«Las 4 claves de la derrota del Sporting y del suspenso a Ramírez»
Sporting 1905
Texto de análisis
26 Feb 2024. Actualizado a las 16:04 h.
Dura derrota del Real Sporting de Gijón en su duelo frente al Burgos CF en El Plantío. Los de Miguel Ángel Ramírez cayeron por la mínima (1-0), pero ofreciendo unas sensaciones muy alejadas de estar en posición de sacar algo positivo del mayor fortín de la categoría. Un nuevo partido marcado por los errores y la falta de potencial en los últimos metros. El equipo no logra alzar el vuelo con una dinámica irregular ya muy prolongada. Analizamos en base a 4 claves destacadas los motivos de la derrota rojiblanca:
Plan de inicio desaprovechado
Ramírez sorprendió con su elección de inicio, apostando por una línea de 5 atrás y cambiando hasta la mitad de las piezas del once. Las intenciones en los momentos con y sin balón fueron quedando claras con el transcurso del partido. En fase defensiva, ordenados en un 1-5-4-1, el Sporting priorizó la defensa posicional, renunciando a la presión alta por la tendencia al juego directo de los de Bolo. La línea de 5 fue clave para que el central del costado (Pier por derecha y Diego por izquierda) tuviera libertad para abandonar la zona sin que el centro y la potencial defensa del área se resintiera -al defenderlo con dos centrales- ayudando con coberturas sobre los laterales rojiblancos, exigidos por el juego exterior del Burgos, y a su vez descargando de grandes esfuerzos a los extremos, unos Gaspar y Villalba que en ofensiva ocupaban el pasillo interior y tenían muchos metros que recorrer en transición. Así se evitó que el equipo se viera superado numéricamente por fuera.
El sistema se modificaba en fase ofensiva. Con Villalba y Gaspar ocupando el carril central y formando un cuadrado por dentro. Ambos se situaban a espaldas del doble pivote local, a una altura superior del doble pivote rojiblanco. Esto generó una superioridad por dentro que daba la posibilidad de salir jugando en combinación para llegar a campo contrario y, a partir de ahí, verticalizar el juego pudiendo filtrar un pase interior o bien encontrando a los carrileros, que se sumaban al ataque en amplitud. Sin embargo, quedó patente que a esto no se le sacó provecho, dejando en papel mojado la propuesta diseñada por el cuerpo técnico.
Sin capacidad de encontrar pases verticales
Con los tres centrales, a los que sumaba en los primeros pases a Christian Joel en saque de puerta, el Sporting tenía superioridad numérica para poder romper la primera línea de presión rival, lo cual aprovecharon forzando al Burgos a adelantar su línea con un juego horizontal que les invitara a saltar en esos primeros metros. Esto abría la opción de pase con los pivotes, que tenían metros suficientes para recibir y girarse.
Sin embargo, en muchas ocasiones faltó el atrevimiento y criterio necesarios para buscar ese pase. Por ejemplo, muy rara vez se buscó el pase diagonal entre el central y el pivote más alejado, que solía estar liberado de marca. Incluso, cuando el balón pasaba por Nacho o Varane, muy pocas veces se giraba el juego circulando de un lado al otro hacia el lado débil o buscando un pase interior vertical para los interiores -Gaspar o Villalba-, a pesar de existir esas posibilidades. En ocasiones por un ritmo demasiado bajo en la asociación, cerrándose esas vías de pase por la reubicación de los zagueros rivales, y en otras por falta de atrevimiento para ir hacia adelante, jugando nuevamente con los centrales a pesar de haber opción de avanzar.
Malas decisiones en campo rival
A esa capacidad mermada para llegar a campo rival por los defectos propios en la ejecución del plan cabe sumar una errática toma de decisiones al afrontar los últimos metros, algo que ya viene siendo habitual esta temporada y que lastra las posibilidades de acercarse al gol. Al Sporting le faltó profundidad, contando con la llegada únicamente de los carrileros por fuera, sin ganar demasiada altura habitualmente, y sin apoyos cercanos para la asociación o con desmarques de ruptura por delante.
Los rojiblancos apenas ganaron línea de fondo, como reflejo de todo esto. A ello le acompañó cierta precipitación en los centros al área y también una falta de criterio a la hora de elaborar ataques posicionales, con excesivas conducciones y escasa asociación cerca del área rival, sin apenas pases filtrados ni movimientos por delante de la línea de balón. Cuestiones que se deben seguir trabajando a diario a tenor de los redundantes problemas en el último tercio.
Penalizados nuevamente por pérdidas en zonas clave
En defensa el equipo volvió a estar muy condicionado por un mal con balón que también ha tenido mucho recorrido recientemente. Las pérdidas volvieron a dejar roto al equipo en zonas clave, con errores en la entrega o robos en campo propio que dejaron muy expuesta a la zaga rojiblanca. El gol, de hecho, llega en una jugada en la que se pierde un duelo cerca de la frontal, y la gran mayoría de ocasiones de los locales vienen derivadas de esas pérdidas en jugadas de toda índole.
El equipo no sufrió en exceso en líneas generales para defenderse adecuadamente, tanto por el juego directo como en transición, pero sí quedó lógicamente vulnerable desde las pérdidas, especialmente en campo propio, pero también en el rival, con espacios para que el Burgos lograra contragolpear como pretendían.
Los cambios
Mesa y Otero por Varane y Mario. Cambio de piezas al descanso para ganar mayor control en el centro del campo, con un Roque más activo a la hora de colaborar en construcción, y un Otero que sumaba mayor amenaza al espacio, aunque el Burgos, ya en ventaja, no necesitaba exponerse demasiado. Individualmente se mejoró, aunque los problemas colectivos seguían latentes.
Cote por Pablo García. La entrada de Cote supuso una mayor amenaza a la hora de buscar centros al área, con más presencia ofensiva que Pablo, si bien tampoco logró aprovecharse.
Djuka y Hassan por Pier y Gaspar. Cambio de dibujo de cara a los últimos minutos juntando dos delanteros y pasando a una línea de 4 en defensa. El partido se rompió con un Sporting volcado, pero no por ello consiguió estar más cerca del gol.
Nota a Miguel Ángel Ramírez y el resto del cuerpo técnico:
Insuficiente. El plan de inicio tuvo su consistencia en la teoría, pero una vez llevado a la práctica su ejecución estuvo lejos de ser provechosa. La superioridad numérica por dentro no se aprovechó, y el equipo volvió a mostrar serios problemas a la hora de construir sus ataques una vez llegaba a campo rival. Un partido que defensivamente quedó marcado por estar demasiado expuesto por las pérdidas en zonas delicadas.
Mala ejecución que minimizó cualquier posibilidad competitiva; algo que reafirma esa idea de que el equipo tiene un amplio margen de mejora que debe seguir trabajándose a diario para poder encontrar un punto de inflexión positivo en la irregular dinámica de los rojiblancos.