El bar de Oviedo que es famoso por sus tortillas: «Al año gastamos 500.000 huevos y 90 toneladas de patatas»
Sabe bien
Este negocio hostelero cuenta con dos establecimientos en la ciudad donde sus propietaros ponen a disposición de los comensales cerca de 30 variedades de este típico plato de la gastronomía española
03 Mar 2026. Actualizado a las 05:00 h.
La tortilla de patatas es, sin duda, uno de los platos más emblemáticos e icónicos de la gastronomía española. A pesar de su enorme popularidad, el origen de este símbolo de nuestra cultura culinaria sigue siendo incierto. Lo que sí está claro es su receta. Son cuatro sus ingredientes principales —patatas, huevos, aceite de oliva y sal—, a partir de los cuales surgen múltiples formas de preparación que varían según la técnica y los gustos de cada cocinero, dando lugar a versiones más o menos cuajadas, con o sin cebolla y con diferentes texturas. Gracias a su sabor y versatilidad, se ha convertido además en un imprescindible en las barras de bares y restaurantes de todo el país.
En Oviedo, uno de los negocios hosteleros más reconocidos por la calidad y el sabor de sus tortillas de patatas es el conocido como «El Loco de las Tortillas», que cuenta con dos establecimientos en la ciudad. Uno se ubica en el local número 18 de la calle Asturias y lleva por nombre Markina, mientras que el otro se encuentra en el bajo número 1 de la calle Tito Bustillo y ha sido bautizado como Café Neo. En estos dos lugares, el asturiano Daniel Menéndez y su mujer, Irene, ponen a disposición de ovetenses y visitantes cerca de 30 variedades de este clásico plato. Pensadas para «sorprender en cada bocado», no dejan indiferente a nadie y hacen las delicias de todo comensal.
El éxito de estas tortillas empezó a freirse y a darse vuelta en la famosa y ahora desaparecida Cafetería Santa Fe. Este establecimiento ovetense, que durante años fue punto de encuentro y reunión de generaciones de asturianos, fue el lugar donde el matrimonio comenzó a servir uno de los platos más conocidos y apreciados de la cocina española, con el que poco a poco conquistaron paladares e hicieron de la receta su seña de identidad. «Al poco de abrir el negocio, mi suegra me enseñó a hacer tortillas. Tras muchos intentos fallidos me empezaron a salir bien y las fui regalando a los clientes para que las probasen», asegura Daniel, que aunque no es cocinero de profesión siempre ha disfrutado de estar detrás de los fogones.
Al ver que sus tortillas gustaban muchos, este ovetense, que inició su carrera profesional en el sector de la construcción y se adentró en la hostelería tras la crisis de 2008, comenzó a perfeccionar aún más la técnica y a experimentar con nuevos ingredientes para enriquecer la receta, logrando sabores más originales que terminaron de consolidar su éxito. «El verdadero bum fue durante la pandemia. Mi mujer y yo seguimos atendiendo el bar y vendíamos cafés y pinchos de tortilla por la ventana, y aquello se nos empezó a ir de las manos», asegura. Tal era el volumen de clientes que incluso tuvieron que reincorporar trabajadores que estaban de ERTE. «Llegamos a tener una cola que se extendía hasta la calle Gil de Jaz y otra que llegaba a Independencia», resalta.
Una vez que se redujeron las restricciones sanitarias para frenar la expansión del coronavirus entre la sociedad y pudieron, por tanto, volver a abrir las puertas de la cafetería, las tortillas de Daniel ya contaban con una fama que a él no le gusta demasiado. «De ahí fue en ascenso», asegura. Para responder a la creciente demanda y acercar sus famosas tortillas a más personas, la pareja decidió abrir un bar en Ciudad Naranco. Bajo el nombre de Café Neo, expandieron su negocio, que se vio reforzado en mayo de 2022 con la inauguración de una nueva cafetería en Markina, en la calle Asturias.
Durante un largo periodo de tiempo, gestionaron simultáneamente los tres establecimientos en Oviedo, hasta que en enero de 2023 el techo de la cafetería Santa Fe se derrumbó, alterando por completo sus planes. Por suerte, no hubo víctimas, pero Daniel asegura que nadie merece pasar por lo que vivieron ese día y los meses que siguieron. Después de superar este duro golpe, el matrimonio optó por centrar la mayor parte de su actividad en Markina, sin cerrar nunca las puertas de Café Neo y con la mirada puesta en seguir creciendo. Sin perder, por supuesto, de vista las tortillas que los hicieron famosos y que a día de hoy siguen siendo un gran reclamo.
En sus dos establecimientos, ofrecen 29 variedades de tortillas, que van desde la clásica con cebolla hasta propuestas más atrevidas, como la de pisto, la de espinacas o la de mejillones. Todas están pensadas para sorprender en cada bocado, y lo están consiguiendo, porque la demanda no deja de crecer. Tanto es así que venden «una media diaria de 100 tortillas», lo que se traduce en unas 3.000 unidades en 30 día. «Al mes son entre 3.000 y 3.500», apunta Daniel, quien al cabo del año gasta la barbaridad de «500.000 huevos», «90 toneladas de patatas» y «casi 40.000 litros de aceite de oliva». Pero, ¿por qué son tan populares estas tortillas? ¿por qué tienen tanto éxito?
El hostelero ovetense, artífice de estas creaciones, considera que hay sitios en la ciudad donde también se puede comer una tortilla «muy buena», e incluso «posiblemente mejor» que la suya. «La única diferencia con respecto a los demás es que nosotros estamos todo el día haciendo tortillas», asegura, recordando que solo en Markina cuenta con un equipo de 12 personas para satisfacer la demanda. «Mientras algunos atienden en la barra, en la cocina nos dividimos las tareas: uno pela las patatas, otro fríe, otro pocha la cebolla, otro corta las verduras...», detalla, antes de precisar que esto se repite en cada turno de trabajo».
Como dominan a la perfección la técnica, cada tortilla sale con el punto exacto de jugosidad y sabor, logrando que incluso los comensales más exigentes repitan una y otra vez. «Muchos clientes vienen por aquí todas las semanas para comprar alguna que otra tortilla y eso para nosotros es un orgullo. Como dice un buen cliente nuestro: “Esto de las tortillas es la leche porque puedes ver (en el bar) desde un alto cargo del estado hasta un simple obrero”. Y es que aquí no existen las clases sociales», asegura. Todas las personas disfrutan por igual de este clásico plato que se sirve por raciones o entero. Si se quiere, se prepara para llevar. Pero eso sí, tiene que ser bajo previo encargo.
Como cada vez es mayor el número de personas que piden estas tortillas, ahora hacen reparto a domicilio. «Estamos empezando con este servicio. Nos hemos puesto en contacto con varios repartidores para que hagan las entregas. De momento, no estamos en ninguna plataforma de reparto a domicilio porque tenemos tanto volumen de trabajo que nos da miedo no poder abastecer toda la demanda. Entonces, prefiero que encarguen por teléfono y así voy controlando la agenda y marcando los tiempos», asegura Daniel, cuyas tortillas se han hecho famosas gracias al boca a boca y a la fidelidad de los clientes que no dejan de recomendarlas.
Los locales que tienen en Oviedo atraen no solo a clientes de toda Asturias, sino también a turistas que no dudan en pasarse por el bar para probar sus famosas tortillas. En cuanto a las más vendidas, el podio lo ocupan la de cebolla, la de cecina y la de queso de cabra con cebolla caramelizada. Les siguen la de chorizo, la que no lleva cebolla y la de pimientos caramelizados, que se han convertido en auténticos favoritos. «Estas seis son nuestras estrellas», destaca, antes de añadir que la carta se completa con embutidos, conservas, ensaladillas y un sinfín de elaboraciones más. «Tenemos también postres 100% caseros», apunta.
Junto a su mujer y su equipo multidisciplinar, el ovetense atiende la creciente demanda mientras proyecta el futuro del negocio. No descarta abrir un nuevo local en otro punto de Asturias para acercar sus propuestas a más gente pero, por el momento, no lo ve viable. Lo que sí tiene claro es que aumentará la oferta de tortillas con sabores inéditos. «Ya estamos haciendo pruebas», confiesa y asegura que no quitarán ningún sabor de la carta. «La única modificación que hemos hecho es poner la de carne guisada por encargo porque subió el doble el precio de la carne y no puedo seguir vendiendo a un precio inferior del que cuestan sus ingredientes», reconoce.
Cada tortilla entera cuesta 19 euros y la media tortilla 9,50 euros, sin importar los ingredientes que incluya. «Las tengo todas al mismo precio porque así la gente puede escoger y comprar las que más les guste. Sí que es verdad que en algunas apenas tengo márgenes de beneficios pero lo compenso con las que sí. Además, aseguro que haya rotación y que la gente pueda probar cualquier sabor», asegura el hostelero, quien destaca que esta estrategia le permite mantener la calidad, la variedad y la satisfacción de sus clientes, fomentando que siempre regresen por más. Así es como Daniel Menéndez y su equipo han logrado consolidar dos lugares que ya son imprescindibles para quienes viven y visitan Oviedo.