Asturias y Galicia cierran filas contra la propuesta del Gobierno de financiación autonómica
Asturias
Los presidentes Alfonso Rueda y Adrián Barbón comparten soluciones y desafíos para ambas comunidades en el foro Encuentros en el Eo
05 Jun 2026. Actualizado a las 18:39 h.
El río Eo volvió a ser un punto de unión, y no de separación, entre Galicia y Asturias. Los presidentes de ambas comunidades, Alfonso Rueda y Adrián Barbón, protagonizaron la octava edición del foro Encuentros en el Eo, organizado en Ribadeo. Al inicio del encuentro, destacó el director de la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre, Xosé Luís Vilela, que sorprendía la «tranquilidad» de los dos dirigentes en medio de la «crispación» que reina en la política nacional.
Pese a no compartir color político, el debate discurrió en un marco de entendimiento en agudo contraste con la polarización de la política estatal. Con una coincidencia, además, clave entre los dos dirigentes por el rechazo conjunto a la reforma de la financiación autonómica. Barbón calificó este asunto como «uno de los grandes retos» y exigió un modelo «justo y adecuado» que sopese el coste real de los servicios, el envejecimiento y la dispersión. El presidente asturiano reiteró con rotundidad que el voto del Principado «será no» a la propuesta actual del Gobierno si no hay cambios sustanciales, argumentando que el punto de partida que no le gustaba, por ser un pacto con ERC y por ser un modelo que beneficia a las comunidades del Levante y también a Madrid o Andalucía, pero que dejaba de lado los intereses del oeste peninsular.
Barbón destacó en todo caso que los contactos bilaterales son habituales en la historia democrática española, citando como precedente el Pacto del Majestic de 1996 bajo el Gobierno de Aznar, pero remarcó que cualquier reforma debe ratificarse multilateralmente por todas las comunidades. En este sentido, el presidente del Principado indicó que se ceñía a los contenidos de la Declaración de Santiago de 2021: «La firmamos ocho presidentes y seis éramos del PSOE», recordó para desvincular su postura de siglas partidistas. «Estoy para defender los intereses de Asturias y me da igual el signo político del Gobierno central», zanjó. Su homólogo gallego, Alfonso Rueda, respaldó esta postura multilateral y afeó al Ejecutivo central que opte por negociaciones individuales que fomentan la división.
Impacto global y gestión de crisis
En el análisis macroeconómico Barbón se reivindicó como «gestor de crisis» tras su experiencia en eventos como la pandemia o las guerras de Ucrania o Irán, que afectan notablemente a la economía asturiana y destacó que obligan a tomar medidas directas como el fraccionamiento de tributos, líneas de avales o ayudas directas a empresas. Para contener la contracción del consumo familiar, defendió medidas locales como la Tarjeta Conecta de transporte público y el lanzamiento de bonos de compra.
En el plano exterior, el mandatario asturiano desveló que el balance comercial neto del reciente viaje institucional a México asciende a más de 2.000 millones de euros en contratos vinculados a la ingeniería. Barbón contrapuso este éxito con la gestión de otras autonomías, señalando de forma crítica que la acción internacional de Asturias se traduce en resultados tangibles y que «esto no son tres mezcales en Madrid». Rueda, por su parte, coincidió en la necesidad de evitar dependencias energéticas del exterior y apostó por el desarrollo de renovables y recursos mineros con criterios de sostenibilidad ambiental.
Cruce de modelos en vivienda
El acceso a la vivienda evidenció en todo caso las diferencias de ambos presidentes. Barbón defendió la aplicación de zonas tensionadas bajo la premisa de que la política requiere de «ensayo y error». Citó el caso de Barcelona como ejemplo de contención de precios y equiparó la idoneidad de probar esta vía con la reforma que tuvo que acometer su Ejecutivo con las ayudas a pacientes de ELA: tras un fracaso inicial, se corrigieron hasta ser la mayor cobertura del Estado.
Asimismo, el dirigente asturiano detalló que el Principado prevé edificar 1.500 viviendas públicas esta legislatura y citó iniciativas como el programa Alquilámoste para ofrecer garantías jurídicas de hasta siete años a los arrendadores. También defendió el rigor de Asturias al ser pionera en la regulación de las Viviendas de Uso Turístico, una normativa que, según apuntó, ha recibido la felicitación explícita del sector hotelero. Alfonso Rueda replicó tachando de «inútiles» las zonas tensionadas basándose en el retroceso de la oferta de alquiler registrado en A Coruña, y apostó por flexibilizar el urbanismo permitiendo la reconversión de antiguos bajos comerciales en hogares habitables.
La realidad sanitaria y el tejido industrial
En materia de sanidad, ambos mandatarios coincidieron en el diagnóstico del desabastecimiento de profesionales a nivel nacional. «Hay carencia de personal sanitario y es la realidad, faltan médicos y enfermeros; ninguna comunidad está bien», admitió Barbón, quien achacó el problema a una baja tasa de formación que se arrastra desde los recortes de la Gran Recesión. El presidente asturiano subrayó que, pese a que Asturias es, junto a País Vasco, la autonomía que más invierte por habitante en sanidad, muchos problemas de atención sanitaria se deben a la falta de profesionales.
Respecto al desarrollo industrial, Barbón aclaró que Asturias no dispuso en su día de la oportunidad de albergar grandes factorías de automoción, un sector en el que Galicia sumará la primera planta europea de la firma china SAIC en Ferrol. El Principado ha volcado su estrategia en el sector agroalimentario (con firmas de referencia como Central Lechera Asturiana o Reny Picot), el sector naval (explicando que tres de cada cinco barcos de España se ensamblan en astilleros asturianos) y la industria de defensa. Sobre esta última, Barbón confirmó que el Gobierno asturiano media activamente para aproximar las posiciones de corporaciones como Indra, Duro Felguera y Rheinmetall.
Ofensiva en infraestructuras y «respeturismo»
La conectividad ferroviaria, viaria y aérea cerró el foro Encuentros en el Eo. Adrián Barbón anunció una «ofensiva política y una presión jurídica intensa» en el seno de la Unión Europea contra la prórroga del peaje de la AP-66 (autopista del Huerna), apoyándose en el dictamen de la Comisión Europea que la declara ilegal. En paralelo, exigió el cumplimiento en plazo de las inversiones del Corredor Atlántico de mercancías, lamentando abiertamente que «Francia no ayuda» a la permeabilidad de las conexiones transfronterizas. Como contrapartida, celebró el crecimiento de las conexiones aéreas del Principado, consolidado ya, según dijo, como el segundo aeropuerto del norte de España en volumen de pasajeros.
En el ámbito turístico, el presidente asturiano señaló que se ha creado el eslógan de «respeturismo» para definir el modelo de crecimiento desestacionalizado y no masificado de la comunidad, orientada a blindar «la costa mejor conservada de España». Barbón reconoció un flujo migratorio vacacional y residencial hacia la cornisa cantábrica motivado por el cambio climático, y bromeó con el enorme interés generado por el eclipse de agosto pese al riesgo habitual de cielos cubiertos. Alfonso Rueda coincidió en el potencial de captación del territorio, concluyendo que «todo el norte está de moda» gracias a la preservación del paisaje y a los valores ambientales compartidos por ambas comunidades.