La Voz de Asturias

Nerea del Valle, cantante: «En Asturias no puede faltar una cumbia en una verbena»

Asturias

Esther Rodríguez Oviedo
Nerea del Valle, cantante

La joven artística llanerense da un salto en su carrera profesional al incorporarse a la orquesta gallega Origen

02 Jul 2026. Actualizado a las 09:22 h.

No es fácil abrirse camino en el mundo de la música. Sin embargo, Nerea del Valle (Llanera, 2001) está demostrando que, con talento, esfuerzo y perseverancia, es posible. La joven cantante asturiana consolida, poco a poco, su trayectoria en una industria tan competitiva como exigente, sumando experiencias y creciendo profesionalmente sobre los escenarios. Ahora inicia una nueva etapa de la mano de la orquesta gallega Origen, un paso más que supone un gran impulso en su carrera artística.

—¿Cuándo y cómo nace su pasión por la música?

—Realmente, desde siempre. Empecé a los cinco años en la Escuela de Música de Llanera, aunque antes ya cantaba. Hacía mis propios conciertos y recuerdo que mi madre me contaba que, cuando había una orquesta en las fiestas, yo, con apenas dos años, quería estar siempre delante, mirando cómo actuaban todo el rato. La verdad es que no sé de quién heredé esta pasión. Sí que a mi abuelo le gustaba la música, pero lo suyo era más bien la tonada.

—¿Cuáles fueron los primeros pasos que dio en este mundo?

—Además de asistir a clases de música, también recibí formación de acordeón, piano y guitarra. Cada final de curso participaba en los típicos conciertos organizados por la escuela. Hasta que, por casualidad, empecé en el dúo Sensación, donde estuve siete años. Pero, en ningún momento me había planteado dedicarme profesionalmente a la música. No veía la manera de hacerlo realidad, pero al final surgió la oportunidad y aquí estamos.

«En ningún momento me planté dedicarme profesionalmente a la música»

—¿Cómo surgió el dúo?

—Soy de un pueblo de Somiedo y allí todos los años se celebraba una comida vecinal. Para amenizarla solían llevar a alguien que tocara música. Mi compañero, que entonces tenía 19 años y yo 17, ya tocaba el acordeón en fiestas y eventos. Iba por distintos sitios, tocaba unas horas y se ganaba un dinero. Un año coincidimos en aquella comida y mi abuelo empezó con lo típico: «Anda, súbete a cantar una canción». Yo decía que no porque me moría de vergüenza, pero al final me animé. Después de escucharme, mi compañero me dijo: «Oye, me gusta cómo cantas, podríamos formar un dúo». Y yo pensé: «Bueno, venga». Y así fue como empezó todo.

«Formar parte del dúo Sensación fue pura casualidad»

—Fueron siete años en la formación. ¿Cuál fue el mayor aprendizaje de aquella etapa? 

—Sobre todo, aprender a enfrentarme a determinadas situaciones. En el dúo era yo la presentaba, cantaba y llevaba el peso de la actuación. Tuve que aprender a tratar con la gente y a plantarme delante de una fiesta con no sé cuántas personas y pensar: «Aquí estoy yo, ahora tengo que amenizar esto y hacerlo bien». No tenía experiencia previa, así que fue un aprendizaje constante, a base de práctica y de subirme a los escenarios. Al principio me daba miedo hasta hablar por el micrófono, pero con el tiempo entendí que era parte del trabajo. 

—Ahora acaba de dar el salto a formar parte de la orquesta Origen. ¿Cómo se gestó el fichaje?

—Conocí a la orquesta en una fiesta en la que actué con el dúo. Coincidimos con ellos y allí estuve hablando con el responsable de la formación. Durante la conversación me comentó, así de pasada: «Oye, ¿qué te parece Galicia? ¿Te gustaría trabajar allí?». Yo le respondí que me parecía un sitio muy bonito, pero en ningún momento pensé que me fuera a llamar para incorporarme a la orquesta. Aquello fue en enero del año pasado, cuando todavía ni siquiera había empezado la temporada de verano. Después seguimos en contacto y, hacia junio o julio, me dijo: «Nerea, te queremos con nosotros el año que viene». Y yo le dije que sí sin dudarlo, porque me gustaba mucho el formato y la verdad es que me había enamorado bastante de la orquesta.

—¿Qué es lo que más le atrae de esta nueva aventura?

—La posibilidad de seguir creciendo y aprendiendo. En el dúo lo hacía todo: cantaba, presentaba y bailaba, pero era un trabajo muy autodidacta. Al llegar a la orquesta me encontré con muchas cosas nuevas, como hacer voces, aprender coreografías o participar en un espectáculo mucho más elaborado. Son aspectos que nunca había trabajado antes. Me atraía precisamente ese reto: aprender a bailar, formar parte de un show más completo, adaptarme a los cambios de vestuario y a una dinámica de trabajo diferente. Además, mis compañeros llevan muchos años en el mundo de la verbena y estoy aprendiendo muchísimo de ellos. Son profesionales con una gran experiencia y un nivel muy alto. Cada día pienso: «Madre mía, todo lo que me queda por aprender».

—Al igual que encuentra distinciones entre actuar en un dúo y hacerlo en una orquesta, ¿ve diferencias entre el público asturiano y el gallego?

—Diría que sí, aunque creo que tiene más que ver con el tiempo que he pasado actuando en cada sitio. En Asturias estuve muchos años y al final la gente que va a las fiestas suele ser la misma. Yo actuaba mucho por zonas como Laviana o Llanera y, de tanto coincidir, terminas creando cierta cercanía con el público. Aquí, en cambio, todavía estoy empezando y gran parte de la gente es desconocida para mí. Mis compañeros sí conocen a mucha gente porque llevan años trabajando en Galicia, pero yo todavía no he tenido tiempo de crear esos vínculos. Quizá echo en falta ese calor que te da encontrarte con caras conocidas, aunque sé que es algo que llegará poco a poco, a medida que siga actuando por aquí.

Nerea del Valle,cantanteCedida

—Como asturiana que es, ¿qué significa representar a la tierra allá donde va?

—Es algo muy bonito, la verdad. Cuando actuamos por primera vez en Asturias con la orquesta no pensaba que me fuera a emocionar especialmente; para mí era una actuación más. Pero en un momento del espectáculo interpretamos la canción «Asturias», de Víctor Manuel, y ahí sí que me emocioné. Además, el público empezó a corear «¡Puxa Asturias!» y muchos me señalaban diciendo: «Esta es la asturiana de la orquesta». La verdad es que lo viví con mucho orgullo. Tengo muchas ganas de seguir actuando en Asturias y de experimentar esa sensación desde esta nueva etapa, porque es muy diferente a cuando iba con el dúo.

—De todos los rincones de Asturias en los que actuó, ¿cuál diría que es su favorito?

—En las fiestas de la zona de Somiedo lo pasaba muy bien porque, al ser de allí, había mucha gente conocida de toda la vida. También guardo un recuerdo muy especial de la zona de Laviana. Empezamos a actuar en muchas fiestas por allí y la gente siempre nos acogió muy bien. Con el tiempo, además, acabé haciendo amistad con muchas personas de la zona. Y, bueno, por supuesto, Llanera también. 

—Comienza la temporada alta de actuaciones. ¿Cómo se prepara para afrontar tantos días seguidos de trabajo?

—Con muchas clases de canto, mucha preparación vocal y cuidando al máximo la técnica. Además, voy mucho al gimnasio para que el cuerpo, especialmente las piernas, aguante el ritmo que supone una temporada tan intensa. Y, sobre todo, intento descansar todo lo posible, porque sin eso es muy complicado. 

—Del repertorio de la Orquesta Origen, ¿cuál diría que es su canción favorita y por qué?

—Ahora incluimos un mix de pop que creo que encaja mucho con mi estilo. Es el tipo de música que suelo cantar cuando no estoy en modo verbena y también la que más escucho en mi día a día. Por eso es una de las partes del repertorio que más disfruto sobre el escenario.

—¿Cuál es la canción que no puede faltar en una verbena? Esa que pone a todo el mundo a bailar.

—En Asturias te diría que una cumbia, pero aquí, en Galicia, es O cabaliño. En el momento en que suena, da igual cómo esté el ambiente. Si la gente está un poco fría o la fiesta está más apagada, todo el mundo se anima y acaba bailando.

—Ya ha cumplido uno de sus sueños, que era formar parte de una orquesta. ¿Qué otras metas se marca?

—A nivel musical, ahora mismo estoy muy centrada en esta etapa y disfrutando de dónde estoy. De momento, no me planteo sacar mis propias canciones ni iniciar un proyecto en solitario; es algo que todavía no está en mi cabeza. Mi objetivo es seguir unos años en el mundo de la verbena, aprendiendo y creciendo como artista. Además, soy maestra de Educación Primaria y también tengo una academia que estoy sacando adelante poco a poco. Es otro proyecto muy importante para mí y me gustaría verlo crecer y consolidarse en el futuro.

 «No me planteo sacar mis propias canciones ni iniciar un proyecto en solitario».

 —¿Qué consejo daría a quienes se inician en este mundo?

—Que luchen por ello. Y aunque a veces piensen que no pueden o que es muy difícil, todo sale adelante si te esfuerzas. Aunque sea un reto, los retos están para superarte, no para ponerte obstáculos.

 


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