La Voz de Asturias

Meré, el principe rojiblanco

Sporting 1905

Andrés M. Puente

17 May 2016. Actualizado a las 12:37 h.

Gijón vive una de sus semanas más agónicas. Es la batalla del miedo, y la de la realidad. Ahora mientras lees estas líneas puedes estar agradeciendo una ligera desconexión. El próximo domingo, la última jornada liguera prepara un día de marcada emotividad. Ya no habrá más finales. Y las circunstancias, que son las que son, pronostican una agonía similar a la última media hora de Getafe, o a aquellos últimos minutos en Lugo. Dos estadios, cuatro equipos y noventa minutos que nos dan o nos quitan la vida. El tiempo que sana pero también mata no permite más huidas.

No ha sido una temporada fácil. La batalla por el descenso es sin duda alguna la más agónica y desagradecida. Cada partido nos ha tocado luchar contra un rival en aparente superioridad. Ha sido un máster de intensidad emocional. Si la Liga premiara la emotividad la plantilla, y afición, rojiblanca tendríamos hace tiempo sellado un pasaporte de por vida por los mejores campos de Europa. Cuando Álvarez Izquierdo se dirigía a la bocana de vestuarios después de despachar otra cuestionable actuación al equipo rojiblanco miles de almas se quedaron mudas y vacías. Como pagando un sobreesfuerzo físico y emocional. A su izquierda seguía maldiciéndose abatido el dorsal 28 asturiano. Jorge Meré aguantando estoicamente las lágrimas se dirigía al abarrotado córner sur madrileño a agradecer el apoyo a la afición. El

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