La Voz de Asturias

La Pizarra del Sporting se viene abajo

Sporting 1905

Alejandro Vigil Morán
José Alberto

Opinión desde el banquillo del Las Palmas 1-0 Sporting

18 Feb 2019. Actualizado a las 15:59 h.

Cuarto club de renombre -en la categoría- que se cruza en el camino del Sporting en este 2019 y cuarta derrota para los rojiblancos. 

El proyecto de José Alberto sigue involucionando y el equipo pudo salir goleado de no ser por la falta de confianza y de acierto de Las Palmas, que solo había ganado un partido en los últimos meses. Los asturianos acabaron el encuentro con el control del cuero a su favor, pero lo cierto es que las sensaciones que se produjeron en esos minutos fueron exclusivamente de impotencia, ya que frente a un conjunto con dudas no fueron capaces de elaborar verdaderas jugadas de peligro. El guardameta rival no tuvo trabajo.

La lista de carencias es infinita: El Sporting no fue capaz a sacar el balón jugado desde atrás, ni combinando en corto, ni con balonazos en largo -a eso no se le puede llamar un cambio de juego-; salvo por acciones individuales, como algún robo de Carlos Carmona, las contras a favor brillaron por su ausencia por la mala presión, no así en contra, donde Las Palmas hizo mucho daño al igual que Osasuna durante la pasada semana; mientras en el balón parado a favor siguen existiendo graves problemas para finalizar las jugadas, ya no solo para convertirlas en una ocasión de gol.

La propuesta inicial

José Alberto apostó por un 4-4-2 que no acabó de cuajar. Mariño en portería; defensa de cuatro para Geraldes, Babin, Álex Pérez y Cordero. Los centrales sufrieron más de la cuenta, pero no menos que el lateral izquierdo, incapaz de controlar a su par y de aportar en ataque; todo lo contrario que Geraldes, el portugués salvó al Sporting en más de una ocasión dentro del área rojiblanca y generó juego con sus subidas por el costado.

El Sporting sufrió en cada salida de balón desde atrás, pese a que Las Palmas no presionó de forma intensa ni con varios jugadores, con poco esfuerzo mataban cualquier intentó de lograr jugadas elaboradas por aspectos obvios como ofrecer pases y controles de balón lentos. Los laterales no ofrecían líneas de pase de seguridad ni de ruptura y el único hombre que ayudaba era Cris Salvador haciendo la guerra por su cuenta al recibir balones de espaldas a la portería rival; para colmo, ayer no estaba inspirado. La opción de buscar balones en largo para aprovechar la altura y brega de Pablo Pérez y Álex Alegría no se usó en exceso y cuando se hizo, fue de mala manera.

Regresando a Salvador, rondó las 6 acciones defensivas en su peor partido en ataque y defensa, si bien es cierto que su mala colocación también se debía a las variadas zonas por las que tenía que achicar agua. A su vera jugó Hernán Santana, que llegó hasta las 10 acciones acciones en defensa y apenas falló 4 pases; por contra, los lanzamientos que logró dar no hicieron daño al rival, lo que reduce de forma considerable su nota. Quizá al lado de un centrocampista más ofensivo habría brillado de forma considerable.

En las bandas se contaba en la izquierda con Aitor, que sigue ofreciendo un rendimiento de más a menos y ayer no se le vio ni en ataque, ni en defensa. El fichaje de invierno no consiguió dar ninguna asistencia de remate, falló los dos regates que intentó, erró una interesante ocasión de gol generada por Carmona y no provocó ninguna falta a favor.

En el flanco contrario se encontraba Carmona, que sin estar inspirado, fue el hombre que hizo jugar al Sporting, tanto combinando con Geraldes por banda derecha, como por sus propios medios. El diestro dio 4 asistencias de remate y se fue hasta las 12 acciones defensivas, alguna de ellas muy interesante en forma de contragolpes posteriores.

En punta, Pablo Pérez y Álex Alegría se repartieron el trabajo menos a nivel de remates, donde ninguno de los tiró a portería con peligro. El asturiano estuvo poco acertado en los pases, pero mejor en las recuperaciones del cuero, mientras con el atacante cedido por el Betis ocurrió al revés.

Los cambios

Ivi por Aitor. Recibió muchas críticas por jugar erróneamente la última jugada del partido, pero lo cierto es que en media hora hizo más que su compañero en las últimas dos jornadas. Ivi logró los dos regates que intentó, disparó una vez a portería con peligro, recuperó cuatro balones, provocó una falta a favor y trató de combinar con sus compañeros. Ni muchos menos hizo un gran encuentro, pero al lado de Aitor sí mejoró al equipo. Partió muchas veces desde banda izquierda, pero se le pudo ver por otras partes del campo.

Lod por Alegría. Participó menos en defensa que Ivi, pero fue el otro revulsivo clave para al menos finalizar el encuentro cerca de la portería rival tras el chorreo de la primera parte. El internacional por Finlandia disparó dos veces, así como trató de buscar paredes y de combinar con sus compañeros. En un equipo tan plano, previsible y aburrido, fue un regalo a la vista, pese a que al igual que en el caso de Ivi, tampoco hizo el partido del año. El finlandés apareció por todas partes en el plano ofensivo.

Traver por Cris Salvador. Un cambio ofensivo que no tuvo una gran incidencia en el tramo final del partido. El futbolista ocupó la banda derecha y fue participativo, pero no hizo daño.

Balón parado

La situación es tan caótica que un balón parado a favor que no se torne en un contragolpe rival ya es considerado un alivio. Desastre total, aunque ligeramente mejor que hace una semana contra Osasuna.

Nota final para José Alberto y su cuerpo técnico

Suspenso. El análisis lo dice todo. Se intentó corregir algo con los cambios, pero no fue suficiente. El equipo ni ataca, ni defiende, ni contragolpea, ni se mueve bien a balón parado.


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