La Voz de Asturias

Juan Carlos Pastor, nuevo gestor de reclutamiento en la Subdelegación de Defensa en Asturias: «Detrás del uniforme siempre debe existir cercanía y humildad»

Asturias

Carmen Liedo Redacción
Juan Carlos Pastor

Natural de El Entrego, el capitán de corbeta regresa a Asturias tras 35 años de servicio en la Armada para asumir la gestión del reclutamiento y las relaciones institucionales, un nuevo desafío profesional con el que espera culminar una trayectoria marcada por la promoción interna, los cambios de destino y el compromiso con el servicio público

27 Jun 2026. Actualizado a las 05:00 h.

Juan Carlos Pastor García (El Entrego, 1972) ingresó en la Armada en 1991 como voluntario especialista sin imaginar hasta dónde le llevaría aquella decisión. Treinta y cinco años después, y tras haber ascendido mediante promoción interna desde marinero hasta capitán de corbeta, regresa a Asturias para asumir la responsabilidad de gestor de reclutamiento y relaciones institucionales en la Subdelegación de Defensa. Entre ambos momentos quedan años de formación, destinos en distintos puntos de la geografía española, más de 200 jornadas de navegación anuales durante sus primeros años de servicio y participaciones en operaciones internacionales como la Operación Atalanta, siempre entendiendo su carrera profesional «como un camino en el que había que dar lo mejor en cada etapa», confiesa el mismo. Así en la entrevista concedida a La Voz de Asturias unos días después de asumir el cargo, Pastor repasa una trayectoria construida sobre la constancia, el esfuerzo y el apoyo de su familia; reflexiona sobre los sacrificios que implica la carrera militar y analiza los retos de acercar las Fuerzas Armadas a las nuevas generaciones. También aborda la importancia de reforzar los vínculos institucionales en materia de defensa y reivindica una forma de ejercer el liderazgo basada en los valores que le han acompañado durante toda su trayectoria: «detrás del uniforme siempre debe existir cercanía, humildad y la convicción de que las personas son siempre lo más importante», destaca el nuevo gestor de reclutamiento en la Subdelegación de Defensa en Asturias.

— Después de más de tres décadas de servicio en la Armada, ¿qué ha supuesto para usted asumir esta nueva responsabilidad en la Subdelegación de Defensa en Asturias?

— Asumir esta nueva responsabilidad representa, sin duda, una enorme satisfacción personal y un reto profesional muy ilusionante. Después de más de treinta años de servicio en la Armada es una oportunidad de seguir sirviendo a sociedad desde otra perspectiva, aportando toda la experiencia acumulada y continuar trabajando con el mismo compromiso que me ha acompañado a lo largo de toda mi trayectoria.

— Es natural de El Entrego, pero gran parte de su trayectoria profesional la ha desarrollado lejos de Asturias. ¿Qué sensaciones le produce regresar ahora a su tierra para afrontar esta etapa de su carrera?

— Aunque ya tuve la oportunidad de volver a Asturias durante mis años en la Comandancia Naval de Gijón, una etapa que recuerdo con especial cariño, regresar ahora para asumir esta responsabilidad en la Subdelegación de Defensa representa para mí un reto muy importante, probablemente el último de mi carrera profesional, que afronto con enorme ilusión y una satisfacción personal añadida por poder hacerlo en mi tierra.

— Cuando ingresó en la Armada, ¿imaginaba que algún día alcanzaría un puesto de esta responsabilidad o era de esas personas que preferían ir marcándose objetivos paso a paso?

— La verdad es que cuando ingresé en la Armada no tenía una idea clara de hasta dónde podía llegar profesionalmente, entre otras cosas porque en mi familia no existía tradición militar. Fueron precisamente mis primeros años en la milicia, junto con los valores y enseñanzas que fui adquiriendo, los que moldearon en mí una forma de ser basada en la perseverancia, la constancia y el esfuerzo. A medida que fueron surgiendo nuevas oportunidades, decidí afrontarlas con preparación, compromiso y la convicción de seguir creciendo. Más que fijarme grandes metas desde el principio, siempre he entendido mi carrera profesional como un camino en el que había que dar lo mejor en cada etapa, y creo que todo lo conseguido ha sido consecuencia de esa actitud y del apoyo de mi familia.

Su carrera ha estado ligada a distintos destinos, operaciones y misiones. Si mira atrás, ¿qué experiencias considera que más le han marcado tanto profesional como personalmente?

— Las experiencias son varias y de diversa índole. Sin lugar a dudas, lo que más me marcó a nivel personal durante mi etapa a bordo de los buques de la Armada fue la oportunidad de participar en la conocida «crisis de los cayucos». Fueron momentos sumamente complejos y duros en el plano emocional. Por otro lado, los despliegues en el océano Índico a bordo de un buque de acción marítima ?uno de los medios navales más modernos de la Armada? en el marco de la Operación «Atalanta» contra la piratería, me permitieron poner en práctica y consolidar toda la preparación adquirida a lo largo de los años. El respaldo de la familia, «fundamental» en la vida militar

La vida militar suele implicar cambios constantes de residencia y largas ausencias del hogar. ¿Qué papel han jugado su familia y su entorno en una trayectoria construida a base de sacrificio y cambios de destino?

— Han tenido un papel absolutamente fundamental. La carrera militar normalmente implica cambios de destino, ausencias y sacrificios, y eso no sería posible sin el apoyo constante de la familia. En mi caso, siempre he tenido la suerte de contar con ese respaldo, que ha entendido y compartido las exigencias de esta profesión. Al final, detrás de cada etapa y cada destino hay también un esfuerzo silencioso de quienes te acompañan, y eso es algo que uno valora aún más con el paso del tiempo.

— ¿Cuál ha sido el sacrificio más difícil de asumir durante estos años de servicio?

— A nivel familiar, he tenido la fortuna de haber podido estar presente en los momentos más importantes y necesarios, algo que valoro enormemente. Aun así, la carrera militar implica sacrificios, y quizá lo más difícil ha sido asumir los periodos de separación y la imposibilidad de compartir el día a día con la familia durante determinados destinos o embarques. Es algo que con el tiempo se aprende a gestionar, pero que siempre supone un esfuerzo importante, sobre todo para los que dejas en casa.

— Muchos jóvenes ven las Fuerzas Armadas como una salida profesional, pero desconocen realmente lo que implica. ¿Qué valores y enseñanzas cree que le ha aportado a usted la carrera militar?

— Considero que la carrera militar me ha aportado valores muy sólidos que van más allá del ámbito profesional. El servicio a la sociedad, el profundo sentido de la responsabilidad, el cumplimiento del deber y la importancia del trabajo en equipo han sido pilares esenciales durante toda mi trayectoria profesional. También, desde los primeros años de mi trayectoria, comprendí la importancia de saber adaptarse a situaciones cambiantes, de asumir responsabilidades en escenarios exigentes y de mantener siempre un firme compromiso con el servicio. Pero quizá lo más importante es que te enseña a trabajar con humildad, con esfuerzo continuo y entendiendo siempre que detrás de cada decisión hay personas.

— A su vez, ¿qué ha intentado transmitir siempre a las personas que han trabajado a sus órdenes?

-Siempre he procurado que las personas que han trabajado a mis órdenes entendieran la importancia del trabajo en equipo, de asumir cada cometido con responsabilidad y de mantener una actitud de aprendizaje y superación constante. Pero, sobre todo, he tratado de que supieran que detrás del uniforme siempre debe existir cercanía, humildad y la convicción de que, en esta profesión, las personas son siempre lo más importante. La experiencia, «base sólida y valiosa» para el nuevo puesto.

JUAN CARLOS PASTOR GARCÍA AL REGRESAR DE UN DESPLIEGUE EN LA OPERACIÓN ATLANTAJUAN CARLOS PASTOR GARCÍA

—Tras tantos años en la Armada, ¿cómo está viviendo el paso a un puesto más vinculado a la gestión, las relaciones institucionales y el contacto directo con la sociedad civil?

— Todos los cambios suponen un reto. No obstante, considero que la experiencia acumulada durante estos años en destinos anteriores, especialmente en mi etapa en reclutamiento de la Armada, comandancias y ayudantías navales, me ha permitido conocer de cerca ese ámbito de trabajo y me proporciona una base sólida y valiosa para afrontar esta nueva etapa con confianza, ilusión y con la voluntad de seguir aportando todo lo aprendido al servicio de la institución y de la sociedad.

— Una de sus responsabilidades será el ámbito del reclutamiento. ¿Cuáles son hoy los principales retos a la hora de acercar las Fuerzas Armadas a las nuevas generaciones?

— La carrera militar representa una oportunidad profesional muy completa, pero también una experiencia de crecimiento personal basada en valores como la integridad, el compañerismo, el esfuerzo, el sentido de la responsabilidad y el servicio a la sociedad. Pienso que es fundamental acercarnos a las nuevas generaciones utilizando sus propios canales de comunicación y transmitirles con claridad que formar parte de las Fuerzas Armadas no solo supone desarrollar una profesión con múltiples posibilidades de futuro, sino también integrarse en una institución que forma personas, exige compromiso y permite contribuir de manera directa al bienestar colectivo.

¿Qué perfil de jóvenes se está encontrando actualmente? ¿Han cambiado mucho las motivaciones de quienes se interesan por una carrera militar respecto a hace veinte o treinta años?

— La realidad es que todavía llevo poco tiempo en este nuevo destino y aún no he tenido la oportunidad de conocer de primera mano, con la suficiente perspectiva, cuál es el perfil mayoritario de los jóvenes que actualmente se interesan por la carrera militar o cuáles son exactamente sus principales motivaciones. Lo que sí puedo decir, desde mi experiencia personal y profesional dentro de las Fuerzas Armadas, es que cada generación vive un contexto diferente y, lógicamente, eso también influye en la manera de entender que dirección quieren tomar en el futuro profesional. Precisamente por eso considero que uno de nuestros principales objetivos debe ser saber adaptarnos a esa evolución, acercarnos a los jóvenes, entender qué buscan y transmitirles con claridad las oportunidades, los valores y el compromiso que representa formar parte de una institución como las Fuerzas Armadas.

— También tendrá competencias en el ámbito de las relaciones institucionales. En un contexto global cada vez más complejo, ¿qué importancia tiene reforzar la cooperación y los vínculos institucionales en materia de defensa?

— Reforzar los vínculos institucionales resulta fundamental, no solo para mejorar la coordinación y el conocimiento mutuo, sino también para acercar la cultura de la seguridad y defensa al conjunto de la ciudadanía y favorecer una mejor comprensión de la labor que desempeñan las Fuerzas Armadas. Creo que mantener una relación fluida y sólida entre instituciones contribuye a fortalecer ese compromiso común y a afrontar con mayores garantías los retos que plantea el escenario actual. Asturias y su papel estratégico en el ámbito de la defensa

— Asturias cuenta con una importante tradición militar y también con empresas vinculadas a sectores estratégicos para la defensa. ¿Qué papel cree que puede desempeñar la región en este ámbito durante los próximos años?

— Pienso que Asturias tiene todos los elementos necesarios para seguir reforzando esa posición en los próximos años, combinando su tradición, su capacidad industrial y el talento de un entorno que puede seguir aportando mucho en un ámbito tan importante y estratégico como el de la defensa.

Tras una larga trayectoria profesional, está de nuevo en casa. Cuando piensa en el joven de El Entrego que decidió emprender el camino de la Armada, ¿qué le diría hoy después de todo lo vivido?

— Probablemente le diría que tome aquella decisión con la misma ilusión y determinación con la que lo hizo entonces, porque el camino que tenía por delante iba a exigir esfuerzo, sacrificio y capacidad de adaptación, pero también le iba a regalar experiencias personales y aprendizajes que marcarían toda su vida. Mirando atrás, siento una enorme satisfacción por las experiencias vividas, por las personas que he conocido durante estos años, por todo lo que he aprendido y por haber tenido la oportunidad de prestar servicio en una institución que me ha permitido crecer tanto en lo profesional como en lo personal. Y, por encima de todo, le diría que nunca deje de confiar en el valor del esfuerzo, la constancia y la humildad, porque al final son precisamente esos principios y las decisiones que uno toma en cada etapa los que terminan definiendo el camino que recorre a lo largo de su vida.

 PERFIL DE JUAN CARLOS PASTOR GARCÍA

El Capitán de Corbeta Juan Carlos Pastor García (El Entrego, 1972) ingresó en la Armada en 1991 como voluntario especialista. Apenas unos años después decidió dar un nuevo paso en su trayectoria profesional presentándose a las oposiciones para acceder al Cuerpo de Especialistas de Suboficiales de la Armada, objetivo que alcanzó en 1995. Tras completar dos exigentes años de formación militar y técnica, obtuvo el empleo de sargento.

Pero, siendo todavía muy joven, le surgió una nueva oportunidad de promoción interna: el acceso al Cuerpo de Especialistas de Oficiales de la Armada. A pesar de lasdificultades que suponía compaginar el servicio con la preparación académica —ya que en aquel momento se encontraba destinado en una de las fragatas de la 31ª Escuadrilla de Escoltas, con base en Ferrol, acumulando más de 200 días de navegación al año— decidió asumir el reto. Gracias a su esfuerzo, constancia y determinación, superó el concurso-oposición e ingresó en la Escuela Naval Militar de Marín en el año 2000. Tras dos nuevos años de formación académica y militar, obtuvo el empleo de alférez de fragata.

Ya como oficial de la Armada, fue destinado a un buque con base en Gran Canaria. Aunque este cambio representó inicialmente un importante desafío familiar, con el paso del tiempo la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria terminó convirtiéndose en su hogar. Allí desarrolló una etapa especialmente significativa de su carrera militar, prestando servicio en distintos buques y desempeñando también funciones en el Organismo de Apoyo al Personal, donde ejerció como jefe de la Sección de Apoyo al Reclutamiento.

 Con el paso de los años y su progresión profesional, las posibilidades de continuar destinado en Gran Canaria comenzaron a reducirse. Así, en 2018, tras finalizar su segunda participación en la Operación Atalanta, desarrollada bajo mandato de la Unión Europea, fue destinado a la Comandancia Naval de San Sebastián. Durante los dos años que permaneció allí pudo conocer de primera mano la importante labor que desarrolla la Armada en este tipo de unidades.

En 2020, en pleno contexto de pandemia, surgió la posibilidad de incorporarse a la Comandancia Naval de Gijón como segundo comandante, una responsabilidad que siempre había despertado especial ilusión en él. Después de cuatro intensos años de servicio en este destino, tuvo la oportunidad de asumir la jefatura de la Ayudantía Naval del Bidasoa, en Hondarribia, donde permaneció destinado hasta comienzos del presente mes de junio. A pesar de encontrarse desempeñando este puesto, en cuanto se presentó la oportunidad de unirse a la Subdelegación de Defensa en el Principado de Asturias no dudó en presentar su candidatura.

A lo largo de todos estos años de servicio, como es habitual en la carrera militar, ha afrontado numerosos cambios de destino y residencia, aunque él mismo reconoce que probablemente han sido menos de los que muchos otros compañeros de profesión han tenido que asumir a lo largo de su trayectoria.

 

 


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