La Voz de Asturias

La Azotea de Gijón: el madrileño y la argentina que alquilaron un edificio entero en Gijón para convertirlo en su proyecto hotelero

Gijón

María S. Condado Redacción
Javier Guerrero y Luciana Vago en la azotea del edificio que han alquilado en El Cerillero

El edificio, ubicado en La Calzada, cuenta con un bar propio que Javier Guerrero y Luciana Vago abrirán en los próximos días bajo el nombre de La Madrileña

06 Jul 2026. Actualizado a las 05:00 h.

Un anuncio en un portal inmobiliario cambió los planes de vida de Javier Guerrero y Luciana Vago. Él, natural de Madrid, se dedicaba a la venta inmobiliaria en la capital del país. Allí también Luciana, argentina de nacimiento, desarrollaba su carrera profesional como enfermera. Ambos se han trasladado ahora a Gijón para convertir un edificio de cinco plantas ubicado en El Cerillero en su propio proyecto: La Azotea de Gijón.

Todo comenzó por casualidad, asegura Guerrero. «Estaba navegando por un portal inmobiliario y, de repente, vi que este edificio se alquilaba entero por un precio muy bajo». El madrileño no se lo pensó dos veces y, antes de darse cuenta, se embarcó en un proyecto que «parecía mucho más sencillo de lo que está siendo».

A él se unió Luciana, una buena amiga a la que conoció cuando ella llegó a Madrid y que ahora no ha dudado en acompañarlo hasta Gijón para convertirse en su socia. Ambos han comenzado la reforma de un edificio de cinco plantas ubicado en el barrio de La Calzada con el objetivo de transformarlo en un hotel con una gran azotea y bar propio: La Madrileña.

Javier Guerrero y Luciana Vago en el edificio que han alquilado en El Cerillero

La Madrileña, explica Guerrero, «pretende traer un trocito de Madrid a Gijón» y, si todo avanza según lo previsto, abrirá sus puertas en los próximos días. «La idea es que sea una cafetería por la mañana, donde poder tomar un café o una tapa, y que por la noche funcione como un lugar de encuentro».

El proyecto, asegura Guerrero, nace «sin grandes pretensiones», pero con las ganas de crear un espacio que, a su juicio, «falta en un barrio como La Calzada». Respecto al resto del edificio, Luciana y Javier continúan trabajando para dar forma a lo que será su propio hotel, que pretende abrir sus puertas «dentro de unos meses». En cuanto a la azotea, los socios aún no tienen decidido qué hacer con ella, aunque aseguran que en ese espacio reside gran parte de la magia del edificio. «La aprovecharemos, aunque todavía tenemos que decidir para qué».

Emprender un proyecto no siempre es sencillo y, en el caso de Javier y Luciana, no ha sido diferente. «Lo que pensé que sería una pequeña obra se ha convertido en un proyecto mucho más complicado de lo que podía esperar. Si lo llego a saber, no me habría metido en esto», comenta el madrileño entre risas. Pero el esfuerzo ha merecido la pena. A tan solo unos días de la apertura, los dos socios ya han comenzado a sentir el apoyo de los vecinos. «Son encantadores y nos han acogido muy bien», asegura Guerrero.

Aunque al madrileño no le gusta hacer planes de futuro, comienza a plantearse si Gijón será su próximo destino definitivo. «No me gusta hacer planes a largo plazo, porque la vida cambia de un momento para otro, así que será algo que iremos viendo con el tiempo. Por ahora, nuestra prioridad es encontrar y formar un buen equipo con el que poder sacar adelante este proyecto».

 


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