El Real Oviedo, víctima de una bomba que estaba a punto de estallar en el fútbol español
Azul Carbayón
«Si este partido fuese de competición europea el Rayo no hubiese actuado así, porque la respuesta de la UEFA sería mucho más contundente que la de LaLiga», dice la afición azul desplazada a Madrid
08 Feb 2026. Actualizado a las 14:08 h.
La realidad diaria del Rayo Vallecano era una bomba, una especie de patata caliente que estaba a punto de estallar en el fútbol. Y le tocó al Real Oviedo. Esto podía pasar en cualquier momento, aunque sí es verdad que los tiempos elegidos por la presidencia vallecana ponen fácil pensar que querían que pasase justo esta jornada. Es imposible que un césped que se empieza a poner de martes esté listo para el sábado. Ni con temporal ni sin temporal, así que la excusa utilizada por el propio Rayo Vallecano y por LaLiga no se sostiene por ningún lado. Ningún partido federativo fue suspendido este sábado en Madrid por culpa de la meteorología, por cierto.
El viernes por la mañana, 24 horas antes de que al Real Oviedo y su afición se le comunicase el aplazamiento, la plantilla del Rayo se fue del estadio porque era imposible entrenar en dicho terreno de juego. Y el Real Oviedo siguió sin recibir ninguna comunicación. Ese mismo viernes, los futbolistas y el cuerpo técnico del Rayo Vallecano hacían pública las lamentables condiciones de trabajo que llevan meses sufriendo debido a la lamentable gestión del presidente Martín Presa. «Vemos peligrar nuestra integridad física», llegaron a escribir en el comunicado. Mientras, varios de esos jugadores empezaban a hablar con jugadores y miembros del cuerpo técnico del Real Oviedo, trasladándoles sus penurias y, evidentemente, que en Vallecas no se podía jugar. Y sí, el club azul seguía sin recibir comunicación oficial alguna. El Rayo ni estaba ni se le esperaba y LaLiga, el viernes por la noche, decía que se iba a jugar, que tranquilidad.
Mientras, la afición del Real Oviedo llegaba a Madrid. Como el Rayo no manda entradas a los clubes visitantes y tampoco hay venta online, es muy difícil saber antes de los encuentros cuántos aficionados visitantes viajan. En el caso del oviedismo, si se junta la diáspora asturiana en Madrid con el afán por el desplazamiento de la afición carbayona, se podían esperar entre 400 y 1.000 oviedistas en las gradas de Vallecas. Muchos viajaban en el día, como Nacho Areces, de la Peña Azul Iris. «Estábamos pasando la Sierra de Guadarrama, justo después de pagar el peaje. Nos empezaron a entrar los mensajes, a los dos minutos nos lo certificaron y ya nos desviamos en la primera salida. La reacción fue de bajón total tras levantarnos a las 5:30 de la mañana. Queríamos ir con tranquilidad, también por el temporal, y viajar en el día. Tras el partido, volvíamos a Asturias», explica Nacho a LA VOZ DE ASTURIAS.
A unos les pillaba en Guadarrama, a otros en Benavente y también los había en Madrid, unos desde por la mañana y otros desde el viernes. El mensaje empezó a correr como la pólvora por whatsapp y solo unos segundos transcurrieron entre el pensar que era una broma a darse cuenta de que iba en serio. Tocaba volver y ahí el temporal sí estaba esperando. «Dimos la vuelta y volvimos a eso de las 12:00. En el Huerna estaba complicado el tema y pensábamos que nos iban a parar. Teníamos cadenas, pero no ruedas de nieve. Íbamos preparados para desviarnos a Pajares o lo que fuera. Llegamos a casa a las 18:00», relata Nacho Areces. Iban cuatro en el coche y todos ellos trabajan por semana, así que si el partido se juega les será imposible acudir. «Lo de que nos devuelvan el dinero de las entradas es lo mínimo. Aplazar un partido tres horas antes, sabiendo todo el mundo que ese césped no iba a estar preparado…», dice.
Los focos apuntan a Martín Presa y también a LaLiga, la patronal de la Primera División que llevan años mirando de perfil a esta lamentable gestión. El Rayo juega su último partido en Vallecas un 24 de enero y, tras muchos meses de quejas constantes de todos los profesionales que tuvieron que jugar en dicho terreno de juego, comienza a poner su nuevo césped el martes 3 de febrero. Un sinsentido. LaLiga lo sabía y no hizo nada, ni rastro de ese campo alternativo que los clubes están obligados a registrar. «Si este partido fuese de competición europea… No lo hubiesen hecho, porque la respuesta de la UEFA sería mucho más contundente que la de LaLiga. Aprovecharon el partido y el rival, porque creo que tenemos muy poca voz en esta competición», concluye un Nacho Areces que, reconociendo la buena respuesta del Real Oviedo, pide a su club «seguir luchando por nuestros derechos».
Más allá de lo que diga la reglamentación de la propia Liga y de la Real Federación Española de Fútbol, el país es un clamor tras lo visto en Vallecas. Tanto los profesionales del fútbol como los aficionados rasos. Nadie entiende nada y todo el mundo señala a Martín Presa y a LaLiga. La afición del Rayo, liderada por Bukaneros y su asociación de peñas, no duda en mostrar su solidaridad con la afición del Real Oviedo. «Si el Oviedo reclama la victoria porque el club local no se muestra competente para poder desarrollar un partido de Primera División entendemos que el Real Oviedo inicie las acciones oportunas», llegó a decir Raúl Díaz, representante de la afición vallecana. «Esto no es un caso fortuito, es una negligencia clara», dijo Agustín Lleida, director general del Real Oviedo.