Del ajetreo del hotel a la calma de los libros: la sevillana que apostó por Gijón para emprender en su librería
Gijón
Leticia Cienfuegos, propietaria de la librería Momo, triunfa en las redes sociales gracias a su contenido literario
21 Oct 2025. Actualizado a las 05:00 h.
Entre libros, estanterías e historias se encuentra Leticia Cienfuegos, una sevillana de padre asturiano y madre extremeña que reside en Gijón desde hace siete años. Hasta 2024, Leticia trabajaba como directora en un hotel en un pueblo gallego, pero la búsqueda de una vida más tranquila y alejada del ajetreo le llevó a hacerse cargo de la librería Momo, sin tener, confiesa, «ni idea de este mundo».
Leticia Cienfuegos llevaba «toda la vida» veraneando en Gijón, «soy una enamorada de Asturias y tenía claro que yo quería vivir aquí». Tras trabajar varios años como directora de un hotel en Vivero, Leticia decidió emprender en su propio negocio. Su pasión por la lectura le llevó a coger las riendas de la librería Momo, ubicada en la calle Celestino Junquera: «Juan —anterior propietario— dejaba la librería y decidí hacerme cargo de ella».
Tras un año desde su apertura, Leticia se ha convertido en toda una experta en géneros literarios, editoriales, autores y títulos. Y es que en la librería Momo, «si no tenemos tu libro, te lo buscamos»; esta es la gran filosofía desde la que esta empresaria ha querido partir. «A veces vienen clientes buscando un libro y si no lo tengo, se lo consigo donde sea, de segunda mano en Wallapop o en todo colección y los cobro al precio que los consigo, no les gano nada, pero un día necesitarán otro libro y acudirán a Momo».
Para Cienfuegos sus clientes se han convertido poco a poco en su familia. Inevitablemente, «vas creando conexiones y hay un ambiente muy bueno en la librería. Todavía no he visto a un cliente que se haya quejado de nada». Su nueva vida al frente de la librería le ha permitido alejarse del ajetreo de la hostelería, que «aunque allí el trato con el cliente también es cercano, es más exigente. Al final, cuando estás de vacaciones las expectativas están muy altas y cualquier cosa que falle es un problema», explica Leticia, mientras que en la librería «todo es una balsa de aceite».
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En su año frente a la librería, Leticia ha aprendido además cómo los libros influyen en las personas. «Esto es un auténtico estudio sociológico. He llegado a comprender cómo nos influye lo que leemos en la forma que tenemos de ser. Es curiosísimo». Entre sus best seller, asegura, se encuentra literatura infantil, un género por el que Leticia decidió apostar desde el principio. «Se fomenta mucho la literatura infantil y quería poder tener opciones de todos los presupuestos: para el que quiere tener un detalle de veinticinco euros, pero también para el que lo quiere tener de tres».
Contraponiéndose a la buena venta de la literatura infantil, los libros juveniles permanecen casi intactos en las estanterías de Momo. «Es increíble porque llego a tener incluso algunas ediciones especiales, de cantos pintados, que están agotadas en todas partes, pero ahí siguen», explica. Para Cienfuegos, estas escasas ventas en la literatura juvenil se deben principalmente a dos razones: por un lado, «la economía y la falta de espacio hacen que opten por leer en digital», y por otro, «la juventud, por alguna razón, tira más a las grandes superficies».
El éxito de Leticia Cienfuegos no se limita solo a su librería. La sevillana afincada en Gijón se ha convertido en todo un fenómeno en las redes sociales gracias a sus recomendaciones de libros y también a alguna que otra opinión polémica. «Si veo algo que no me parece bien lo digo, no me limito solo a hacer reseñas de libros, comparto mis historias y lo que voy viendo en el día a día».
Leticia tenía claro que las redes sociales eran un elemento fundamental a la hora de sacar un pequeño comercio adelante. Se adentró en ellas a través de Instagram, pero pronto entendió que Tiktok también tenía gran tirón. Fue en esta red social en la que surgió su primera polémica. «Hice un vídeo de humor hablando de esa necesidad que tiene la gente de demostrar que lee muchos libros, pero no hizo mucha gracia dentro de la comunidad de booktok».
La publicación pronto se llenó de comentarios de odio, y aunque la hija de la librera le insistía en borrar su cuenta, Leticia lejos de derrumbarse decidió sacarle partido a la situación. «Les contesté de manera irónica y los vídeos continuaron siendo virales». Mientras Leticia sigue devorando libros, continúa extendiendo su negocio por todo el país a través de su página web, otra de sus grandes apuestas que parece estar teniendo éxito y que hace de este pequeño negocio una gran ventana al mundo literario.