La Voz de Asturias

«El Sporting debe elegir ya director deportivo»

Sporting 1905

A.V.M.
Torrecilla Fernández

Artículo de opinión

03 Mar 2020. Actualizado a las 22:02 h.

Una vez comenzado el mes de marzo, se puede considerar como tiempo suficiente para analizar la enésima revolución deportiva del Real Sporting de Gijón, con otro cambio de cuerpo técnico y de jugadores en el mercado invernal. Más si cabe, remarcando que Miguel Torrecilla acumula otras dos temporadas en tierras asturianas, por lo que parece poco probable que el salmantino vaya a irrumpir con alguna novedad a su favor o en contra antes de que finalice su contrato en Mareo.

El responsable deportivo podrá realizar informes; organizar los recursos humanos, a corto plazo, ya que no debería tener autoridad para ejecutar planes más allá del 31 de junio, mientras no sea renovado; pero su única labor útil de aquí hasta el verano, pasaría por elegir a un eventual sustituto para el banquillo del primer o segundo equipo, cuyos cargos se presuponen asentados para lo que resta de temporada. Como buen profesional que es -dicho sin acritud, 20 años en la profesión no pueden ser casualidad-, Torrecilla estará planificando su nuevo proyecto en El Molinón - Enrique Castro "Quini", pero tanto el salmantino como las otras partes de la operación -agentes, jugadores y clubes- serán conscientes de sus pies de barro a la hora de ofrecer propuestas formales.

De hecho, retrasar la decisión va contra la propia filosofía impuesta por el club y por el salmantino. Así hablaba al respecto en su rueda de prensa de febrero de 2019: "El momento clave para hacer una plantilla es cuando acaba el mercado de invierno. Ya estoy pensando en la plantilla del año que viene y no creo que ningún director deportivo en España empiece en julio o agosto. ¡Válgame Dios!, no se lo recomiendo a nadie". En paralelo, el Consejo de Administración del Sporting había previsto llegar a la junta de accionistas con su renovación sellada para ofrecer estabilidad a la SAD y planificar el siguiente proyecto con tiempo, así lo relataba Fernando Losada en agosto en La Hora Rojiblanca: "La continuidad de Torrecilla la tendremos que valorar ahora, con el comienzo de la temporada. Es algo que no suele salir bien si se hace al final del curso. Es una decisión que tendríamos que tomar para, aproximadamente, la Junta General".

Por contra, los malos resultados fueron aplazando la decisión, en un escenario que comienza a parecerse al de Nico Rodríguez, con el equipo virtualmente fuera de su objetivo y realizando absurdas labores de despacho que no iban a ser heredadas. Un limbo deportivo que no beneficia a nadie, tampoco al empleado, que requiere de tiempo para buscar con mayores garantías un posible nuevo club. 

Por último, también se debería reflexionar sobre la duración del contrato a ofrecer, ya sea a Torrecilla o a un eventual sustituto, puesto que carece de sentido firmarlos a la par que el calendario liguero, cuando su ocupación laboral es totalmente inversa. Salvo que sean los resultados deportivos los que tomen la decisión y no los responsables de la misma.

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