos que había. Se pudieron recuperar las variedades de cultivo destruidas gracias a que se encontraban en esta «especie de cámara acorazada».
Se trata, ha resumido Del Olmo, de un proyecto «extraordinario» de cooperación entre instituciones, gobiernos, científicos y organizaciones de todo tipo que supone «una llamada de atención a la humanidad» para demostrar que, unida, puede «garantizar el futuro».
El presidente del Jurado y presidente de Unicef, Gustavo Suárez Pertierra, ha explicado que la Bóveda de Semillas es «un ejemplo clarísimo de cooperación internacional» que además tiene un «sentido de proyección extraordinario» en materia de seguridad alimentaria. El jurado, ha explicado, está «muy satisfecho» por haber premiado a esta iniciativa, producto del multilateralismo que «no depende solo de la acción de los gobiernos, sino de la acción ciudadana», informa Europa Press.