Análisis Sporting: La muda
Sporting 1905
Artículo de opinión
27 Nov 2018. Actualizado a las 15:35 h.
“Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”. Habían corrido poco más de cuatro minutos de partido en Los Cármenes y ya había quien tenía escrita la crónica. Salió fulgurante el nuevo Sporting de José Alberto, hizo creer al Granada y a todo el que veía la televisión, que había ido allí a ganar el partido, como si no hubiese otra opción. Un cuarto de hora que nos dejaría pinceladas de lo que veremos con gran asiduidad: salida activa, intensa, presión alta y suma de efectivos en el centro del campo para acompañar dicha presión.
Con la salida de los onces, ya vislumbramos las primeras medidas del nuevo entrenador. A pesar de las bajas, la entrada de Peybernes y Nacho Méndez pintaba más a declaración de intenciones que a obligación. Sobre el papel 1-4-3-3, luego el partido nos dibujó un 1-4-1-4-1 claro. Cofie como nexo entre defensa y centro del campo y Uros Djurjevic como referencia en ataque. Pero el carácter orgánico del fútbol nos dejó un sinfín de matices tácticos sobre algunas piezas que hasta ahora habían desempeñado otra labor: Sousa trabajó, pero no invadió el carril izquierdo y si picó la basculación del colectivo tanto en posiciones ofensivas como defensivas. Nacho Méndez fue interior puro, ofreció su versión más elegante y uno de sus déficits cuando calcula mal dónde hacer las faltas. Lod salió en banda derecha, donde más juega con su selección, pensar que el finlandés es un recambio en esta plantilla ayuda a pensar en positivo.
Y Pablo Pérez sigue creciendo en la que es su posición natural, la media punta, a pesar de que parece que el nuevo estilo de José Alberto no será lo más adecuado para él. Como síntesis, siendo prudente por la poca perspectiva temporal, me quedo con un aspecto fundamental: el Sporting suma efectivos en el centro para ganar “cuota de mercado” y partir de superioridad tras el robo en su presión alta. En ambos goles, el equipo de José Alberto acumulaba más de la mitad de sus hombres entre el balón y el área pequeña rival.
Tuvo poco balón el Sporting, solo empeoró sus cifras de posesión en el Wanda ante el Rayo Majadahonda, pero sin embargo hubo varias fases de las que tenemos que extraer dos cosas: sus centrales van a aportar más en salida, no solo horizontalizar, y la calidad de la posesión será mayor, se buscará tener la pelota pero el carácter general será vertical. Tras un cuarto de hora igualado y coronado por el golazo de Isaac Cofie, el Sporting sufrió y se entregó a un Granada que demostró tener muy claro dónde hacer daño y dónde buscar posibilidades de ganar el partido. Balones desde los costados, juego aéreo, el Sporting estuvo atolondrado hasta la hora de partido. Después volvió a acelerar y solo los minutos que rodearon al 1-1 perdió ya el control del encuentro. Significativo el cambio de Sousa por Pablo Pérez a falta de 20 minutos y con 0-1 en el marcador, “a veces desde la banda los futbolistas no te oyen y hay que enviarles señales con los cambios”.
El castigo que el Granada imprimió al Sporting casi toda la primera mitad y el primer tercio de la segunda, se revertió con la salida de Pablo, de los 11 duelos aéreos ganados por los asturianos en el segundo tiempo, 6 fueron del 70 en adelante y todos los ganó el 22.
Pocos pases y poco porcentaje de acierto, estas cifras no ofrecen un síntoma de mejoría de por si. Ni siquiera refuerzan la sensación de que la calidad en la posesión compensará el bajo porcentaje de pelota. Pero el Sporting disparó siete veces entre los tres palos y ganó casi dos tercios de los duelos individuales en un estadio donde nadie había ganado esta temporada. Números, al fin y al cabo, pero envueltos en el mismo papel dejan una primera bola de partido que rueda mejor con los tres puntos en el saco.