La Universidad de Oviedo refuerza su posición como referente académico: «Volvería a elegirla para formarme»
Estudios Superiores
Estudiantes cuentan su experiencia en la principal institución de educación superior de Asturias
30 May 2026. Actualizado a las 05:00 h.
La Universidad de Oviedo se consolida como un modelo académico en España y también a nivel internacional al situarse entre las 1.000 mejores de todo el mundo, según el prestigioso Ranking de Shanghái. Esta clasificación del Academic Ranking of World Universities, basada en indicadores objetivos de calidad y rendimiento, posiciona al centro asturiano en el rango 601-700 a escala global. Con más de cuatro siglos de vida, la institución asturiana destaca por su docencia de excelencia y su labor investigadora. Su amplia oferta educativa y su alta tasa de empleabilidad contribuyen a su consolidación como un referente en formación superior.
El centro de conocimiento, que cuenta con una amplia red de facultades y escuelas distribuidas principalmente en los campus de Oviedo, Gijón y Mieres, logra atraer cada año a más de mil nuevos estudiantes. Con una comunidad que, actualmente, supera los 22.000 matriculados, la única universidad pública de Asturias distribuye su alumnado en diversos niveles académicos. 18.204 alumnos cursan alguno de su medio centenar de grados, mientras que 2.025 realizan una especialización más avanzada y 1.785 llevan a cabo su doctorado en la institución de enseñanzas superiores asturiana
Una de las principales razones por las que la mayoría de los estudiantes elige la Universidad de Oviedo es por su buena reputación académica. «Tiene mucha fama y esta es totalmente merecida», asegura Laura Aldeguer, quien sabe bien lo que dice. Esta gijonesa de 26 años prepara su tesis doctoral en la facultad de Filosofía y Letras,tras cursar el grado en Estudios Ingleses y especializarse en Género y Diversidad, por lo que su trayectoria le permite hablar con propiedad sobre el alto nivel de la institución. «Sin ninguna duda, volvería a elegirla para formarme», admite la joven, que considera que para tener una buena experiencia es importante también que «uno ponga de su parte», puesto que la implicación personal resulta clave en el aprovechamiento de esta etapa educativa.
Que tenga una opinión muy favorable de la institución asturiana se debe, en gran medida, a la profesionalidad del equipo humano. «Tiene un gran personal, no solo hablo del profesorado, sino también de aquellas personas que conforman las distintas áreas que hacen funcionar la universidad en su día a día. Agradezco mucho el apoyo que me han brindado en estos años», destaca. Al igual que Laura, el ovetense Víctor Celemín valora la calidad docente e investigadora. «En este sentido, la Universidad de Oviedo no tiene nada que envidiar a otras universidades, aunque tengamos a lo mejor menos recursos», asegura el biólogo, quien a sus 24 años está convencido de que es uno de las mejores centros para dedicarse a la investigación en biomedicina y oncología molecular. «Al menos para mí, es la opción más adecuada», confiesa el aspirante a doctor.
Jairo Tuñón tuvo también, desde el principio, claro que debía estudiar en la Universidad de Oviedo si quería tener una buena preparación en electrónica, una rama del conocimiento que siempre le ha suscitado un gran interés. «No me planté nunca salir fuera de Asturias para estudiar telecomunicaciones porque aquí es una formación consolidada y además la imparten muy buenos profesores», admite, antes de destacar que, gracias al compromiso del equipo docente, los contenidos están «bastante» al día. «El temario que nos dan es muy actual», resalta. Todo ello, señala, ha sido clave en su desarrollo académico en la institución asturiana.
Esa calidad del equipo docente es la que le ha hecho confiar en sus tutores del trabajo de fin de grado y de máster para hacer el doctorado. «Les hice caso y la verdad es que acerté. Desde fuera siempre vi que el grupo de investigación en el que estoy era muy bueno y que había gran ambiente; y así es», dice el mierense de 26 años. De la misma manera, Sara Suárez fue animada por sus profesoras a realizar una tesis doctoral y ha resultado ser también una de las mejores decisiones que ha tomado. En su caso, su investigación está centrada en el desarrollo, estudio y aplicación de medidas de comparación para datos intervalares, es decir, aquellos que se utilizan para modelar la incertidumbre en los datos.
«Cuando terminé el grado en Matemáticas, hice un máster de formación del profesorado para ampliar mis opciones laborales. Aunque la experiencia dando clase fue muy buena y me permitió descubrir la pasión que tenía por la didáctica de las matemáticas, el trabajo de investigación que realizaban mis tutoras del TFG y del TFM me había llamado tanto la atención que decidí seguir su camino», detalla la ovetense. Destaca que estas dos profesionales, como gran parte del profesorado, se han convertido para ella en un referente por su labor en las aulas como por su faceta investigadora. «La verdad es que la mayoría de los profesionales de la Universidad de Oviedo son muy buenos», asegura la joven, quien ahora aspira a formar parte de ese mismo claustro. «Mi idea es competir por una plaza de ayudante doctor que me abra la puerta a quedarme aquí», confiesa.
La experiencia que está teniendo Ángel Mata en la institución de estudios superiores de Asturias está también siendo «muy positiva». Este langreano, vecino de Gijón, decidió formarse en la Universidad de Oviedo porque las referencias que tenía eran «muy buenas», a pesar de la incertidumbre que rodeaba al grado en el que decidió matricularse: Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, puesto que se impartía por primera vez. «Al final formar parte de la primera promoción de un grado que llevaba muchísimos años intentando ponerse en marcha aquí es algo que motiva», confiesa, justificando así su elección.
Ahora que ya tiene experiencia directa en las aulas, lo que más valora este joven de 21 años es el equipo docente de la Facultad de Formación del Profesorado y Educación. «La mayoría son referentes en su ámbito a nivel nacional, e incluso algunos a nivel internacional. Eso, de cara a enseñarnos las asignaturas y todos los conocimientos, está muy bien. Además, se notan las ganas que había de tener este grado aquí, porque hay una implicación total tanto del profesorado como de la universidad en general. Organizan charlas, congresos y eventos de este estilo, y eso al final hace que los alumnos nos impliquemos aún más», señala.
Esa implicación del profesorado y el empeño de la Universidad de Oviedo por ofrecer una formación de excelencia son los aspectos que más destaca Olaf Ibáñez, quien forma también parte de la primera promoción de CAFYD. «Valoro muchísimo que los docentes no solo dominen la materia, sino que hayan trabajado en el sector. Esa experiencia real se nota un montón», subraya. Para este gijonés de 24 años, el equilibrio entre la teoría y su aplicación en sesiones prácticas, sumado a la calidad de las instalaciones, marca además la diferencia en su aprendizaje.
Aunque no tenía en mente formarse en Asturias, tras matricularse en el grado que se centra en el estudio de del fenómeno criminal, Lara González ha cambiado de opinión. «No solo me alegro muchísimo de haber venido a estudiar aquí, sino también de haber continuado», admite la joven. «Las asignaturas están muy bien planteadas; no se limitan al derecho o la psicología, sino que tienen un enfoque mucho más global. Además, la mayoría de los profesores no son solo buenos docentes, sino que tienen un interés genuino por la criminología, y eso a mí me motiva», explica a sus 20 años esta cántabra de nacimiento y canaria de adopción, que también forma parte de la primera promoción de esta titulación universitaria.
Que la institución académica asturiana se «preocupe y ocupe» de crear un buen ambiente, ofreciendo apoyo integral al alumno, es otro de sus puntos fuertes. Como bien dicen sus alumnos, la etapa universitaria es una experiencia vital «irrepetible» que va más allá de los libros. Por eso, a menos que la titulación elegida no esté en el catálogo local, escoger la Universidad de Oviedo para formarse es «una muy buena elección» porque es «muy completa».