Las familias de «la escuelina» de Oviedo exigen estabilidad en el personal educativo: «Los cambios afectan mucho a los niños»
La Voz de Oviedo
Los padres y las madres de este centro infantil muestran su descontento con la «nefasta» gestión de la plantilla de la sede de las Escuelas Blancas
19 Mar 2026. Actualizado a las 05:00 h.
La red autonómica de escuelas infantiles es uno de los «grandes proyectos» del actual gobierno de Asturias, liderado por Adrián Barbón. Conocida como «Les Escuelines», esta iniciativa ha transformado «por completo» el panorama educativo de la región, al garantizar la educación de niños de 0 a 3 años. Su puesta en marcha ha beneficiado a decenas de familias, especialmente a las de las zonas rurales, y ha situado a la comunidad como pionera en este ámbito. No obstante, todavía persisten algunos problemas en su funcionamiento. Uno de los principales se relaciona con el personal responsable de atender estos centros.
Mientras que la consejería de Educación sigue centrando buena parte de sus esfuerzos en solventar las deficiencias de este sistema y seguir fortaleciendo un modelo que pretende ser un referente en educación infantil, los padres y las madres de la primera escuelina de Oviedo, «Los Carbayoninos», en concreto de las Escuelas Blancas en San Lázaro, muestran su descontento con la «nefasta» gestión del personal educativo. Denuncian que sus hijos tendrán que volver a enfrentarse a un cambio de profesorado, con todo lo que ello implica para su estabilidad y desarrollo emocional.
«Nos acaban de informar de que, muy probablemente, cambiarán a una o todas las educadoras de la escuelina debido al proceso de estabilización que está llevando a cabo el gobierno del Principado», asegura Alicia Sela, madre de una de las niñas usuarias del centro y portavoz del colectivo de familias afectadas, ya que aún no han logrado constituirse formalmente como asociación. «Nos parece muy bien que se estabilice al personal público pero, en estos casos, lo ideal es que un educador recoja a un bebé cuando tiene meses de vida y acabe con él a los tres años», apunta mostrando su preocupación por el impacto que estos cambios pueden tener en los pequeños y que además «vulneran los principios pedagógicos de esa etapa de 0 a 3 años».
«Estos cambios de personal les afecta mucho», confiesa, antes de señalar que no es la primera vez que los menores usuarios de este centro educativo infantil público se enfrentan a una sustitución de sus educadores. «Cuando la escuelina entró en funcionamiento el pasado 27 octubre no empezó con todas las educadoras. Solo eran tres y hasta noviembre no se incorporó la cuarta», asegura. En consecuencia, los niños fueron «privados de la atención completa necesaria desde el primer día».
Añade que, antes de diciembre, tres de esas docentes fueron cesadas y reemplazadas por otras profesionales, «rompiendo por primera vez el vínculo de apego de la práctica totalidad de alumnos». «En resumen, en menos de un mes, los niños han conocido a cuatro educadoras diferentes, cuando, en realidad, ningún niño, independientemente de la etapa educativa en la que esté, debe exponerse a tanto cambio de figuras educativas. Menos aún en el ciclo de Educación Infantil porque, por ley, deben estar en entornos estables», subraya.
A esto hay que sumarle el hecho de que estos niños no han recibido una atención integral como en el resto de escuelas infantiles, puesto que el centro inició su actividad en el mes de octubre en vez de en septiembre, lo que provocó retrasos, principalmente, en la instauración de rutinas. «No han tenido un proceso de adaptación. De hecho, el primer día, como estabais convocados los medios de comunicación, entraron dos horas antes de que llegaseis vosotros (los periodistas), Adrián Barbón, y demás personal», asegura Alicia, que pone de manifiesto la falta de planificación en esta escuelina, que cuenta además con otra sede en el Colegio Público Juan Rodríguez Muñiz-Las Campas.
Como se niegan rotundamente a que sus hijos vuelvan a tener que pasar por un proceso de adaptación, con todo lo que ello implica, exigen la permanencia de las personas que actualmente desempeñan sus funciones en la sede Escuelas Blancas de «Los Carbayoninos», hasta el mes de julio, «paralizando cualquier cese o traslado inmediato». Piden encarecidamente que «cualquier incorporación de personal titular» se realice coincidiendo con el nuevo ciclo escolar, para permitir «una transición digna y no traumática para los menores».
«Los cambios deben hacerse teniendo en cuenta las necesidades educativas de los niños, y a estas edades lo fundamental es garantizar estabilidad», concluye Alicia Sela, en representación de los padres y madres afectados por la situación.