Una asturiana, entre las «Dears» que sigue a Dimash Qudaibergen por todo el mundo: «Esto no es fanatismo, es amor genuino»
La Voz de Oviedo
Esta vecina de Oviedo descubrió el extraordinario talento del joven cantante kazajo de «casualidad» y, desde entonces, se ha convertido en una fiel seguidora. «Nunca antes he sido fan de nadie ni pensé que pudiera llegar a serlo, porque nunca entendí ese fenómeno», confiesa
11 May 2026. Actualizado a las 05:00 h.
Al otro lado del mundo, a casi 5.000 kilómetros en línea recta de la Península Ibérica, hay un joven que está revolucionando la industria musical gracias a su talento fuera de lo común. Su nombre es Dimash Qudaibergen y su voz está dejando al mundo entero sin palabras. Considerado ya como uno de los mejores artistas de la historia de la humanidad, este kazajo de 31 años es capaz de fusionar el crossover clásico con el pop, el folk e incluso el rock. Lo hace, además, hasta en diez idiomas diferentes, con su excepcional rango vocal de más de seis octavas y cinco semitonos. Esta extraordinaria manera de interpretar ha conquistado a miles de seguidores en todo el planeta. Entre sus incondicionales fans, a quienes llama «Dears», se encuentra una logroñesa afincada en Asturias: Esther Sota, una médica otorrinolaringóloga que incluso ha aprendido kazajo por su admiración hacia él.
La pasión que siente esta ovetense de adopción por el cantante y compositor de Kazajistán nació fruto de la casualidad. En tiempos de confinamiento, y para combatir el aburrimiento, empezó a hacer scroll por su perfil de Facebook, una red social que, según asegura, en aquel momento solo utilizaba de forma puntual. La usaba para estar al día de la actividad de su grupo de baile y para intentar localizar a personas que había conocido tiempo atrás, pero con las que había perdido el contacto. Mientras revisaba los contenidos, se topó con un enlace en el que se leía «mejor cantante del mundo» y, sin dudarlo dos veces, hizo clic, pensando: «será para menos». «Siempre me ha parecido muy atrevido decir que alguien es el mejor del mundo, porque para eso primero tendrías que haber visto a todos los artistas que existen», confiesa.
Tras unos segundos de espera, en la pantalla de su móvil apareció un joven asiático cantando S.O.S d'un terrien en détresse en el programa televisivo de China que lo catapultó a la fama. «Según lo vi, dije: “No sé si será el mejor cantante del mundo, pero entre los tres primeros, seguro”», asegura Esther, quien inmediatamente escuchó otra canción de él. En esta ocasión, Sinful Passion. «Ahí sí que me quedé con la boca abierta porque me parecía imposible que pudiese cantar así», recuerda. Acto seguido dio a reproducir Olímpico y se enamoró «completamente». Pero, antes de empezar a seguirlo en todas su redes sociales y buscar información para saber más sobre él, dio al play del videoclip de Love Is like a Dream y quedó completamente cautivada.
Aún con la emoción de lo que acababa de escuchar vibrándole en el pecho, se puso a investigar si había algún club de fans. Para su sorpresa, descubrió que existían «muchísimos» y, como reconoce, pensó de forma ingenua que era la única española que lo conocía. «Flipé cuando supe que tenía club de fans en España, así que me apunté», relata, antes de asegurar que jamás había formado parte de una comunidad de seguidores. «Aunque siempre he tenido afición por la música, nunca he sido fan de nadie ni pensé que pudiera llegar a serlo, porque nunca entendí ese fenómeno», confiesa. Pero tras escuchar a Dimash Qudaibergen un 25 de marzo de 2021 —fecha que tiene grabada a fuego en su memoria—, cambió completamente de opinión y se vio arrastrada a un tipo de admiración que jamás había sentido.
La primera actuación en vivo y en directo
Gracias a ser uno de los más de 17.000 miembros de «Dimash Qudaibergen Fan Club Oficial España», así es como se llama el grupo de seguidoras en nuestro país, Esther pudo asistir, por primera vez, a un concierto de Dimash Qudaibergen. «Casualmente fue justo un año después de que lo descubrí», destaca. Tras verlo en directo sobre el escenario de Dubái, quedó completamente impactada. «Fue impresionante, nunca se me olvidará. La primera vez que lo ves en vivo es algo que no te puedes creer», asegura esta vecina de Oviedo, que hasta entonces había escuchado toda su discografía, visto conciertos completos o fragmentos disponibles en internet y buscado información para conocer mejor su trayectoria.
Esa actuación en los Emiratos Árabes Unidos marcó «un antes y un después» en su experiencia como seguidora y reforzó aún más su admiración por el artista kazajo. «Después de verlo cantar en vivo, ya no te vale con ver sus vídeos», admite. En ese momento, ya tenía entradas para el concierto previsto para la semana siguiente. En realidad, iba a ser el primero al que asistiría, pero la pandemia obligó a reprogramarlo. «Honestamente pensaba que ir a ese concierto iba a ser una sobredosis, porque iba a ver prácticamente el mismo espectáculo en muy poco tiempo. Creía que no cambiaría gran cosa. Y te juro que salí del concierto de Dubái diciendo: “Menos mal que lo voy a ver dentro de una semana en Düsseldorf”», asegura y señala que no le fue posible asistir a Praga, aunque le habría encantado hacerlo también.
A partir de entonces, Esther no ha parado de ingeniárselas para ver a Dimash en directo. Ha asistido a 19 conciertos suyos, de los que solamente uno ha sido en España. Este se celebró el pasado 8 de noviembre en en el Olimpic Arena de Badalona, en Barcelona, donde se reunieron miles de «Dears» procedentes de más de 77 países. Ha acudido también a un espectáculo musical en Londres, donde el joven kazajo era el artista invitado, y, recientemente, ha volado a Budapest para verlo cantar con el español que forma parte del trío Los tres tenores. «Creo que este último ha sido el mejor concierto al que he asistido en mi vida. Fue increíble y muy bonito. Además, creo que para él fue una actuación muy importante porque admira muchísimo a Plácido Domingo. Siempre ha dicho que es cantante por su culpa», destaca.
Desde que descubrió el extraordinario talento de este artista asiático, autor de temas en varios idiomas como El amor en ti en español, la ovetense de adopción dedica gran parte de su tiempo libre no solo a escuchar su música, sino también a adentrarse en la cultura de Kazajistán. Trata, por todos los medios, de conocer las tradiciones y las costumbres del país que vio nacer y crecer a esta estrella mundial. Tal es el interés que le despierta Dimash que incluso ha llegado a aprender su lengua materna: el kazajo, un habla turco que utiliza principalmente el alfabeto cirílico. «Quiero ser capaz de comunicarme con los kazajos, aunque sea de una manera muy básica, pero, sobre todo, quiero entender mucho mejor lo que él canta», asegura. Gracias a conocer su idioma, ha podido dirigirse a él en encuentros como el del aeropuerto de Nueva York, tras el concierto en el Madison Square Garden, o en el de Budapest
Pese a que el kazajo es «muy difícil» de aprender, Esther es capaz de cantar en él, tratando de reproducir algunas de las interpretaciones más emblemáticas de su artista favorito. Se le da tan bien hacerlo que hasta ha conquistado a la madre del cantante asiático. La tradición marca que, cuando el artista va a cantar a un país, en la víspera se debe celebrar una fiesta y esta debe ser organizada por el club de fans del país anfitrión. En la preparty que se celebró en Barcelona, cantó una canción de Dimash, con su madre presente, que también es cantante profesional. «Cuando terminé, me dio un fuerte abrazo. Fue un momento muy bonito. Me llevó muchísimo trabajo preparar esa canción, pero solo ese abrazo de aquella mujer ya compensó todo el esfuerzo», asegura esta médica de carrera, quien interpretó ante más de 700 personas y no sintió ningún tipo de reparo, porque, como ella misma dice, «ser fan es estar completamente involucrada».
«A mí me dicen hace cuatro años que iba a hacer todo esto y rápidamente les diría que no estaban hablando de mí. Mucha gente piensa que me he vuelto loca, pero no es así. Aunque no entiendo del todo el fenómeno fan, lo vivo. A mí me está aportando felicidad, alegría, una fuente constante de actividad, de conocimiento y de personas que jamás había experimentado. De hecho, quienes me conocen desde hace muchos años dicen que nunca me habían visto tan activa, tan ilusionada y tan entusiasmada con nada como con esto», admite Esther, quien está tan inmersa en el universo que rodea a Dimash que hasta ha contribuido en la creación de La Gran Voz Kazaja. Se trata de una asociación sin ánimo de lucro que se dedica a divulgar la cultura de Kazajstán y apoyar al cantante asiático.
«A través de esta entidad recaudamos también dinero para hacer, en su nombre, donaciones a causas benéficas tanto en España como en el extranjero y, por supuesto, en Kazajistán. Dimash es una persona muy filantrópica que siempre nos dice que no quiere que le compremos ni le regalemos nada, pero él realiza muchísimas donaciones que desconocemos, así que esta es una forma de corresponderle, porque quiere que se ayude a las personas que lo necesitan, sin importar el país o la religión», explica. En este punto señala que, con motivo de su cumpleaños, el 24 de mayo, se ha promovido una iniciativa impulsada por un gran grupo de clubes de fans de todo el mundo, en la que también participan, que consiste en realizar una donación masiva en su nombre a la OIM, la Organización Internacional para las Migraciones, organismo de la ONU en el que es embajador.
Tras más de dos años de intenso trabajo, la asociación La Gran Voz Kazaja ha finalizado la filmación del documental Al compás de su voz, centrado en Dimash Qudaibergen y su fandom, los «Dears». Se trata de un proyecto de gran envergadura, dirigido y realizado por David Collantes, joven y destacado artista con experiencia en equipos galardonados con premios Goya, y producido por la propia asociación. El documental se estrenará el sábado 30 de mayo en Madrid. Al acto de presentación asistirán, entre otros representantes de la cultura kazaja, el embajador de Kazajistán en España.
Todas las iniciativas impulsadas por las «Dears» tienen un objetivo común: que Dimash Qudaibergen sea cada vez más conocido. «Y es algo que hacemos porque queremos», apunta Esther, que ya está pendiente de que el joven artista anuncie su próximo concierto para hacerse con alguna de las entradas e ir así con sus amigas. Mientras tanto, anima a cualquiera a ver un vídeo del kazajo para que pueda juzgar por sí mismo su talento. «Comprendo que la gente no entienda lo que sentimos por él. Al final, esto no es fanatismo, es amor genuino. Él desprende amor y tú no puedes más que corresponderle de la misma manera. Es un artista tan increíble que quieres que todo el mundo lo conozca porque se lo merece», concluye, convencida de que su admiración no necesita explicación, solo ser compartida.