Por decoro
Opinión
17 Apr 2026. Actualizado a las 07:44 h.
No son pocas las veces en la vida en las que nos enfrentamos a tener que elegir entre lo menos malo. Es indiscutible que ha sido una excelente noticia para la Unión Europea que Viktor Orban haya perdido las elecciones en Hungría, pero también considero que la victoria de Peter Magyar (que colaboró con el propio líder ultraderechista hasta hace tres años) no es un motivo de júbilo (más bien lo definiría como un alivio porque, si no cambia de opinión, dejará sin efecto las estrechas relaciones que mantenían hasta ahora las y los magiares con Donald Trump y Vladimir Putin). Cabe señalar que la izquierda fue muy generosa al renunciar a presentar sus propias listas con el objetivo de concentrar todos los votos en el partido Tisza y, así, sortear el sistema electoral por el que se hacía casi imposible derrotar a Orban. Está por ver si este resultado tendrá su efecto contagio también en otras partes, porque de confirmarse esa tendencia conllevaría un revés tras el fuerte ascenso de los últimos años.
Afortunadamente figuras como las del vicepresidente norteamericano, JD Vance, que carecen de carisma y de empatía, lo único que consiguen asistiendo a campañas electorales como la húngara es disminuir la atracción de votar a este tipo de partidos políticos. Es verdad que ya se habían celebrado anteriormente dos votaciones, una en Francia con los comicios municipales (Le Pen fracasó en su apuesta por alcanzar el poder en las ciudades más importantes) y otra con un referéndum en Italia sobre la reforma judicial (que ha supuesto la primera derrota de Giorgia Meloni), que no cumplieron las expectativas de los ultras. En España el siguiente termómetro electoral será justo dentro de un mes en Andalucía. A diferencia de las últimas autonomías que llamaron a sus ciudadanas y a sus ciudadanos a votar (en estos momentos siguen con gobiernos en funciones. En el caso de Aragón hay de límite para sacar la investidura el 3 de mayo y en Extremadura al día siguiente. De no prosperar las votaciones, deberán repetirse las elecciones. En Castilla y León hay más tiempo, y de hecho esta semana tuvo lugar la constitución de la nueva legislatura en Las Cortes) hablamos de un lugar donde el PP tiene mayoría absoluta. Hay encuestas que apuntan a que Juan Manuel Moreno Bonilla no tiene garantizado llegar a los 55 escaños necesarios, aunque sí que estaría muy cerca de ese número (por lo que ha trascendido, solo aparecerá por allí Alberto Núñez Feijóo. Se quedarán sin participar en mítines perfiles como Isabel Díaz Ayuso y José María Aznar). En cuanto al partido de Santiago Abascal habrá que ver si sus problemas internos le perjudican o no, aunque me gustaría creer que le pasará factura sus comportamientos antidemocráticos, sean por sus discursos (estamos escuchando estos días barbaridades contra la regularización de migrantes) o por sus actitudes (ha sido lamentable ver al diputado José María Sánchez en la tribuna del Congreso. Primero atacó a los servicios jurídicos de la cámara baja y después se encaró con Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que presidía la sesión en ese momento, actuando de una manera intimidatoria y fuera de las normas que deben cumplir todas y todos los representantes de la ciudadanía. Aunque solo fuera por decoro no ha pedido perdón ni se ha arrepentido, ni tampoco su propio partido le ha reprochado su impresentable actitud).
A medida que va pasando el tiempo se van incorporando nuevas técnicas para comunicar a través de los medios que tenemos a nuestro alcance. Ahora estamos en un momento en el que los llamados «reels» o vídeos cortos en vertical son la manera más efectiva de llegar a diferentes públicos que consumen su tiempo en las redes sociales. También se están colando contenidos creados por inteligencia artificial de diversa índole que terminan siendo compartidos por muchísimas personas. Como en todo hay dos modelos de hacer las cosas, y dependiendo de quien seas, tendrá todo el sentido lo que publicas o, por lo contrario, estarás extralimitándote en tus funciones. Por una parte está Donald Trump, que si parecía que no podía hacer más el ridículo, su última idea ha sido emularse con Jesucristo con un meme (indignando al catolicismo, con el Papa León XIV a la cabeza). Por otra está Mamdani, que se grabó un video anunciando la puesta en marcha de un impuesto a los ricos que poseen segundas viviendas vacías en Nueva York (este tributo recaerá sobre apartamentos cuyo propietario tenga su residencia fuera de la ciudad, excluyendo los casos en los que haya un contrato de alquiler con un inquilino permanente). Por decoro y sentido de responsabilidad institucional, ojalá proliferen más perfiles como el alcalde neoyorkino.