La pastelera uruguaya que conquista a los amantes del dulce en Oviedo: «Viene mucha gente nueva»
La Voz de Oviedo
La sudamericana Eugenia Errecarte regenta en la capital asturiana un obrador que hace las delicias de los más golosos
22 Aug 2026. Actualizado a las 05:00 h.
Tenía la vida prácticamente solucionada. Un trabajo estable, con un sueldo que le permitía cubrir sus necesidades, un techo bajo el que vivir y, sobre todo, una familia que la acompañaba en cada paso. Sin embargo, cuando Eugenia Errecarte se convirtió en madre por primera vez, comprendió que Uruguay no era el lugar en el que quería que creciera su hija, especialmente debido a la inseguridad. Así que hizo las maletas y puso rumbo a España. Su primer destino fue Alicante, aunque poco después, gracias a una oportunidad laboral, se trasladó a Oviedo. Tras seis años afincada en la capital asturiana, acaba de abrir las puertas de una pastelería que, en muy poco tiempo, se ha convertido en un lugar de peregrinación para los golosos. «Viene mucha gente nueva», dice orgullosa y agradecida a partes iguales.
El talento que hoy despliega entre masas y cremas lo heredó de sus abuelos, quienes regentaban una panadería y una pastelería en Uruguay. «Como digo, me crié entre harinas, por lo que la repostería es algo que siempre me ha gustado. Al principio preparaba dulces solo como hobby. Hacía, sobre todo, tartas y pasteles para que mi hija los llevase al colegio. Pero, al llegar a Asturias y no poder convalidar mi título universitario como profesora, y tampoco tener tiempo para estudiar, busqué la manera de reinventarme. Hice un curso online de pastelería en una escuela de Barcelona mientras me ganaba la vida como cajera de un supermercado», cuenta la uruguaya, que dedicó buena parte de su carrera laboral a educar a menores en situación de riesgo social.
Tras completar en 2021 su formación y obtener el certificado oficial de pastelera, comenzó a contactar con distintos obradores para poder poner en práctica todo lo aprendido y así, al mismo tiempo, perfeccionar su técnica. Consiguió trabajo en una confitería de la ciudad, pero su puesto era de atención al cliente, por lo que seguía sin poder desarrollar su faceta repostera. Aún así no cejó su empeño en buscar un lugar en el que pudiera aprender el oficio desde dentro. La oportunidad no llegó hasta mayo del año pasado, cuando en una tienda de Oviedo especializada en dulces le ofrecieron un contrato para ayudar en la producción. «No solo les echaba una mano, sino que además me dejaban hacer mis propias creaciones», señala sobre sus primeros pasos profesionales.
Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que la repostería era lo suyo. Al comprobar, además, que sus elaboraciones gustaban entre la clientela se reafirmó en que había tomado el camino profesional correcto. Al cabo de las semanas, empezó a plantearse dar un paso más y comenzó a darle vueltas a la idea de convertirse en su propia jefa para así poder dar rienda suelta a su creatividad. Estaba decidida a dar el salto empresarial cuando, de repente, la dueña de la pastelería en la que trabajaba le propuso ponerse al frente de la misma. Por motivos de salud se veía obligada a dejar la pastelería y quería que fuese ella quien tomase el relevo del negocio y siguiese endulzando los paladares de ovetenses y visitantes. Así hizo.
«No me lo pensé, porque cuando se presenta una oportunidad de este tipo hay que cogerla. Y más aquí, que yo conozco a los clientes y ellos a mí», asegura Eugenia, que hace un mes asumió la gestión de la conocida hasta entonces como Pastelería Reinas. Una de sus primeras medidas al ponerse al frente del negocio, situado en la calle Bermúdez de Castro, fue cambiarle el nombre por el de Las Violetas, ya que tanto esta flor como su color tienen un significado muy especial para esta uruguaya de 37 años y su familia. También decidió darle un lavado de cara al establecimiento y modificar el proceso de elaboración de los dulces. «Ahora todos los productos que se venden, menos el pan, se elaboran aquí. Lo hacemos de manera artesanal y mezclamos lo tradicional con lo moderno», destaca.
La propuesta de Las Violetas abarca desde elaboraciones más tradicionales, como las milhojas o la tarta de almendras, hasta otras más modernas y de plena actualidad, como las cookies, uno de los productos que más aceptación está teniendo entre la clientela. Muchas de ellas llevan nombres que hacen un guiño a la tierra que la acogió, como «La Tierrina», elaborada con manzana a la sidra y nueces, o «La Guapina», de nubes y chocolate con leche.La bollería es otro de los grandes reclamos del establecimiento, con piezas que llevan desde chocolate hasta frambuesa. A esta oferta se suman creaciones más personales como la «Tarta a la Uruguaya», inspirada en un dulce típico de su país. «Intento mezclar los sabores de Asturias con los de Uruguay y dar mi toque personal», confiesa la pastelera, que cuenta con la ayuda inestimable de su padre, panadero de profesión.
Al ofrecer una amplia variedad de productos dulces, Eugenia consigue saciar los antojos de todo tipo de clientes. Durante este primer mes al frente del obrador ha conseguido conquistar tanto a los amantes de los sabores de siempre como a quienes buscan propuestas más innovadoras. «La verdad es que estamos teniendo muy buena acogida. Los clientes de antes siguen viniendo y, además, están muy contentos. Pero también está viniendo mucha gente nueva. Y lo bueno no es solo que la gente venga y repita, sino que, además, nos recomiende. Eso es muy guay», dice orgullosa la uruguaya, quien, a sus 37 años, ha encontrado al fin su vocación. «Esto es realmente a lo que quería dedicarme profesionalmente», confiesa, con la esperanza de poder jubilarse algún día con el mandil colgado.