Los defensores de la libertad de expresión
Opinión
28 May 2026. Actualizado a las 05:00 h.
La libertad de expresión es un asunto lo suficientemente importante como para dejarla en manos de quienes quieren acabar con ella. Para el próximo lunes, en el Congreso, Vox ha preparado un sarao sobre la libertad de expresión en el que se ha invitado a todos los buleros profesionales, entre ellos Vito Quiles y Bertrand Ndongo. Las jornadas, que son un solo día, serán clausuradas por el mismísimo Santiago Abascal, lo cual está muy bien, por lo menos que se pase por el Congreso de vez en cuando. Me queda la mosca detrás de la oreja de si esto está un poco preparado ahora que a Vito Quiles le han quitado la acreditación para el Congreso durante unos meses y poder elevar así a un tipo más bien mediocre que no ejerce el periodismo a la categoría de mártir de la libertad. Jamás en la historia la libertad estuvo defendida con menos lustre por personas tan escasamente brillantes.
A ninguno de los participantes le importa lo más mínimo la libertad de expresión y a quien menos le importa es a Santiago Abascal. Es más, lo más probable es que, una vez en el poder, en su partido se dediquen a censurar todo lo posible, algo que ya han intentado con notorio entusiasmo, sin ir más lejos hace un mes, cuando dicho partido pidió cancelar la actuación de Evaristo Páramos en Murcia. Pero hay muchos ejemplos más.
En 2022, Vox aplaudió que el gobierno de la Comunidad de Madrid cancelara una obra teatral de Paco Bezerra sobre Santa Teresa. En 2023, el Ayuntamiento de Quintanar de la Orden (Toledo), gobernado por PP y Vox, quitó de su programación una obra de teatro que, según la edil de Cultura, podría escandalizar al público. En la obra, el escándalo estaba en que los protagonistas salían al escenario en calzoncillos. También en 2023, la formación ultraderechista de Abascal, en el ayuntamiento de Valdemorillo (Madrid), censuró la obra basada en la novela de Virginia Woolf «Orlando». Ese mismo año, el supuesto concejal de Cultura de Vox en Burriana (Castellón), censuró revistas en catalán y retiró libros LGTBIQ+ por considerarlos escandalosos y pornográficos. En Bezana (Cantabria), se censuró la proyección de la película de Pixar «Lightyear» por el famoso beso entre dos mujeres y en Briviesca (Burgos), se canceló la obra «El mar: visión de unos niños que no lo han visto nunca», donde se cuenta la historia de un maestro fusilado en la Guerra Civil. Estas dos últimas cancelaciones, censuras o como quieran llamarlas, se deben, como de costumbre, a PP y Vox. Por censurar, Vox ha censurado hasta carteles de conciertos como el de la cantante Zahara en Toledo. Podría escribir un libro entero con todas las censuras y cancelaciones que ha venido ejerciendo el partido de Abascal desde que llegó a las instituciones de cualquier lugar de España. Poner a este señor y a sus amigos, pues eso son quienes acudirán a esas jornadas, a cuidar de la libertad de expresión, que es un derecho que tenemos todos, no solo ellos, es como poner a un zorro al cuidado de las gallinas. Vienen tiempos oscuros.