La Voz de Asturias

El secreto del éxito de la ferretería de Oviedo con más de medio siglo de vida: «Cada vez vienen más jóvenes a la tienda»

La Voz de Oviedo

Esther Rodríguez Redacción
Rubén Rodríguez y Rosa Menéndez son los actuales responsables de la Ferretería San Lázaron

El matrimonio formado por Rubén Rodríguez y Rosa Menéndez está al frente de este negocio familiar que va por su segunda generación y se ha convertido en un referente en el sector

02 Apr 2026. Actualizado a las 05:00 h.

El comercio de proximidad atraviesa un momento muy complicado. A la subida de los costes se suma la caída de las ventas, impulsada por los cambios en los hábitos de consumo y una feroz competencia. Ante este panorama, numerosas tiendas se ven obligadas a bajar sus persianas para siempre. Sin embargo, algunas logran resistir gracias a su capacidad de adaptación, al trato cercano y a un esfuerzo constante que, aunque a menudo pasa desapercibido, resulta esencial para mantener vivas las calles y la economía local. Es el caso de la Ferretería San Lázaro. Este pequeño negocio de Oviedo lleva más de medio siglo con sus puertas abiertas y parece tener asegurada su continuidad, gracias al relevo generacional entre su clientela. «Cada vez viene más jovenes a la tienda», afirman sus responsables. 

Para conocer el origen de este negocio que es de los pocos de estas características que quedan en la capital de Asturias es necesario remontarse al siglo XX. Corría el año 1966 cuando Sénida Alba tras regresar a su tierra natal, después de un largo periodo de tiempo afincada en Venezuela, animó a sus hijos, Antonio, Pepe y Darío, a abrir las puertas de un establecimiento dedicado a la venta de herramientas, materiales de construcción, suministros de fontanería y electricidad, así como artículos de bricolaje y mantenimiento para el hogar. Siguiendo sus consejos, como en tantas otras ocasiones, inauguraron en el barrio de San Lázaro —de ahí su nombre— una ferretería, ya que en esta zona de Oviedo no existía un establecimiento similar.

«No había nada. De hecho, vendían de todo. Me cuentan que hasta llegaron a comercializar juguetes», destaca Rubén Rodríguez, actual propietario de esta tienda que, con mucho esfuerzo y sacrificio, pusieron en marcha su progenitor y sus tíos Pepe y Darío. «Como buen estudiante, venía a pasar los veranos aquí», señala, dejando claro que creció entre las cuatro paredes de este pequeña comercio, del que con el tiempo acabó haciéndose cargo con orgullo. «Cuando se jubiló mi padre, dejé mi puesto en la Librería Cervantes para venir a trabajar aquí, porque, al final, se trataba de un negocio que podía llegar a ser mío», cuenta. Dicho y hecho. Tras varios años detrás del mostrador y después de realizar las gestiones pertinentes, en 2018, se convirtió en el titular de la ferretería.

Las estanterías de la tienda están repletas de productos de bricolaje, perfectamente ordenados

Desde entonces, junto con su mujer, Rosa, este ovetense mantiene vivo el legado familiar. La esencia de la tienda sigue siendo la misma: trato cercano y atención personalizada a cada cliente. «Lo único que hemos cambiado ha sido la distribución. En su día había tres mostradores y la mercancía no estaba a la mano de le gente. Tenían que pedir todo. Ahora, sin embargo, pueden mirar y tocar ellos solos el producto sin necesidad de pedirlo», dice la pareja, mientras apuntan a las estanterías repletas de herramientas, materiales de bricolaje y artículos para la construcción y el hogar. «Y en almacén todavía tenemos muchas más cosas», confiesan entre risas, conscientes del gran volumen de mercancía.

El hecho de contar con una amplia oferta es una de las claves por las que esta tienda de Oviedo lleva 60 años con las puertas abiertas. «Es fundamental tener de todo o que, por lo menos, puedas conseguir lo que demanda el cliente», aseguran, antes de señalar, que otro de los aspectos que los diferencia de los demás negocios del sector es que cuentan con productos de primera. «Nosotros no podemos competir con los precios porque siempre en las grandes superficies o en internet serán más bajos. Pero, sí que podemos garantizar que tenemos artículos de buenos materiales», admiten. Para asegurar esa calidad que ofrecen tratan, en la medida de lo posible, de priorizar a proveedores nacionales y, a poder ser, autonómicos.

Los responsables de la ferretería del barrio de San Lázaro ponen a disposición de los clientes una amplia oferta de productos para el hogar

De igual modo, brindar una atención personalizada es otro de los secretos del éxito de la ferretería. «Asesoramos siempre a nuestros clientes y eso es algo que valoran. Muchas veces vuelven porque saben que somos sinceros. «A lo mejor vienen buscando un determinado producto y les decimos: “No hace falta que se lleve algo tan caro, llévese esto, que es más barato, le va a funcionar igual, le va a dar el mismo resultado y no va a tener que gastar tanto», señalan como ejemplo de esa honestidad, que tanto les caracteriza y hace que la mayoría de la gente que entra por primera vez en la tienda vuelva una y otra vez. «Además de saber que no les vendemos por vender, confían en que siempre les ofrecemos una solución», apuntan.

Una amplia y fiel cartera de clientes

Aunque el perfil de clientes ha cambiado en los últimos años, puesto que las grandes almacenes les han «comido terreno» en el sector, Rubén y Rosa cuentan con una sólida base de fieles compradores. «La mayoría vienen a comprar aquí desde hace muchos años. Otros lo hacen desde la pandemia, buscando esa cercanía que no te ofrece Amazon o las grandes superficies comerciales. Podríamos decir además que casi todos son bricomaniacos porque los profesionales apenas acuden, pero cuando lo hacen, al que ver que tenemos buena mercancía, cuando necesitan algo que sea bueno de verdad vuelven», precisa el matrimonio carbayón, que no solo atienden a gente del barrio sino también de otros puntos de Oviedo.

En esta ferretería de Oviedo cuentan con una selección de lámparas hechas en Asturias

No solo pueden presumir de contar con una clientela leal, sino que, además, siguen incorporando nuevas generaciones que garantizan la continuidad del negocio. «Cada vez viene más gente joven», destacan, orgullosos de que el relevo de consumidores está asegurado. Lo que no tienen tan claro es que, en un futuro, puedan pasar el testigo del negocio a sus retoños. «No veo a mis hijos dedicándose a esto», confiesa Rubén. «Bueno, nunca se sabe. Yo tampoco pensé que fuera a trabajar en la tienda», admite Rosa. Decoradora de interiores de profesión, asegura estar «muy contenta» de haber cambiado su trayectoria laboral. «Aunque sea más duro y complicado, porque son muchas horas aquí y además con la incertidumbre de llegar a fin de mes, no hay nada mejor como trabajar para uno mismo», reconoce.

Todavía es pronto para saber si esta ferretería contará con relevo generacional, pero sus actuales propietarios desean poder jubilarse en este establecimiento del «tranquilo y acogedor» barrio de San Lázaro. Hasta que llegue el momento de poner fin a su vida laboral y disfrutar de un merecido descanso, Rubén y Rosa seguirán trabajando con la misma dedicación y pasión de siempre. Mientras tanto, continuarán escribiendo la historia de este negocio familiar, que forma parte de la esencia de la ciudad y lo seguirá siendo en el futuro.


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