La Voz de Asturias

Bárbara García Ovies: «No estamos para definir la solución concreta para el Muro, sino para establecer las prioridades»

Gijón

Marcos Gutiérrez Gijón
Bárbara García Ovies

La presidenta de este grupo de trabajo y representante del Colegio de Arquitectos defiende la labor de este último en los debates para definir la reordenación del Muro. Cree que las duras críticas de la alcaldesa de Gijón «no se corresponden con lo que se ha vivido» en las sesiones

05 Nov 2021. Actualizado a las 22:49 h.

Hace poco más de un año, Bárbara García Ovies era elegida, en representación del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias, presidenta de la Comisión del Muro. A ella y a los 17 miembros de la misma se les encomendó la nada sencilla tarea de fijar las directrices generales de la futura reforma de una de las zonas más importantes de la ciudad. Un verdadero nudo gordiano en el que, finalmente, tras un año de trabajos y reuniones no se resolvió el debate acerca de la reordenación del tráfico en la zona. Esta profesional, con despacho en Avilés, es vocal de Urbanismo y Medio Ambiente del Colegio de Arquitectos, titulada por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de La Coruña y tiene más de una década y media de experiencia en la profesión. Tras el final de los trabajos de la comisión la alcaldesa de Gijón, Ana González, puso en entredicho la profesionalidad del colegio en la Comisión del Muro. «Hoy tengo claro que no los llamaría», llegó a afirmar. García Ovies prefiere quedarse «con el reconocimiento de los miembros de la comisión» y no «con el mal sabor de boca de unas declaraciones».

-La alcaldesa ha mostrado su descontento con el colegio, pero ustedes insisten en que su labor ha sido la de presidir una comisión que es la que ha emitido las conclusiones. ¿Qué cree que hay detrás de estos reproches?

-No voy a entrar a valorar lo que hay detrás de esos reproches, pero porque no creo que respondan al sentimiento de lo que yo he vivido dentro de la propia comisión. Ya hemos dicho desde el colegio que, evidentemente, se puede no compartir lo que emana de una comisión, pero eso no puede dar lugar a unas faltas de respeto. El colegio aceptó el encargo de presidir y ordenar un debate respecto a una intervención de interés general, como era la ordenación del espacio del paseo del muro de San Lorenzo, y adquirimos dos compromisos. Por una parte presidir esa comisión, para que actuase con plena autonomía, como un foro de diálogo con cauces para la participación. Por otra, coordinamos los trabajos para que de la comisión se adoptasen unas directrices consensuadas acerca de cuál sería el tratamiento más adecuado para el paseo del muro de San Lorenzo. Desde ese punto de vista creemos que hemos hecho el trabajo que se nos encomendó y estamos contentos y satisfechos.

-¿Qué opina de lo que dice Ana González sobre que las preguntas de la encuesta a los miembros de la comisión no eran las más adecuadas y que se centraban en exceso en el número de carriles de tráfico?

-Al final nosotros nos habíamos establecido tres prioridades. Una de ellas era el consenso. Para alcanzarlo, evidentemente, necesitas un proceso, así como la implicación de todos. La intención de la encuesta era implicar a todos los miembros a participar y, una vez que lo hiciesen, establecer una foto fija sobre la que debatir en la última reunión y de la que extraer conclusiones. Era avanzar trabajo. Se trataba de una encuesta de trece preguntas muy abierta, porque a nosotros lo que nos interesaba era recoger la diversidad de todos los puntos de vista. De hecho había la posibilidad de enviar la encuesta sin contestar alguna o algunas de las preguntas si no querías hacerlo o no te sentías identificado, cosa que no sucedió. La ciudad es un hecho complejo y, a lo mejor, al hacer una encuesta puedes no profundizar en todo, pero la intención era tener una imagen fija de todas las inquietudes de la comisión y darles libertad. De hecho, en muchas preguntas se les daba una opción de ‘otros’ para que ellos escribiesen y aportasen su opinión.

-La encuesta dejó una ligera preferencia por recuperar el doble sentido, pero se decidió delegar la decisión última en los técnicos.

-En la encuesta es cierto que había una ligera ventaja, por un voto, de la opción de los dos carriles. Lo que pasa es que en esa encuesta solo habían participado 14 de los 18 miembros. Lo que se extrae como conclusión en el decálogo que pasamos al Consejo Social es que sí hay una amplia mayoría de la comisión que considera que se ha de reducir el tráfico, descartando soluciones soterradas. Pero existen dos sentimientos mayoritarios a tener en cuenta. Uno, el de mantener un carril de circulación, algo que se evidenció en la última reunión. Otro, el de un carril para cada sentido que se evidenció en la encuesta.

Moviéndonos en el terreno de la hipótesis. Con la anchura que tiene el Muro, ¿habría sitio para aumentar los espacios peatonales, dejar el carril bici, hacer más ancha la acera del frente edificado y recuperar el doble sentido de circulación?

-Realmente los dos sentimientos antes mencionados eran mayoritarios. En todo este proceso he contado con el respaldo de un grupo de trabajo, con colegiados que han participado desinteresadamente durante todo este año en reuniones semanales. Y siempre se comentaba que en el muro hay cabida para todo. Pero lo que sí es cierto es que uno de los puntos a los que llegamos en la comisión es que nosotros no estamos para definir la solución concreta, sino para establecer las prioridades.

-Ustedes defienden que, además de hacer el trabajo que se les había encomendado, han estado al margen de debates ajenos a los intereses de la Comisión. ¿Temen que su trabajo de más de un año en la comisión pueda verse empañado por los comentarios de la alcaldesa?

-Soy una persona positiva. Me quedo con el reconocimiento de los miembros de la comisión, que han valorado el trabajo que se ha hecho desde el colegio y han vivido el proceso. No me quiero quedar con el mal sabor de boca de unas declaraciones que no se corresponden con lo que se ha vivido dentro de la comisión.  

-Dicen que en el seno de la comisión existe un consenso mayoritario en cuanto a un cambio de paradigma hacia una movilidad sostenible, si bien existen puntos de vista distintos en la transición a ese cambio. ¿Es verdaderamente posible combinar movilidad urbana y sostenibilidad contentando a la mayor parte de la gente?

-Nosotros teníamos claras tres prioridades. Una era que la participación ciudadana es fundamental. La intentamos fomentar de tres maneras. Por una parte con esas jornadas abiertas, no solo para enriquecer a la comisión, sino para acercarnos a los vecinos. No se pueden quedar ajenos a la decisión en la transformación urbana de la ciudad. Por otra parte queríamos que esa participación fuese formada, por eso realizamos el estudio de indicadores que te comentaba como prediagnóstico para una regeneración urbana sostenible. En tercer lugar, a través del consenso, para establecer prioridades a largo plazo a modo de pacto para construir ciudad. En ese sentido, para legitimar la transformación urbana es imprescindible contar con la participación ciudadana y no intentar dirigir y solo concretar en una alternativa. Por eso lo que emana de la comisión es lo que pasa a la ciudadanía general. Se llega a la conclusión de que hay dos alternativas: o un carril en cada dirección o un único carril. Y se llega también a que ambas han de estudiarse y valorarse, así como las virtudes e inconvenientes que cada una genera. Por eso es importante hacer partícipe a la ciudadanía para que se vaya implicando. Si intentas imponer un modelo, se vuelve en contra.

-Apuntan que el documento consensuado va mucho más allá de ser una respuesta unívoca sobre si debe haber uno, dos o ningún carril para el tráfico, algo que es solamente uno de los múltiples parámetros dentro de un contexto mucho más complejo. ¿En qué aspectos es imprescindible intervenir en esa parte de la ciudad, además de en los carriles mencionados?

-Cuando se nos propone presidir la comisión, nosotros lo vemos como una oportunidad. Por cultura estamos acostumbrados a hablar de tráfico y no de calidad del espacio público. Por primera vez en Asturias se daba la opción de realizar un análisis de la calidad del espacio público en la ciudad de Gijón. Abundantes estudios e indicadores han priorizado la fluidez del tráfico y la dotación de aparcamientos, muchos de ellos en superficie, pero a estos indicadores no se les han contrapuesto otros que pudieran medir esa calidad del espacio público. No podíamos medir lo que estábamos sacrificando en favor de la fluidez y la mejora de este particular sistema de movilidad. Salió un estudio de indicadores, un certificado de urbanismo ecológico avalado por el ministerio de Fomento, del cual se ha hecho práctica en Vitoria, Sevilla, Barcelona, Madrid… es un análisis de la calidad del espacio público que tiene mucho recorrido. Más de diez años. La comisión de 18 miembros no era técnica. Se presenta a todos esa información en la documentación que se aporta y se intenta extraer de prediagnóstico de esa calidad del espacio público una serie de conclusiones que se reflejan en un DAFO (ndr: análisis de Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) en la segunda reunión. Y sí que yo creo que ese mensaje ha calado en cuanto a los miembros de la comisión.

-¿Falta, tal vez, una mayor labor pedagógica de cara a los vecinos?

A lo mejor falta una mayor divulgación, a pesar de que hemos tenido unas jornadas abiertas, de ese trabajo y culturizar a la gente en ese concepto de la urbe más amable, de la ‘ciudad de los quince minutos’ que hoy está en boca de todos. Entre los integrantes de la comisión ese mensaje sí se ha interiorizado, porque entre los puntos que se han consensuado se habla de que la actuación en el muro no solo se ha de circunscribir a San Lorenzo, sino que debe suponer una mejora de la calidad urbana en el interior de los barrios del Centro y La Arena. Esto, que puede parecer demasiado amplio, viene precisamente de que en el análisis se detecta que la zona cercana a la carretera de la Costa, una de las más densamente pobladas de Asturias, no hay el espacio público de estancia que debería de haber. Otra conclusión a la que se llega es la necesidad de conectar los espacios estanciales. En la comisión se habla de qué corredores peatonales sería necesario establecer para conectar, por ejemplo, la plaza de San Miguel con el muro. La conexión de estos espacios estanciales también ayuda a conectar los barrios.

 


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