A setenta años de su muerte, que se cumplen este viernes, el Baroja más librepensador («Soy un hombre al margen», se autodefinía en ocasiones) y escéptico que retratan algunas de sus biografías se asoma desde nuestra hemeroteca a una realidad actual fragmentada en trincheras: «Al mundo le debe faltar una vitamina muy importante y por eso no marcha», decía en 1949 en La Voz, convencido de que no había dogma del que fiarse
Jesús Flores