La Voz de Asturias

La Asturias de 2041: envejecida y como principal destino de la migración nacional

Asturias

L.O.

El INE augura que el Principado será la comunidad que acoga más llegadas desde dentro del país junto a un gran declive demográfico de los asturianos

18 Jun 2026. Actualizado a las 05:00 h.

En el mapa de las proyecciones sobre el futuro de la población en España, Asturias aparece con una paradoja demográfica. Por un lado, los indicadores sitúan al Principado como un lugar especialmente castigado por el envejecimiento estructural, figurando entre los territorios que más habitantes perderán a mediados de siglo. Sin embargo, de forma simultánea, Asturias emerge como el principal destino de las migraciones interiores dentro de las fronteras nacionales, el primero de todos, a la cabeza de todas las comunidades. Esto significa que, en términos relativos, Asturias se convertirá en el espacio preferido de la migración interior, al que acudirán a vivir más ciudadanos procedentes de otras zonas de la propia España.

Así lo revelan los datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su Proyección de Población 2026-2076. Los registros auguran para el Principado una mengua constante de su población durante los próximos quince años, estimando una pérdida absoluta de 16.528 habitantes de aquí a 2041. A pesar de este retroceso del 1,6% en su padrón, la comunidad logrará mantenerse por encima de la barrera psicológica del millón de habitantes, pasando de los 1.021.569 residentes iniciales en 2026 a un total de 1.005.041 al final del periodo proyectado. Esta evolución estará ligada a una intensa transformación por edades; en consonancia con la tendencia del conjunto del país, la población mayor de 65 años ganará un peso sin precedentes, en una dinámica estatal que prevé que este grupo de edad alcance un máximo del 30% del total de la sociedad asturiana, casi un tercio de sus habitantes.

Pero lo curioso es que en la misma estadística, frente a la pérdida global de residentes, las proyecciones de movilidad interna sitúan a Asturias a la vanguardia de la atracción residencial en España. La estadística del saldo migratorio interautonómico proyectado para el periodo 2026-2040 otorga al Principado una tasa de 33,0 puntos por cada mil habitantes, la cifra más alta de todo el Estado. En valores absolutos, este flujo continuo supondrá la entrada neta de 1.930 personas procedentes de otras comunidades en 2026, una cifra que escalará de manera progresiva hasta alcanzar los 2.515 nuevos residentes anuales en el año 2040.

En lo que respecta a la dinámica migratoria internacional, Asturias también registrará un saldo netamente positivo, aunque con una intensidad menor que la media del país. El INE proyecta para la comunidad una tasa de saldo migratorio con el extranjero de 79,4 puntos por cada mil habitantes. En términos de volumen real, se prevé la llegada de 7.583 personas de origen internacional en 2026. No obstante, este flujo exterior experimentará una tendencia decreciente a lo largo de los años, reduciéndose de forma paulatina hasta fijar un saldo positivo de 3.913 personas en el año 2040.

Este complejo escenario de variables cruzadas da origen a una segunda paradoja: la población total disminuye, pero el número de hogares en la región experimentará un crecimiento. El INE proyecta que Asturias pasará de tener 461.248 hogares en 2026 a registrar 474.307 en 2041, lo que supone 13.059 viviendas habitadas más. La explicación a este fenómeno radica en la progresiva atomización de las unidades familiares y el descenso del tamaño medio del hogar, que caerá de 2,20 a 2,10 personas por casa. Como consecuencia directa, los hogares unipersonales se dispararán hasta representar el 37,7% del total en 2041.

La comparativa con el resto del territorio nacional evidencia la singularidad asturiana. Mientras que la media de España registrará un notable incremento poblacional del 8,6%, Asturias se posiciona en el grupo de cola junto a autonomías como Extremadura (-4,5%), Castilla y León (-1,0%) y Galicia (-0,5%), que también pierden habitantes. El motivo de este desajuste es el saldo vegetativo (nacimientos menos defunciones), donde el Principado anota el peor dato del país con -129,5 puntos por cada mil habitantes, lejos de los -39,6 de la media nacional y en el extremo opuesto de la Región de Murcia, la única con saldo positivo (+2,6). En contraposición, los grandes motores de crecimiento absoluto, como Madrid (+14,4%) y Cataluña (+12,2%), muestran balances interautonómicos negativos de -31,1 y -5,6 puntos respectivamente, reflejando una transferencia de habitantes internos hacia comunidades como la asturiana.

A nivel general, las conclusiones del INE para el conjunto de España dibujan un país al alza en volumen pero en proceso de envejecimiento generalizado. La población nacional sumará 4,2 millones de habitantes en los próximos 15 años impulsada exclusivamente por la migración internacional, que aportará una ganancia neta de 15,5 millones de personas hasta 2075 frente a un saldo vegetativo que se mantendrá en valores negativos durante el próximo medio siglo. 


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