La Voz de Asturias

Asturias es la tercera región más envejecida de la Unión Europea

Asturias

L.O.
Un abuelo y su nieto miran Oviedo desde el Naranco

Con una edad media de 51,4 años, el Principado solo es superado por Liguria y Chemnitz

05 Jul 2026. Actualizado a las 05:00 h.

Asturias llegó al primer cuarto del siglo XXI como la tercera región más envejecida de toda la Unión Europea. Así lo reflejan los últimos datos publicados por la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat) y analizados por la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei) correspondientes al año 2024. Asturias comparte el podio con regiones alemanas también muy castigadas por el invierno demográfico y además, en las proyecciones a medio plazo es espera que el Principado sigue siendo el territorio con la media de edad más elevada del país, pero también el primer destino para la inmigración nacional.

Con una edad media de la población de 51,4 años, Asturias únicamente es superada en el ámbito comunitario por la región italiana de Liguria, que lidera la tabla con 52,3 años, y la alemana de Chemnitz, con 51,8 años. El «top 10» del envejecimiento continental se completa con una fuerte presencia de territorios alemanes, italianos y búlgaros, tales como Sachsen-Anhalt (51,2 años), Cerdeña (51,1 años) y Severozapaden (50,5 años). Esta realidad contrasta de forma drástica con la media de la Unión Europea (UE-27), situada en 44,5 años, y con las regiones más jóvenes del espectro europeo, localizadas principalmente en los territorios franceses de ultramar, como Guayana (27,0 años) y Mayotte, que cierra la lista con una edad media de apenas 18,1 años.Los factores que sostienen esta pirámide poblacional invertida en el Principado quedan evidenciados en las variables de balance biológico y tasas de soporte.

En lo relativo al saldo vegetativo anual por cada mil habitantes (calculado sobre la media del período 2021-2024), Asturias registra un déficit de -8,63, situándose en el puesto 233 de 244 regiones, lo que certifica un escenario crónico donde las defunciones superan ampliamente a los nacimientos. Asimismo, la tasa de dependencia de personas mayores (la relación matemática entre la población mayor de 64 años y el segmento en edad laboral de 15 a 64 años) se eleva en la comunidad hasta el 45,11%. Este porcentaje sobrepasa con creces la media de la Unión Europea, fijada en el 33,92%, y sitúa al Principado en la decimotercera posición absoluta de la eurozona en niveles de carga pasiva sobre la población activa.

Frente a este panorama, las proyecciones oficiales a largo plazo introducen dinámicas residenciales contrapuestas. Según la Proyección de Población 2026-2076 del Instituto Nacional de Estadística (INE), Asturias experimentará una paradoja de movilidad de cara al año 2041. El Principado emergerá como el principal destino de las migraciones interiores dentro de España, liderando el saldo migratorio interautonómico con una tasa de 33,0 puntos por cada mil habitantes, por delante de los grandes motores históricos como Madrid o Cataluña, que registrarán balances internos negativos. En valores absolutos, este flujo continuo supondrá la entrada neta de más de 2.500 nuevos residentes anuales procedentes de otras comunidades hacia 2040. Sin embargo, esta atracción residencial no bastará para neutralizar el desplome del número de habitantes: el INE estima una pérdida neta del 1,6% de la población total (16.528 habitantes menos) de aquí a 2041, aunque la región logrará retener el suelo del millón de habitantes (1.005.041), mientras que un tercio de la sociedad asturiana superará los 65 años.

Esta incapacidad de los flujos migratorios para revertir de forma permanente la pirámide poblacional es analizada a fondo en el informe de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), titulado «Los límites de la inmigración para el ajuste demográfico en España». El estudio concluye que, si bien la inmigración internacional ejerce un papel de «amortiguación» en la población activa urbana del área central asturiana (donde los extranjeros representan ya el 18% del tramo de 30 a 34 años y el 17% del de 25 a 29 años), su impacto es marginal a escala estructural. Esto se debe a un fenómeno de convergencia rápida: las madres extranjeras asimilan los patrones de baja natalidad y el retraso en la maternidad de la sociedad de acogida en una sola generación debido al entorno socioeconómico regional. Además, el indicador del Índice de Envejecimiento sitúa a Asturias con un valor de 2,91 (casi tres jubilados por cada menor de 15 años), multiplicando la tasa de la media nacional (1,61).

Finalmente, esta realidad demográfica extrema se entrelaza con las valoraciones de bienestar y los retos en las infraestructuras del territorio recogidos en el estudio Calidad de vida y felicidad social. Los mayores de 60 años en Asturias reportan elevados índices de satisfacción subjetiva personal y familiar, puntuando con un 7,86 su satisfacción vital general y con un 7,33 su estabilidad económica, ligada a la solidez del sistema de pensiones. Sin embargo, la dispersión territorial y la vejez añaden tensiones severas a los servicios públicos: la valoración de la sanidad (6,62) y de los servicios sociales (5,67) se sitúa sistemáticamente por debajo del promedio nacional. A esto se suma el desafío del transporte (6,48) y una creciente preocupación por la soledad no deseada, puntuada con un 7,52 sobre la media estatal, configurando un escenario donde la estabilidad emocional convive con urgentes desafíos de cobertura estructural en el medio y largo plazo.


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