Un nuevo hotel felino abre sus puertas en Oviedo: «Buscamos que los gatos se sientan como si estuvieran en sus propias casas»
La Voz de Oviedo
Este negocio es el único de estas características en la capital de Asturias y de los pocos que existen en la región
02 Jun 2026. Actualizado a las 05:00 h.
María Acebal dedicó gran parte de su vida a la danza. La posibilidad de expresar emociones e ideas mediante movimientos corporales al ritmo de la música la fascinó desde muy pequeña hasta el punto de formarse profesionalmente en ballet clásico. Aunque disfrutaba bailando sobre las puntas de los pies, era consciente de que la carrera de una bailarina tiene «fecha de caducidad». Cuando, a los 32 años, se vio obligada a abandonar los escenarios, buscó una nueva vocación que le despertara la misma ilusión. En esta ocasión, decidió hacer de la pasión que siente desde niña por los animales su modo de vida. Se formó como auxiliar de veterinaria y, tras casi una década volcándose de lleno en los cuidados de los peludos de cuatro patas, acaba de abrir en Oviedo un hotel felino, el primer negocio de estas características de la ciudad.
Fue precisamente esa experiencia directa con los animales la que le permitió dar forma al proyecto que le hace sentirse más ilusionada que nunca. «Gracias a mi trabajo en un hospital veterinario me di cuenta de que había necesidades que no estábamos cubriendo, como hacerse cargo de los animales cuando sus propietarios, por los motivos que sean, deben ausentarse del hogar. Así que empecé a realizar cuidados a domicilio, especialmente de gatos con patologías que necesitan medicación, pero también de felinos sanos. Además de cambiarles la arena y darles la comida, jugaba con ellos y les prestaba la atención que merecen», cuenta. Como cada vez más personas reclamaban sus servicios, vio la oportunidad de crear un espacio que fuera más allá de «una simple guardería».
Mientras daba vueltas a la cabeza para materializar la idea, dio la casualidad, de que sus tíos políticos se jubilaban e iban a poner en alquiler el local que albergó La Granja, la tienda de ultramarinos que durante siete largas décadas formó parte de la vida en torno al parque del Campillín. «Nadie de la familia quería seguir con el negocio, así que les arrendé el bajo para poder crear este espacio exclusivo para gatos», detalla. Tras realizar los trámites pertinentes y obtener las licencias correspondientes, María acometió una profunda reforma de este bajo situado en el edificio número 26 de la calle Arzobispo Guisasola. «Cambiamos hasta la fontanería, la electricidad y la ventilación», señala, poniendo de manifiesto la envergadura de las obras de transformación del local.
A nivel visual, el resultado es un local completamente renovado, adaptado y pensado al detalle para el bienestar de los animales. «Buscamos que se sientan como si estuvieran en sus propias casas», dice la responsable, junto con su marido, Rafa, de este hotel felino que lleva por nombre Arigato. Para perseguir esta idea, el espacio cuenta con varias cabinas diseñadas para acoger a un solo felino y garantizar así su intimidad. «Son ideales para los de mayor edad porque hacen que se sientan más protegidos», explica, antes de señalar las habitaciones en las que pueden alojarse hasta cuatro ejemplares. «Serían más bien para aquellas personas que tienen varios gatos y quieren que permanezcan juntos, ya que están acostumbrados a convivir», añade.
Aunque disponen de su propio rincón, los gatos pueden moverse libremente por todo el local «sin ningún tipo de problema». «Nuestra idea es que exploren el espacio por sí solos y si se quieren relacionar con otros pueden hacerlo, siempre y cuando se sientan a gusto», dice la ovetense, quien ha acondicionado las paredes para que puedan trepar y ha colocado un gran árbol en el centro de la sala para potenciar la actividad y la curiosidad de estos animales. Todo ello está pensado para recrear un entorno lo más estimulante y natural posible para los peludos de cuatro patas que ronronean para comunicarse.
Los gatos que se alojan en el que es primer hotel felino de Oviedo reciben una atención completa y personalizada que abarca desde la alimentación hasta la higiene diaria, incluida la administración de medicación si fuera necesario. «Si tenemos también que curarle una herida, lo hacemos», apunta María, quien al contar con la experiencia suficiente dada su profesión es capaz de detectar algún problema en la salud del animal y actuar en consecuencia. Eso sí, el centro no admite ejemplares que no tengan la cartilla de vacunación al día, que no estén desparasitados o esterilizados en caso de estar en edad para ello, ni aquellos que padezcan enfermedades contagiosas, ya que podrían poner en riesgo al resto de animales.
La estancia puede ser de días o, si se prefiere, de horas. «Ofrecemos el servicio de manera puntual por si, por ejemplo, alguien por trabajo sabe que no puede administrar la insulina a su gato diabético a la hora exacta; puede traerlo aquí y nosotros nos encargamos», explica. «O si, por lo que sea, una persona no va a estar en casa durante todo el día y no quiere que su gato se quede solo, puede traerlo y recogerlo por la noche para dormir con él», añade, antes de señalar que aquellas personas que eligen Asturias para pasar las vacaciones pueden también dejar a su animal de compañía en el centro mientras aprovechan para descubrir el encanto de la región. «Aquí pueden visitarlo cuando quieran y así no tienen la preocupación de dejarlo solo durante un largo periodo de tiempo», destaca.
Una buena acogida
Al adaptarse «completamente» a las necesidades de cada huésped y sus respectivas familias, este hotel felino de Oviedo no ha dejado de recibir llamadas desde que abrió sus puertas el pasado mes de mayo. «La primera semana ya tuvimos una gatina aquí con nosotros. Luego se quedó algún gato más de manera puntual, pero ya sabemos que volverán a estar con nosotros al menos once días más. Y tenemos ya alguna que otra reserva para el verano», dice María, quien espera que el boca a boca y la experiencia de los primeros clientes impulsen la ocupación en los próximas semanas. La ovetense prevé aumentar la demanda, a medida que su proyecto se consolida. Poco a poco, lo está consiguiendo. Ya son, asegura, varias las personas que se están interesando por los servicios que presta.
Mientras compagina su trabajo en el hospital veterinario en el que lleva cinco años con la gestión del hotel felino, dedica su tiempo libre a hacer realidad su verdadero sueño: poder dedicarse por completo al cuidado de los gatos. «Eso es lo único que quiero, porque, en realidad, no tengo grandes aspiraciones. Solo deseo que la gente que venga aquí esté satisfecha con mis servicios y que sus animales se sientan como en casa, con libertad para explorar el entorno», afirma la ovetense, quien gracias a haber convertido una de sus grandes pasiones en su forma de vida, contribuye además a dar respuesta a una demanda que no deja de crecer. Su proyecto es el único de estas características en la capital de Asturias y de los pocos que existen en la región.