La Voz de Asturias

Azucena Rico, diseñadora del vestuario de la Sardina de Gijón: «A veces, hay que sacrificar la estética por la propia acción del teatro»

Gijón

María S. Condado Redacción
Azucena Rico tras recibir un Premio Oh!

La avilesina ha sido galardonada hasta en siete ocasiones en los Premios Oh! de las Artes Escénicas de Asturias

02 May 2025. Actualizado a las 09:39 h.

El amor por la costura y un gran afán de emprendimiento fueron los factores claves para que Azucena Rico se convirtiera en una de las diseñadoras de ópera y teatro más afamadas del Principado. La avilesina comenzó teniendo su propia academia de moda, pero sus creaciones no tardaron en formar parte de las festividades asturianas, desde los trajes de los Reyes Magos al vestuario de Sardina de Gijón, la aguja e hilo de Azucena han vestido a más de un personaje popular. Ahora, la asturiana, que aúna siete Premios Oh! de las Artes Escénicas de Asturias, continúa trabajando como costurera desde su propia casa. 

Hija de costurera, pero con afán de aprender por cuenta propia, así era Azucena Rico en su  juventud. Su curiosidad por la costura se despertó desde joven, cuando «empezaron Adolfo Domínguez, Jesús del Pozo y toda esa gente que tenía un nombre. Eran tiempos muy favorables para el diseño». Rico se formó a través de un módulo de confección industrial, en Gijón, y a partir de ahí comenzó a diseñar sus primeras piezas de ropa. «Me mandaron de prácticas a una academia de diseño que había en Oviedo» y tras finalizar su formación, en 1987, Azucena Rica decidió abrir su propia escuela en Avilés. 

Por aquel entonces, llegó una llamada del Ayuntamiento de Avilés en el que proponían a la asturiana colaborar con el diseño de los trajes de los Reyes Magos. Unas confesiones que marcarían el comienzo de una carrera más que exitosa. Tras cinco años en funcionamiento, Azucena decidió echar el cierre a su academia, «estaba en un punto que no sabía qué hacer con mi vida», explica. Fue entonces cuando Rico recibió la gran propuesta: hacer el vestuario para una ópera. «No sabía hacer un vestido de época, no tenía ni idea», confiesa, «pero dije que sí». 

Sus primeras confecciones se realizaron en el Teatro Palacio Valdés, «arriba montamos un taller e hicimos el vestuario», para una compañía teatral, Teatro Margen, que aunque en la actualidad ya no existe, «fueron pioneros aquí en Asturias». Desde ese entonces Azucena Rico, no ha parado de trabajar. «Gracias a ese trabajo comenzaron a llamarme de otras compañías, así que aquí estoy».

Azucena ha sido la encargada de realizar el vestuario y los arreglos en multitud de obras de teatro, así como en óperas. Al preguntarle cuál ha sido su trabajo más especial, la avilesina confiesa no poder elegir, porque «todos tienen su aquel, todos me han hecho ilusión». Y asegura que su mayor regalo es ver sus confecciones «sobre el escenario». 

En cuanto al proceso de producción del vestuario para una obra teatral «no es sencillo». Cada diseño lleva muchas horas de trabajo detrás, según explica la propia Azucena, todo comienza con un primer contacto con el director o el productor de la obra. «Me pasan el texto y me explican si tienen alguna idea preconcebida». Tras este primer contacto, comienza el verdadero trabajo. «Normalmente, me dejan libertad de acción, se fían de mí». Para Rico, el primer paso es la recopilación de imágenes como referencia estética y, posteriormente, el diseño de las prendas, teniendo siempre en cuenta «el tiempo que tengo para hacerlo. No es lo mismo tener un año, que un día. Si el tiempo es reducido no puedo hacer grandes aspavientos con el vestuario».  

La escenografía, la iluminación y todo el conjunto de la obra son elementos fundamentales que Azucena debe tener en cuenta a la hora de diseñar sus vestuarios. Por ejemplo, «si estamos en una escenografía verde, tengo que buscar algo que encaje con esos colores. Todo debe ser un conjunto homogéneo». Tener en cuenta los movimientos de los actores sobre el escenario también es una parte imprescindible a la hora de diseñar vestuario. «A veces, hay que sacrificar un poco la estética por la propia acción del teatro. No es lo mismo un vestido de novia, que lo lleva todo el rato puesto, que un vestido de época que de repente tienes que cambiarlo por otros».

Aunque para Azucena la parte más complicada del proceso de creación es «empezar», confiesa entre risas. «Soy una persona que me cuesta mucho empezar, pero en el momento en que lo hago me posee la producción. Me da pereza porque es un proceso agotador». Aunque el esfuerzo físico y mental que conlleva para Rico cada uno de sus trabajo, la avilesina se muestra agradecida por todo su trabajo y asegura que su mejor manera para promocionarse es «el boca a boca. No te vale tener un taller estupendo ni tener una estética muy cuidada, lo que vale aquí es sacar el trabajo adelante».

Una década vistiendo el Antroxu gijonés

Las confecciones de Azucena han viajado por distintas partes de España. La asturiana ha confeccionado vestuarios para compañías teatrales de Santander o Pamplona. Pero también ha hecho grandes trabajos reconocibles en el Principado. Desde hace una década es la encargada de vestir a la Sardina que desfila por las calles de Gijón durante el período de carnaval. Junto al también avilesino Pepe Espiña, encargado de la creación de la cabeza de la Sardina,y Divertia, Azucena diseña y confecciona los trajes de este símbolo gijonés. 

María Bluetooth, sardina del Antroxu de Gijón 2025, con un vesturio diseñado por Azucena Rico

El trabajo de Azucena Rico no solo ha sido reconocido por el público. La avilesina acumula ya siete premios Oh!, unos galardones que para la diseñadora «una gran satisfacción, sobre todo porque «suponen un reconocimiento de esta profesión». Ahora, casi cuarenta años después de sus inicios en la confección Azucena Rico continúa con el diseño y la creación de vestuarios en el taller que ha montado en su propia casa. Aunque la avilesina tiene ya en mente nuevos proyectos. «Me gustaría hacer un libro de diseño y patronaje de época llevado al teatro, pero mi sueño primero es descansar», confiesa. 


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