«Dele tiempo»
Sporting 1905
Artículo de opinión
08 Feb 2021. Actualizado a las 20:49 h.
Hace unos días, en una terraza de Madrid, llega un amigo con un acompañante que no conocíamos, comenzamos a hablar y como siempre sale el tema del fútbol. El nuevo nos pregunta de qué equipo somos. Le digo que soy del Sporting. «¿Del Sporting de Gijón?». No entiendo la duda, más raro sería ser del Sporting de Lisboa. «Eres un sufridor» me dice. «¿Tú de qué equipo eres?». Y él era del Madrid. Recalco «era» porque insistió en aclarar que ya le daba bastante igual y que estaba muy decepcionado con el equipo. No le pregunté si ganar recientemente tres Champions seguidas o levantar el último título de Liga le parecía poco. No me interesa nada indagar en el concepto de decepción con un simpatizante del Madrid o del Barcelona. Lo que sigo sin comprender es cómo una persona deja de ser de un equipo, e incluso algunos van mucho más allá y cambian de club. ¿Qué tiene que ocurrir en tu vida para que decidas volar por los aires la única certeza que te podía acompañar hasta el final de tus días? Nunca me fiaré de alguien que haya traicionado al equipo que le acompañó durante su adolescencia.
Al poco de dar por perdida aquella conversación comenzó el Logroñés - Sporting y no me quedó más remedio que plantar el móvil en la mesa, abrir la aplicación de Movistar y verlo allí mismo ante la incredulidad del resto del grupo. No es la primera vez y no será la última, pero es que no todos tenemos la suerte de poder renegar de nuestro equipo cuando nos interesa.
En el Logroñés - Sporting no solo había en juego tres puntos, llevaba varias semanas prácticamente obligando a un amigo a marcar la victoria del Sporting en la Quiniela y ya no me quedaban excusas. Primero el brote de Covid, luego las secuelas del brote de Covid en los jugadores que sufrieron la enfermedad, etc. Mi respuesta ante sus quejas, como le ocurre a la protagonista de la novela Miss Marte (Manuel Jabois, ed. Alfaguara) cuando llega en coche a un pequeño pueblo gallego a realizar un reportaje sobre una niña desaparecida veinticinco años atrás y un agente de policía le recrimina «perdone, el vehículo está mal estacionado», era decirle «dele tiempo». El tiempo fue también el argumento de los defensores de Djuka cuando la pasada campaña mantenía una relación no correspondida con el gol y el tiempo les ha dado la razón. El tiempo es lo único que nos queda a quienes no acostumbramos a coleccionar Champions, Ligas y Copas que al poco ya no valen nada.
Si sacas el móvil para ver un Logroñés -Sporting en una terraza ante la incredulidad del resto del grupo, debes confiar en que tu equipo va a ganar, o incluso golear. No te queda otra, no todos tenemos la suerte de abandonar nuestro colores cuando nos interesa.
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