La Voz de Asturias

Pizarra: Las 4 claves de la victoria del Sporting

Sporting 1905

Dani Souto
Gaspar y Djuka

Artículo de opinión

14 Dec 2020. Actualizado a las 14:32 h.

Sigue sin bajar el ritmo en lo que a juego se refiere este Sporting de David Gallego, esta vez, al fin, con la recompensa de los tres puntos. Partido sólido de los rojiblancos en su feudo, sin ser demasiado vistoso, como el propio míster reconocía en la rueda de prensa posterior al duelo, pero siendo uno de esos encuentros que gustan más a los técnicos que a los aficionados. Eso sí, ambas partes terminan igualmente satisfechas; uno por el trabajo realizado y los otros por los tres puntos que permiten continuar en la zona noble de la clasificación. Un partido, como todos, que tuvo sus luces y sus sombras:

Sin dudas en defensa

Recuperó sensaciones defensivas el cuadro de David Gallego. Si bien en Cornellá se exigió al máximo al que es el mejor ataque de la categoría, ante el Zaragoza el escenario era diferente; con un Sporting dominante con el balón desde el primer momento, los espacios podían ser un quebradero de cabeza para los locales. Sin embargo, se atajó bien la situación. El papel de Borja y Babin, tanto en salida de balón -en la que los maños plantearon una presión alta especialmente intensa en la primera mitad- como a la hora de cortar posibles transiciones ofensivas del rival, fue sublime. El Zaragoza tan solo llegó a rematar una vez entre los tres palos, yendo ya por debajo en el marcador, dejando prácticamente inédito el partido de Mariño. No siempre una estadística es el mejor reflejo de lo sucedido, pero en este caso sirve para dar fe de los nulos apuros que tuvo el Sporting para atajar cualquier conato de peligro.

Un gol para tres puntos

Y si antes hablábamos de los disparos recibidos para asentar nuestro buen hacer defensivo, los cinco remates entre palos que realizó el cuadro gijonés (cuatro de ellos en la segunda parte) permiten una doble lectura: costó mucho generar situaciones de gol -de lo que hablaremos más adelante- y se acertó lo suficiente, con el gol de Djuka, para llevarse el triunfo. No las tenía todas consigo el Sporting, que tan solo realizó un inocente remate a puerta en el primer tiempo y que veía malogradas sus mejores ocasiones en botas de Aitor (por partida doble) y Gaspar mientras el tiempo empezaba a apretar. Sin embargo, ahí llegó de nuevo Djurdjevic, que suma su novena diana de la temporada, para traducir en gol el excepcional servicio de Saúl desde banda izquierda. El partido del balcánico fue de nuevo notable, no tan participativo como en otras citas, pero haciendo gala de su juego de espaldas a portería activando a Gaspar o atacando el área con desmarques de ruptura. Mientras el gol y el acierto acompañen, será más sencillo traducir esas sensaciones en puntos y victorias.

Poca fluidez en campo contrario

A pesar de la victoria, no todo fue positivo. El Sporting llegó a acumular altos porcentajes de posesión de balón, jugando una primera parte más imprecisa, con intentos de salida en corto que terminaban con envíos directos que no facilitaban la labor de asentarse en campo contrario, y una segunda mitad donde, si bien el rival aflojó en su presión y resultó más sencillo cruzar la divisoria, los de David Gallego reprodujeron igualmente problemas para asentarse con balón en sus ataques posicionales. La circulación no era todo lo fluida que se necesitaba para generar espacios, y solo las incorporaciones de Saúl en banda izquierda permitían coger aire a un Sporting que se ahogaba con tanto jugador por dentro en tan pocos metros. Manu vivió desactivado del encuentro por la marca que lo acompañó hasta que las molestias le impidieron seguir, y con Guille Rosas menos atrevido de lo que acostumbra, a los de David Gallego solo les quedó ese perfil izquierdo como punto de partida para generar situaciones de peligro. Se le sigue demandando más a este Sporting con balón en campo contrario.

Falta de apoyos fuera

En relación con lo anterior, el partido se tiñó de rojiblanco desde el costado izquierdo, pero ni Rosas ni Saúl conseguían encontrar socios por fuera. En alguna ocasión Aitor se acercó al lateral cántabro para poder igualar efectivos y generar espacios dentro, pero la mecánica del Sporting pecaba de simplista: domar el balón por dentro sin arriesgar con pases verticales ni encontrando situaciones de ventaja, para luego abrir a izquierda esperando que un centro rápido de Saúl permitiera una ocasión de remate. Así llegaron las mejores ocasiones de los locales, a cuentagotas, pues no está siendo el de David Gallego un equipo que cargue demasiado el área o cuya efectividad en este tipo de acciones sea demasiado alta. Esta vez salió, pero el Sporting a punto estuvo de cargar con un nuevo empate que no se correspondería con lo que potencialmente podía haber ofrecido.

Los cambios

Gaspar por Manu. Cambio obligado por la lesión del ovetense al filo del descanso. El partido de Manu había sido gris hasta ese momento, aunque no carente de intención. Sin embargo, se notó que Iván Martínez no tenía un plan trazado sin el mediapunta, con un Gaspar mucho más liberado y participativo entre líneas que su compañero. Sus llegadas desde segunda línea fueron de nuevo uno de los argumentos ofensivos más estimulantes del equipo.

Pelayo por Babin. Nuevo cambio obligado para Gallego, fruto de ese desgaste que arrastra el equipo. El canterano esta vez jugó en su posición natural y no desentonó con la tónica del partido, cumpliendo con su papel al sustituir al de Martinica.

Cumic por Aitor y Álvaro por Pedro. Sustituciones que se corresponden con el plan habitual de Gallego en esos últimos minutos con ventaja en el marcador; juego más directo y vertical. Álvaro apenas tuvo participación, y si bien Cumic dispuso de una ocasión franca tras realizar un buen recorte, parece que su ansiedad por demostrar algo en esos escasos minutos le hizo marrar con una finalización errática.

Nota a David Gallego y el cuerpo técnico

Suficiente. Precisamente es lo que hizo el Sporting por ganar, lo suficiente. Sin brillo, sin acumular ocasiones, pero también sin sufrir. Se decidió el partido con lo justo, 1-0 en el marcador, tres puntos y a tratar de revertir la dinámica. El equipo fue práctico y sólido atrás, uno de esos encuentros trabajados, pero las dificultades con balón y en las cercanías del área rival hacen que aún tengamos un amplio margen de mejora.

*Recuerda comentar la noticia en el foro que se encuentra debajo de esta publicidad


Comentar