La Voz de Asturias

El Oviedo y 2023: un año para dar el salto que tanto se ansiaba

Azul Carbayón

Pablo Fernández Oviedo
Los jugadores del Oviedo celebran el gol de Bastón en el derbi asturiano

Repasamos el 2022 en clave oviedista y lo que puede dar de sí el nuevo año para el club de la capital del Principado

02 Jan 2023. Actualizado a las 15:06 h.

Se podría decir que 2022 ha sido un año reseñable en la historia del Real Oviedo, pero es que 2023 tiene ante sí la misión -y la oportunidad- de convertirse en uno fundamental para la entidad oviedista. Los dueños del club siguen siendo mexicanos, pero ya no son los mismos: de Grupo Carso se pasó a Grupo Pachuca, de la ilusión de salvar un sentimiento en 2012 se pasó al objetivo de potenciarlo -y profesionalizarlo- diez años después.

No hay que olvidar que, deportivamente, la 21/22 fue la mejor temporada desde que el Oviedo regresase al fútbol profesional. Aunque el ansiado objetivo de jugar playoff se volvió a truncar en la última jornada, el equipo de Ziganda logró la mejor puntuación desde el ascenso de 2015. Y el Vetusta no se quedó atrás: fue campeón de la Tercera asturiana con la plantilla más joven y asturiano que se recuerda.

Fue en verano cuando la historia del Oviedo volvió a virar. Rubén Reyes, director deportivo, dio la espantada cuando en la capital del Principado solo se pensaba en las últimas jornadas del campeonato. Las formas emborronaron una decisión que se podía llegar a entender, y con el club todavía aturdido finalizó el curso y tocaba tomar una decisión respecto a Ziganda. El técnico, más o menos discutido durante su etapa al frente del primer equipo, sí había conseguido ganarse el respeto del vestuario y de buena parte de la afición, que le veía como un representante magnífico de la entidad.

Ni Carso ni el consejo presente en la capital dieron el paso necesario una vez se puso el punto final a la temporada, así que el artífice del mejor Oviedo de los últimos siete años no tuvo más remedio que irse de un club y de una ciudad en la que era feliz.  Volver a empezar, otra vez. Tito Blanco fue el elegido para asumir la dirección deportiva y se nombró entrenador a Jon Pérez Bolo, cuyo nombre estaba ya en la mesa del club incluso antes que el del propio Tito. Sin embargo, el cambio más gigantesco todavía estaba por llegar.

La bomba explotó a mediados de julio. Después de diez años al frente del Oviedo, Carso vendía más de la mitad de sus acciones al Grupo Pachuca. Mexicanos ambos, pero especializados en diferentes tipos de gestión. ¿La razón? «El Oviedo necesita una estructura mucho más profesional de la que nosotros podemos ofrecer», admitió el propio Arturo Elías cuando compareció junto a los nuevos propietarios. Era el turno de Pachuca, curtidos en un fútbol mexicano que han dominado durante las últimas dos décadas, con Jesús Martínez como dueño y Martín Peláez como presidente. Los nuevos propietarios respetaron el proyecto deportivo de Tito y Bolo sin cuestionarlo, pero no dudaron en despedir a ambos cuando los resultados comenzaban a ser preocupantes.

Entonces llegó Álvaro Cervera, por currículum el entrenador con más caché al que el Oviedo podía acceder. Y con él, pareciendo fácil, pero sin serlo, un cierre de 2022 que permite ser optimista a la afición carbayona. Los azules han huido de la sombra del descenso y competir por el playoff es el objetivo ahora de una segunda vuelta que arrancará con la ilusión de la Copa más presente que nunca: en la semana de Reyes, el Atlético de Madrid regresará al Tartiere 20 años después.

Pero no solo del balón viven los clubes. Pachuca quiere regar sus raíces en Oviedo hasta el punto de que su proyecto social sea también su legado, y todo ello pasa por afianzar los cimientos de una filosofía de trabajo que se sustenta no solo en lo deportivo sino también en lo educacional, lo cultural y lo comercial. Si las cosas de palacio dicen que van despacio, las de levantar casi de cero un proyecto así podría parecer que también. Sin embargo, Jesús Martínez ya trabaja sobre el terreno en la idea de ampliar la actual ciudad deportiva. ¿Su objetivo? Aunar las máximas hectáreas posibles para dotar a la entidad de una infraestructura inédita en la capital del Principado. Pachuca ha llegado, una década después de la primera vez que puso sus ojos en el Oviedo, y lo ha hecho para hacer historia en el club carbayón.


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