Del periódico a las flores, así reinventó Patricia Menéndez el quiosco de la calle Calvo Sotelo de Oviedo
La Voz de Oviedo
La llanerense empezó en este mundo de las plantas por «pura casualidad», pero «ahora no me vería trabajando en otra cosa»
02 Mar 2023. Actualizado a las 09:45 h.
Durante décadas fue un espacio donde podías comprar periódicos y revistas, así como alguna que otra golosina, helado o bollo de chocolate que te endulzará el día. También era posible adquirir juguetes, cromos o los bonos de autobús. Sin embargo, desde hace un año y tras un tiempo sin actividad se ha convertido en un puesto de flores y café para llevar, que a diario capta la atención de cualquier viandante. «Es un auténtico éxito», asegura Patricia Menéndez, quien ha transformado el quiosco situado en la calle Calvo Sotelo de Oviedo en una floristería. Bajo el nombre de «Con flores y floreros» va más allá de lo «puramente» tradicional.
Patricia Menéndez empezó en este mundo de las plantas y flores por «pura casualidad», pero «ahora no me vería trabajando en otra cosa». «Con 18 años terminé de estudiar el bachiller artístico y salió un trabajo de auxiliar florista del paro. Al final, como me gustaba todo lo relacionado con el arte y demás decidí probar. La primera experiencia fue así-asá. No aprendí demasiado, pero luego por razones personales me mudé a León. Allí conocí a una chica que me dio toda la información, todos los cursos y demás, tuve esa gran suerte porque los cursos son súper caros», cuenta.
Abre las puertas de su propia tienda hasta que la pandemia chafa sus planes de futuro
A partir de ese momento comenzó a trabajar en varias floristerías donde aprendió «diferentes formas de trabajar con flores», hasta que en el año 2018 decidió llevar a cabo «la idea que a mí se me había ocurrido». «Tenía la necesidad de expresarme en solitario y no ceñirme a lo que me pedían en otras empresas. Entonces decidí abrir en Posada de Llanera una tienda —homónima al quiosco—. Sin embargo, durante la pandemia del coronavirus tuve que cerrar el local. Seguí trabajando a través de la página web para continuar ahorrando y así, cuando pasase la crisis sanitaria lo volvería intentar», relata Patricia Menéndez Alfonso.
Reinventa el quiosco de la calle Calvo Sotelo
En ese tiempo, el Ayuntamiento de Oviedo sacó a concurso la explotación de los quioscos y Patricia Menéndez vio la oportunidad perfecta para volver a emprender. «Me lancé, fui a la subasta y tuve suerte. A partir de ahí empecé a trabajar para que la gente viese que era un trabajo totalmente diferente y más actualizado, ya que montar hoy en día una floristería en Asturias es como si fuese una más. Pero yo veía que había que modernizarse», cuenta la joven, quien para cumplir con los requisitos de la licitación vende un periódico local, aparte de poner a disposición del público cafés, chocolates o infusiones para llevar, además de contar con un «pequeño stand» de galletas artesanas, caramelos y demás dulces.
De la gran variedad de flores que trabaja, Patricia Menéndez es especialista en las secas y preservadas. «Son las que más éxito tienen», reconoce antes de señalar que las ventas varían en función de la época del año. «Como cualquier comercio, yo dependo mucho de cada campaña, que es cuando más vendo», confiesa. No obstante, como no es la típica floristería, donde la gente entra a comprar tras tener una idea fija en la cabeza, sino que al pasar delante ya se queda prendido de los trabajos, pues esto hace que las ventas también se consoliden a diario. «La mayoría de clientes que tengo es porque les gusta mi forma de trabajar. Pero es verdad que aquí es gente que va para su casa y a lo mejor está lloviendo y dice "pues voy a alegrar el salón de casa" o van a ver a alguien y, como no le llevan nada, al ver las flores dicen "pues voy a llevar un ramo económico y quedo bien"», apunta.
Variedad de ramos a precios económicos
Bajo esta premisa, Patricia Menéndez asegura que el precio de los ramos de flores que ella prepara oscilan entre los ocho y los diez euros. «Yo entiendo que es un quiosco y está en la calle, además en Oviedo hay mucha tradición de comprar en El Fontán y no puedes vender como si estuvieras en una boutique floral. Aquí tienes que hacer ramos baratos, fáciles de comprar, porque es una venta muy directa. La gente cuando lleva un ramo, la mitad de las veces, es porque quiere hacer un detalle, tampoco se quiere gastar mucho dinero», reconoce la florista, quien también recoge grandes encargos y decora todo tipo de eventos.
«Al final es un poco moverte. El trabajo no va a llegar nunca a donde tú estés, aquí es como quien busca una obra», resalta Patricia Menéndez, antes de admitir que las crisis económicas que se han ido sucediendo en los últimos años le han afectado en cierta manera. No obstante, «siempre fui muy resolutiva y siempre intenté sacarme las castañas del fuego. Yo creo que al final son etapas y hay que intentar pasarlas. Intentar ajustarnos a lo que podemos consentirnos, sin malgastar el dinero, y trabajar. Es verdad que depende de la suerte que tengas, pero si eres una persona trabajadora tienes éxito seguro», manifiesta.
Un gran volumen de trabajo
Y éxito es lo que le sobra a Patricia Menéndez. Tal ha sido la carga de trabajo que ha tenido en el último año que incluso ha tenido que decir «basta» para tomarse un respiro y así coger fuerzas. «Hubo un momento en el que no podía más. Venía de trabajar tres o cuatros meses en los que no descansaba ningún fin de semana, ningún domingo. De hecho en Navidad como el mercado se abre todos los días tenía que tener mercancía para todos esos días y fue mucho sacrificio. Tenía que salir del puesto, recoger la mercancía, hacer más ramos, volver a llevarlos… y así durante 30 días», cuenta.
En este punto, Patricia Menéndez señala que llevar una floristería es un empleo «muy esclavo». «A mí después de todos estos años trabajando me hace mucha gracia la gente que pasa por delante del stand del mercadillo de navidad que hago y dice "ay que bonito, ojalá yo supiera hacerlo" y yo pienso "no sabes lo esclavo que es, lo duro que es". Esto no es colocar flores en una base, sino que hay que llenar de agua las mismas, lavar cacharros, coger pesos, porque se cogen muchos, si tienes que hacer un evento, cargar una furgoneta, descargarla, montar el arco y demás… es muy duro», señala.
«Quizás por la crisis no llegas a tener el suficiente o no te atreves a contratar a alguien porque es un negocio complicado. No es lo mismo estar en una tienda y doblar ropa, sino que a mi negocio llegan cajas y tienes que formar a alguien para que sepa cuidar esa flor, colocarla, hacer los trabajos que son los más complicados y luego que quiera trabajar, involucrarse en ello y al final formar parte de una pequeña familia, que ya lo somos, de hecho, porque estamos mi hermano y yo», prosigue antes de reconocer que aún así es un trabajo «muy agradecido» porque «ves el resultado y a la gente le gusta».
Proyectos futuros
Tal es su pasión por las flores que Patricia Menéndez tiene clarísimo que seguirá creciendo profesionalmente. «El quiosco ha sido un bum y montaremos otro en Gijón. De aquella ya habíamos mandado el proyecto tanto a Oviedo como a Gijón, pero en este último concejo no ganamos la subasta, sino que lo hicieron otras personas que renunciaron a ello. Entonces nos llamaron desde el Ayuntamiento para decirnos que el quiosco estaba libre y lo cogimos. Mi hermano quiso, yo no tenía más ganas de más trabajo, pero él de alguna manera me animó. Estamos pendientes de hacerlo», relata.
Estar al frente de dos quioscos conlleva a que Patricia Menéndez necesite un local para suministrar mercancía a ambos quioscos. «Yo no quería un almacén lejos, sino uno cercano a donde estaba. Me decidí por un local en Oviedo que abriremos al público también porque en los quioscos de calle dependes de la climatología, de la lluvia, pero sobre todo del viento. El viento aquí en el quiosco es algo crucial porque como tiene los años que tiene, la estructura no la puedes modificar porque es patrimonio público, las puertas son un peligro tenerlas abiertas cuando hace aire. A pesar de que yo les hice un soporte para cuando hace aire, al final son puertas de hierro que pesan un montón y es muy peligroso», reconoce antes de señalar que «además como es un sitio diminuto solo puedes preparar lo justo. En cambio, teniendo un local tienes más espacio para preparar ahí los eventos y de todo». Al fin y al cabo «se trata de crecer y seguir aprendiendo», recalca.
¿Cómo se debe cuidar correctamente una planta?
«La mayoría de la gente que no saca las flores adelante es porque mira demasiado por ellas. Yo tengo gente que me dice que se le mueren los cactus, cuando es imposible porque apenas necesita riesgo. Cuanto más las consientas, peor. Las plantas son demasiado caprichosas».