Carabelas portuguesas en Asturias: qué son, por qué llegan y cómo actuar ante una picadura
Asturias
Causas, riesgos, síntomas y recomendaciones de los expertos para afrontar la creciente presencia de carabelas portuguesas en las playas de Asturias
28 Jul 2026. Actualizado a las 05:00 h.
Estos últimos días hemos estado viendo un aumento de los avistamientos de carabelas portuguesas en las playas asturianas, obligando a los servicios de salvamento y socorrismo a izar las banderas rojas y amarillas, acompañadas también de la bandera de avistamiento de medusas, que prohíbe temporalmente el baño hasta que las condiciones sean más seguras. Uno de los casos más recientes tuvo lugar en Gijón, donde la playa de San Lorenzo tuvo que restringir el baño tras un avistamiento de carabelas que picó en el brazo a un niño de 11 años, que precisó de asistencia sanitaria en el Hospital de Cabueñes, y a otro hombre que también necesitó atención médica.
Lo cierto es que, pese a no ser una especie típica de las aguas del Cantábrico, cada vez se ven más durante la época estival, comprometiendo seriamente la seguridad de los bañistas. Y es que, pese a lo que se suele creer, la carabela portuguesa no es una medusa. De hecho, también se la conoce como Physalia physalis o «falsa medusa», precisamente porque suele confundirse con esta otra especie. Las carabelas, en cambio, son organismos coloniales de hidroides que colaboran entre sí para sobrevivir, formando amplios bancos en los que cada individuo desempeña una función distinta.
Por qué llegan al mar Cantábrico
Estos organismos pertenecen originalmente a climas cálidos y aguas tropicales, fundamentalmente del océano Pacífico y del Índico. Sin embargo, también existen importantes poblaciones en las zonas más cálidas del Atlántico. La aparición de estos ejemplares en el Cantábrico estaría motivada, principalmente, por el aumento progresivo de la temperatura del mar, especialmente durante los meses de verano, lo que amplía su área de distribución.
Además, son fácilmente arrastrados por las corrientes oceánicas y el viento gracias a la parte superior de su cuerpo, con forma de vela. Habitualmente no se desplazan por sí mismos, sino que se dejan llevar por el movimiento del mar mientras permanecen agrupados en colonias. La combinación de ambos factores crea el escenario perfecto para que muchas playas asturianas registren una mayor presencia de estos organismos durante el verano.
Por qué es preocupante
Aunque se parezcan a las medusas, las picaduras de los tentáculos de las carabelas portuguesas suelen ser más graves, ya que generalmente son más dolorosas y provocan marcas rojizas acompañadas de un intenso dolor y picor. También pueden ir acompañadas de calambres, mareos, náuseas o vómitos. En los casos más graves, pueden provocar complicaciones respiratorias o incluso una parada cardiaca en personas con patologías previas.
Para un adulto sin problemas graves de salud, los síntomas suelen desaparecer a las pocas horas, pero el riesgo aumenta en niños, personas mayores o con alergias. Aunque estos organismos son relativamente fáciles de identificar por su característico color azul o púrpura y porque suelen aparecer en grupo, los expertos recomiendan no tocarlos bajo ningún concepto, incluso si aparentemente están muertos, ya que sus tentáculos pueden seguir siendo urticantes hasta 24 horas después.
Según explica Alejandro Beneit, director del Bioparc Acuario de Gijón, la respuesta a este fenómeno debe basarse en el conocimiento científico. «Hemos organizado jornadas formativas dirigidas al personal de EMULSA y a los equipos de Salvamento en Playas, en las que se abordan la identificación de la especie, los protocolos de actuación, los primeros auxilios y las recomendaciones para la prevención», señala.
Cómo actuar ante una picadura
En caso de picadura, se recomienda lavar la zona con agua de mar, nunca con agua dulce, y aplicar frío sin colocar el hielo directamente sobre la piel. También se aconseja evitar la exposición al sol y utilizar pinzas, preferiblemente con guantes, para retirar posibles restos de tentáculos adheridos.
En cualquier caso, es importante avisar al equipo de salvamento de la playa o acudir al centro sanitario más cercano. Si aparecen síntomas graves tras la picadura, debe llamarse al 112 para recibir atención médica urgente.
¿Podemos evitar su proliferación en nuestras playas?
Aunque la presencia de carabelas portuguesas en el Cantábrico parece ir en aumento, las administraciones y los centros de investigación ya trabajan en medidas para reducir su impacto. Una de ellas es el Proyecto Physalia, una iniciativa conjunta del Acuario de Gijón, la Universidad de Oviedo, el CSIC y el Ayuntamiento de Gijón.
El proyecto estudia la instalación de barreras similares a las utilizadas para contener hidrocarburos en los puertos, con el objetivo de impedir la entrada de estos organismos en las playas. Los primeros ensayos comenzarán en agosto para analizar cómo reaccionan las carabelas ante estos dispositivos, aunque los investigadores reconocen que su comportamiento sigue siendo impredecible, ya que podrían desprenderse de los tentáculos y reducir así la eficacia de las barreras.
Además, según explica Alejandro Beneit, también pretenden «responder a preguntas relacionadas con su ciclo de vida o sus patrones de desplazamiento, con el objetivo de desarrollar modelos de predicción, sistemas de seguimiento y protocolos de actuación».
Para quienes deseen conocer mejor esta especie, el Acuario de Gijón permitirá próximamente observar ejemplares dentro de sus instalaciones, con el objetivo de fomentar el conocimiento sobre la biología marina.
Aunque la presencia de carabelas portuguesas en el litoral asturiano parece ir en aumento, los expertos insisten en que la información y la prevención siguen siendo las mejores herramientas para minimizar los riesgos. Mientras avanzan los proyectos de investigación y se buscan soluciones para reducir su impacto en las playas, recomiendan a los bañistas respetar siempre las indicaciones de los servicios de salvamento y evitar cualquier contacto con estos organismos para disfrutar del mar con seguridad.