Richard Gracia, mentor financiero: «Te puedes endeudar para tener una vivienda pero no para irte de vacaciones o comprar un iPhone»
La Voz de Oviedo
El autor de «El Método Rico» señala las estrategias que hay que llevar a cabo para que el dinero deje de ser una preocupación
14 Sep 2025. Actualizado a las 14:50 h.
«¿Algún día lograré la libertad financiera?» Esta es una de las preguntas que más se repite en la mente de muchos españoles. La inflación continúa presionando la economía de los hogares, donde los ingresos, en la mayoría de los casos, apenas alcanzan para cubrir los necesidades vitales. Es por esta razón que ahorrar dinero se convierte en un desafío, especialmente para quienes deben estirar hasta el último céntimo para llegar a fin de mes. Sin embargo, existen estrategias para mejorar la salud económica. Así lo asegura el mentor financiero, Richard Gracia (Tudela, 1983), después de impartir este viernes en Oviedo una charla para enseñar a vivir sin depender exclusivamente de un salario. El autor de El Método Rico y fundador de la academia de inversiones homónima señala las técnicas que hay que aplicar para que el dinero deje de ser una preocupación.
—En la situación actual, hablar de creación de riqueza puede resultar contradictorio para algunos. En cambio usted defiende que sí es posible...
— Totalmente. El mayor problema es el gran desconocimiento general sobre las cuestiones más básicas de educación financiera. Y no hablo solo de los aspectos avanzados, sino de lo esencial. Esto impide a la gente no solo invertir —que sería el último paso—, sino también ganar más dinero, ahorrar, gastar menos y gestionar mejor su dinero. Existen principios muy sencillos relacionados con el ahorro, los ingresos, la gestión del dinero o las deudas que, si se aplican bien, pueden marcar una gran diferencia. Lo veo constantemente con mis alumnos y con las personas con las que trabajamos, que es gente con situaciones muy variadas. Desde quienes están muy endeudados hasta quienes cuentan con grandes patrimonios. En todos los casos siempre se puede hacer algo, pero el mayor problema es que muchas veces la gente simplemente lo desconoce. Por eso nos centramos en la formación en educación financiera, porque para mí ese es el primer gran paso. Una vez que conoces las posibilidades que tienes, puedes empezar a actuar. Pero si ni siquiera sabes que existen esos caminos o salidas, es muy difícil hacer nada porque te invade la desesperación.
«Tienes que poner la inversión por delante de todos los demás gastos»
—¿En qué consiste realmente el «Método rico»?
—Se trata de un acrónimo, que consiste en cuatro pasos. Por un lado, está la R, que significa reducir tus gastos; después la I, de inhibir tus deudas, es decir, quitártelas de en medio o al menos lograr que no te pesen tanto. La tercera letra es la C, de comienza a ahorrar. Muchas veces la gente no consigue ahorrar por diferentes razones. Nosotros tenemos metodologías que ayudan a casi todo el mundo a hacerlo, con un objetivo que suele estar entre 500 y 1.000 euros al mes. Sé que a muchos esto les parecerá imposible, pero te aseguro que muchos de mis alumnos que pensaban lo mismo han acabado consiguiéndolo. Por último, está la O, de oblígate a invertir. ¿Por qué obligarte? Porque la mayoría de la gente deja la inversión para el final, y ese es uno de los grandes errores. Nosotros hablamos de preahorro o de pagarte a ti mismo primero, diferentes maneras de expresar lo mismo: poner la inversión por delante de todos los demás gastos. Lo que hace la mayoría es pagar alquiler, hipoteca, facturas… y claro, al llegar a final de mes se da cuenta de que no llega e incluso muchos se endeudan para cerrar el mes. En esa situación, invertir es imposible. Por eso hay que hacerlo al revés: cuando entra la nómina, hay que apartar al momento una cantidad fija para invertir. Nuestro objetivo es que sea al menos 500 euros al mes, porque es cuando de verdad se empieza a notar la diferencia. Si puedes 1.000, mejor. Pero si no, puedes arrancar con 50 o 100 euros: lo importante es crear el hábito.
—¿Y en qué se debería de invertir?
—Al principio, ese dinero que se conoce como preahorro debería destinarse a formar un fondo de emergencias. Una vez creado, ya puedes empezar a invertirlo y tienes que obligarte a invertir cada mes, porque si lo dejas para el final, la vida siempre se mete por el medio y nunca queda nada. La inversión es un mundo muy amplio y todo depende de lo que quieras hacer, del tipo de activos y del tipo de estrategia que elijas. Por eso es importante ir entrando poco a poco en ese mundo, descubrir qué encaja mejor contigo, qué te interesa más y después tienes que formarte para, al menos, poder invertir con garantías y sin cometer errores que te perjudiquen. Es muy importante tener en cuenta que en el mundo de la inversión hay muchísima gente que intenta venderte su producto y para ello lo disfrazan de asesoramiento, aunque en realidad es una venta encubierta. Te venden un producto de inversión que a lo mejor ni es el adecuado, ni el mejor, ni el más óptimo para ti. Si caes en manos de alguien con pocos escrúpulos y tú no tienes un mínimo conocimiento de inversión, te conviertes en un cordero esperando ser degollado: te colocarán cualquier producto pésimo, con comisiones abusivas..,y al final el único que gana es el banco o la aseguradora.
—Para generar riqueza recomienda que las personas aparten, al menos, 50 euros de su nómina y los inviertan. ¿Qué otras rutinas o hábitos considera fundamentales para tener libertad financiar?
—Lo primero, como te decía, es gestionar bien tus gastos y optimizarlos. Para eso, lo primero que hay que hacer es revisarlos periódicamente. A mucha gente le da miedo mirar sus cuentas, o simplemente pereza, y no lo hacen. Pero si no revisas tus cuentas y no eres mínima consciente de en qué se te va el dinero, es muy difícil actuar. Muchas veces, cuando trabajamos con alumnos, descubrimos que están pagando cosas que ni siquiera sabían que tenían contratadas como seguros, suscripciones… O están pagando mucho más de lo necesario porque nunca se han molestado en llamar a la compañía para negociar o ajustar los servicios. Con cambios tan sencillos como estos, de media, se pueden ahorrar varios miles de euros al año. El segundo paso es revisar las deudas. Si tienes deudas caras, lo primero que deberías hacer antes de plantearte invertir un solo euro es quitártelas de encima. También hay que evitar endeudarse para comprar pasivos, es decir, cosas materiales que no generan rendimiento. Endeudarte para una vivienda o para un negocio puede tener sentido, porque son cosas que pueden generar dinero en el futuro. Pero no deberías nunca endeudarte para irte de vacaciones, comprarte un iPhone… porque eso no te va a hacer ganas más dinero. Las deudas solo deberían hacerse para cosas que te vayan a hacer ganar más dinero, no para comprarte algo que no te puedes permitir.
«Si no tienes dinero para pagar un coche nuevo al contado, no te endeudes»
—Es por tanto fundamental revisar los gastos y evitar el endeudamiento innecesario.
—Eso es. Muchas veces nos justificamos con frases como «me lo merezco» o «lo necesito», pero si por ejemplo te tienes que comprar un coche y no puedes pagar 30.000 euros al contado, pues no te endeudes ocho años para comprarlo. Sé que es duro pero hay que hacer las cosas al revés. Es mucho más inteligente optar por un coche de segunda mano, que tenga de tres a cinco años, porque ya ha pasado la fase de mayor depreciación. Para que se entienda, sí compras un coche nuevo de 30.000 euros a los tres años puede valer 18.000 o 20.000 euros y esto es un dinero que pierdes totalmente porque el coche no es un activo, no genera ingresos. En cambio, si compras un coche de tres años por 20.000 euros , quizá a los seis lo vendas por 17.000. Solo habrías perdido 3.000 en ese tiempo. Si además te endeudas, la cosa empeora porque tienes que pagar los intereses, que fácilmente pueden añadir otros 1.000 euros al año. En total, ese coche podría estar costándote 4.000 euros anuales, sin contar gasolina, seguros y mantenimiento.
—¿Qué otros errores comunes comete la gente a la hora de gestionarse económicamente?
—El coche suele ser uno de los grandes errores financieros. Lo mismo ocurre con no priorizar la inversión y destinar el dinero a compras innecesarias. Sé que al principio puede parecer duro, porque no se entiende del todo, pero la clave está en apretarse un poco el cinturón y obligarse a invertir, aunque suponga pequeños sacrificios. Por ejemplo: si antes salías a cenar cinco veces al mes, quizá tengas que salir tres; o en lugar de ir a un restaurante de estrella Michelin, puedes elegir uno más asequible con buena relación calidad-precio. Hoy en día, con las redes sociales, parece que si no vives una vida de lujo o semilujo no eres feliz. Pero eso es una trampa. Ese consumismo por encima de nuestras posibilidades hace que mucha gente se mantenga pobre, porque no prioriza la inversión. Si empiezas a invertir desde joven, aunque sea con 50 o 100 euros al mes, y eres constante, con el tiempo podrías acumular un millón de euros. De hecho, todo el mundo podría llegar a tener un millón de euros. Es matemática pura. El problema es que no lo priorizamos, la mayoría de los jóvenes de 20 a 30 años están más centrados en fiestas, viajes y experiencias que ven en Instagram, en lugar de pensar en invertir. Eso está bien a corto plazo, pero no es lo ideal si quieres tener una vida financiera sólida. Otro punto clave son los ingresos. Aquí hay una doble realidad: por un lado, la responsabilidad individual, pero por otro, un entorno social complicado. En España los salarios de entrada son muy bajos y los gastos son mayores en comparación con años atrás. A esto hay que sumar la alta carga impositiva, por lo que con este panorama es muy difícil progresar. Ahora bien, también existe la parte de responsabilidad personal. Si no estás contento con tu salario o tu profesión, siempre puedes formarte, reinventarte o cambiar de profesión para aspirar a más. No se trata de convertirse en notario, juez, piloto o cirujano plástico a los 40 años. Pero hay opciones accesibles: por ejemplo, ser closer de ventas, una profesión en la que puedes ganar entre 3.000 y 5.000 euros al mes tras tres o seis meses de formación. O áreas como la inteligencia artificial, donde la demanda es altísima y como aún es muy nuevo la oferta de profesionales escasa, puedes ponerte por tu cuenta y empezar a facturar 3.000, 4.000, 5.000 euros al mes teniendo dos o tres clientes. No digo que sea coser y cantar pero las cosas hay que hacerlas bien. Muchas veces culpamos al gobierno, los impuestos, los bancos o el jefe. En lugar de eso, hay que tomar acción, preguntarse: «Vale, la situación es la que es, ¿qué puedo hacer yo al respecto?» Y lo cierto es que siempre hay cosas que se pueden hacer: reducir gastos, eliminar deudas, gestionar mejor el dinero, aumentar ingresos, pedir un ascenso, negociar un salario, formarse, invertir…
—¿Cuándo se consigue realmente la libertad financiera?
—Depende de la situación, pero normalmente se considera que tienes libertad financiera cuando los ingresos de tus inversiones o activos cubren tu estilo de vida. Ahora bien, ese estilo de vida puede variar mucho según la persona. Para algunos puede ser algo muy básico: tener pagado el alquiler o la hipoteca, los suministros (luz, teléfono, etc.) y los gastos esenciales. Si una persona puede vivir con 2.000 euros al mes y, por ejemplo, tiene tres pisos que le generan 700 euros netos cada uno, ya estaría alcanzando la libertad financiera, porque recibe 2.100 euros mensuales que cubren sus necesidades. Pero, obviamente, cada uno aspira a un nivel distinto de libertar financiar. Tal vez quieras que, además de lo básico, tus ingresos pasivos te permitan viajar varias veces al año o darte ciertos caprichos. En ese caso, en lugar de 2.000 euros, quizá necesites 3.000 o 3.500 euros mensuales. También influye el lugar donde vivas. No es lo mismo residir en Madrid, donde probablemente necesitarías al menos 3.000 euros para vivir con comodidad, que hacerlo en un pueblo en mitad de la montaña porque si ya tienes la casa pagada, con 1.000 o 1.500 euros extra al mes puedes vivir muy bien. El concepto, en cualquier caso, es el mismo: que las rentas, dividendos o retornos de tus inversiones cubran tu estilo de vida. A partir de ahí, cada persona define qué nivel quiere alcanzar. La mayoría de la gente lo que realmente busca es contar con unos 2.000, 3.000 o 4.000 euros limpios al mes que le permitan vivir sin preocupaciones económicas.
—Por último, ¿qué consejo daría a alguien que ya está mejorando su situación financiera?
—Para mí, el mejor consejo es que la gente se eduque financieramente, porque al final eso les ayudará a cometer menos errores, y reducir las probabilidades de caer en manos de personas sin escrúpulos que intentan vender productos financieros muy malos y en el peor de los casos caer en manos de estafadores, que desgraciadamente los hay. Te permitirá además avanzar mucho más rápido hacia la libertad financiera. Lo que he comentado hasta ahora son aspectos básicos, pero en el mundo de la inversión hay niveles más avanzados que te permiten obtener mayores rentabilidades y progresar más rápido. Eso solo se consigue con formación; de lo contrario, es muy difícil lograrlo. Si todos tuviéramos un mayor educación financiera nos iría mucho mejor en muchos aspectos, incluso en no dejarnos manipular ni engañar por bancos, gobernantes o políticos. Con un poco más de formación financiera, muchas de las cosas que hoy se dan por buenas o que se aceptan sin cuestionar se verían de otra manera.